domingo, 30 de noviembre de 2008


Quebrados en Washington:
LA FALLIDA CUMBRE
DEL G-20

Mike Whitney


Como se esperaba, la cumbre del G20 en Washington demostró ser un auténtico fracaso. No se resolvió ninguno de los problemas que han llevado a la economía global al borde del desastre y ninguno de los protagonistas principales que jugaron con el sistema a través de sus títulos tóxicos fue responsabilizado. En lugar de ello, los dignatarios presentes se empecinaron en un vacío “Documento sobre los mercados financieros” que no logró absolutamente nada. La única cláusula que merece ser destacada en todo el documento es una acusación de dos párrafos a los Estados Unidos como autor de la crisis financiera. Al menos acertaron en eso.
Aquí tienen un extracto del texto:
“Los orígenes de la actual crisis: durante un período de fuerte crecimiento global, de aumento de los flujos de capital y de prolongada estabilidad al principio de esta década, los agentes del mercado buscaron mayores rendimientos sin un adecuado cálculo de los riesgos y fracasaron a a la hora de actuar con la debida diligencia. Al mismo tiempo, laxos criterios en el suministro de servicios financieros, prácticas demenciales de gestión del riesgo, productos financieros cada vez más complejos y opacos, así como el consiguiente excesivo apalancamiento combinado, crearon vulnerabilidades en el sistema. Los responsables políticos, reguladores y supervisores en algunos países avanzados no han apreciado y afrontado de forma adecuada los riesgos crecientes en los mercados financieros, ni han marcado el paso de la innovación financiera, ni han tenido en cuenta las ramificaciones sistémicas de las acciones reguladoras nacionales.
“Importantes factores subyacentes a la actual situación han sido, entre otros, inconsistentes e insuficientes políticas macroeconómicas coordinadas y reformas estructurales inadecuadas, que desestabilizaron la macroeconomía a escala global. Dichas pautas, juntas, contribuyeron a generar excesos y al final acabaron en una grave disfunción del mercado”
¡Bingo! El contagio empezó en Wall Street y allí es donde recae la culpa. Fue el resultado de la imprudente política de la FED de mantener los tipos bajos, y de la falta de supervisión gubernamental. Ello permitió a los agentes del mercado crear grandes cantidades de capital apalancado a través de apuestas especulativas sobre instrumentos de deuda descapitalizados.
El hundimiento consiguiente del valor de todos los activos de cualquier clase ha creado un gigantesco agujero de varios billones de dólares en el sistema financiero global que ha precipitado violentas oscilaciones en las bolsas, reducido el crédito, dislocado las divisas y aumentado el desempleo y la inflación. Casi todos los males económicos tienen su origen en la legislación promovida por responsables clave de la administración de Clinton y Bush. (Muchos de los cuales ocuparon cargos en la Casa Blanca de Obama). Las conclusiones del G-20 culpan a quien deben: a la Reserva Federal y a Wall Street.
Pero eso no es ninguna novedad. No hay razón para recordar el pasado, a menos que haya un interés específico en llevar a los culpables ante la justicia, o a menos que los líderes reunidos se tomen en serio establecer normas para un nuevo régimen económico. Pero no es el caso, razón por la cual la charla fue tan solo otro festival de politiquería falta de cualquier reforma seria.
Fue interesante, sin embargo, escuchar a Bush en un poco habitual e improvisado momento admitiendo que las decisiones extremas tomadas por la FED y el Tesoro norteamericano (teniendo en cuenta que Bear Stearns quebró hace 17 meses) tenían como objetivo evitar lo que él llamó “una depresión mayor que la gran depresión”. Tratándose de Bush, es todo un reconocimiento; es también una vindicación de lo que CounterPunch ha estado diciendo en esta web durante más de dos años. Y a pesar de que Bush rehusó cualquier responsabilidad personal enlas políticas que llevaron a la crisis, parece evidente que tiene algún rudimentario instinto que le hace ser consciente de su gravedad. Es un inicio. Tal y como famosamente dijo a la prensa:
“Este mamón puede irse a pique”.
A pesar de los llamamientos a favor de reformas que tengan sentido, la cumbre sólo refuerza el status quo; el mismo antiguo sistema financiero dirigido por los EEUU. De hecho, parece que hay un consenso creciente sobre la necesidad de que sea el FMI el que encabece los programas que den liquidez a los países en desarrollo que están siendo machacados por la crisis. Es un importante paso atrás. Devuelve al FMI –auténtico puño de hierro del Tesoro norteamericano— su antigua gloria, posibilitándole volver a usar sus créditos extorsionadores empujando a naciones con problemas hacia el ajuste estructural, la privatización y los sueldos de esclavo. Las reuniones están dando oxígeno a las fallidas políticas neoliberales, que deberían haber sido canceladas para siempre.
La declaración del G-20 invoca el mismo ritual absurdo favorable al crecimiento y el libre mercado. Favorecer el crecimiento significa bajos intereses al crédito, permitiendo a los especuladores del mercado beneficiarse del flujo seguro de capital barato mientras los trabajadores quedan bloqueados intentando equilibrar sus finanzas en base a salarios estancados y a un dólar que se deprecia. Es una manera de asegurarse que el tablero de juego será siempre favorable a Wall Street.
Defender el crecimiento no significa reforzar la actividad productiva o la fabricación de bienes que los consumidores quieran comprar; significa expandir el crédito a través de contratos derivados y otras inversiones apalancadas para maximizar beneficios partiendo de dinero tomado en préstamo. El objetivo a largo plazo es poner al sector financiero por encima de los sectores productivos de la economía real. Es un programa destinado a mantener la hegemonía del dólar y Wall Street sobre las finanzas globales.
La declaración del G20 también rechaza el proteccionismo que defiende los intereses del trabajo y las industrias nacionales claves. Una vez más, ello sólo ilustra el flagrante sesgo pro-Wall Street de estas reuniones, en las que ninguno de los líderes representó los intereses del trabajo o de los sindicatos. El trabajador se puede ir al infierno.
El grupo pidió más estímulos gubernamentales para minimizar los efectos del enfriamiento de los mercados crediticios, del desempleo y de la deflación. También pidieron mayor “transparencia y responsabilidad”, a pesar de que probablemente no tendrá ninguna consecuencia. Wall Street no está en disposición de perder su gallina de los huevos de oro. Sus operaciones fuera de balance, sus activos de Nivel 3 “market to fantasy”, su comercio “dark pool” y sus opacos y enrevesados métodos de contabilidad. Todo ello es lo que gusta a los alquimistas, lo que permite a “gurús” de la inversión con poco talento y aún menos escrúpulos convertir instrumentos de deuda exóticos en oro puro. Esperan mucho debate y acción por parte de Paulson en relación a la transparencia, mientras no revelan prácticamente nada sobre sus oscuras actividades.
Como no podía ser de otra manera, aparecieron las brillantes sandeces sobre el “control de la innovación financiera”, preservación del “dinamismo” del mercado y lucha a favor de una “menor pobreza”. Alguno de los líderes incluso pidieron, con semblante serio, la creación de un “colegio de supervisores” para los reguladores bancarios y límites a los sueldos de los ejecutivos para “evitar que tomen riesgos excesivos”. Sorprende que las naciones en desarrollo, muchas de las cuales han sido víctimas de las políticas duras del FMI, hayan permitido que dichos disparates se incluyan en la copia final. Es como un extracto de las memorias de Milton Friedman. Nadie alojado en las suites del centro de Manhattan va a demorar pago alguno ni a perder una hora de sueño por la “reducción de la pobreza”. Estos chicos son trileros cuya vida laboral consiste en meter la mano en los bolsillos de inversores inconscientes.
Lo que realmente es necesario en lugar de todo este divertimento sin sentido es un estricto cumplimiento de un listado básico de normas. Las normas de las instituciones financieras han sido articuladas por bastantes analistas del mercado como Kart Denninger (Market Ticket) en su “Genesis Plan”:
1. Obligar a que todos los activos fuera de balance vuelvan al balance, y obligar a sacar los modelos de valoración e identificación de activos individuales fuera del Nivel 3 e incluirlos en el 10Qs y el 10Ks. Ejecutar dicho requerimiento empezando con el período de evaluación del 3Q 2008 que empieza el año que viene. (Por ejemplo, todos los activos deben ser contabilizados en los balances bancarios).
2. Forzar a todos los derivados del mercado extra bursátil a ser negociados en un mercado regulado similar al que se usa en las “listed options” o los mercados de valores. Ello desactivaría definitivamente la bomba de relojería que suponen los mercados de derivados. Dar a los agentes del mercado 90 días para hacer dichos cambios. Cualquiera que no estuviera en la lista en 90 días sería declarado nulo; dejar a los agentes del mercado demandarse entre ellos si no son capaces de demostrar la adecuación de su capital. (Ello crea un mercado público que permite a los reguladores saber si los contratos sobre derivados están suficientemente capitalizados o no).
3. Obligar a que el apalancamiento de todas estas instituciones tenga una ratio no superior a 12:1. La SEC (Agencia de supervisión del mercado de valores) descendió intencionadamente los límites del apalancamiento entre el broker y el negociador en 2004; antes de ello el límite era 12:1. Cada compañía quebrada ha doblado por lo menos el apalancamiento establecido en dicho límite. Ejecutar dicha medida con un límite temporal de seis meses y requerir una reducción de un sexto del exceso mensualmente. (Los cinco mayores bancos de inversión reconocieron una valor en activos agregado de 4$ billones antes que Bear Stearns quebrara. Muchos, por no decir la mayoría, de esos activos sin valor se encuentran ahora en el balance de la FED asumidos por los contribuyentes americanos. Demasiado apalancamiento sencillamente significa que el contribuyente paga la diferencia cuando el banco quiebra).
Aquí está el quid de la cuestión. Cumple las normas o vas a la cárcel.
Por supuesto que [la irresponsablemente abrogada ley] Glass Steagall deberá ser recuperada en una forma a la altura de los tiempos, para separar a la banca comercial de la banca de inversión. Las agencias de “rating” como Moody’s y S&P deberán ser desprovistas de cualquier conflicto de interés. No pueden ser pagadas por las mismas instituciones financieras que les encargan los análisis de “rating”; eso es un punto muerto. La cuestión más importante es devolver la confianza a los mercados a través de la transparencia. En estos momentos, el bloque de Obama está acumulando la misma colección de arpías de Wall Street que presionaron [bajo Clinto] para revocar la ley Glass Steagall, lo que permitió que los derivados pudieran negociarse fuera de un mercado público.
Creen que pueden mantener el mismo régimen financiero con tan solo un lavado de cara usando la credibilidad de Obama para disimular sus actividades. Por eso es fundamental para las naciones con mayores reservas de capital que se establezca un modelo independiente para dar respiro a los países en desarrollo afectados por la crisis financiera. Si no es así, el FMI (es decir, el Tesoro americano) continuará enredándolos en su telaraña de deuda.
El mundo no necesita un nuevo Bretton Woods o un nuevo orden mundial. Necesita una visión competente de las finanzas globales. Una visión dispuesta poner fin a la tiranía del dólar, a la política de las superpotencias y a la política económica del “pídele dinero a tu vecino”. Un sistema que refuerce la soberanía nacional, la cooperación y el derecho internacional. Eso es sobre lo que debería estar discutiendo el G-20, en lugar de perder el tiempo intentando sostener un sistema que está podrido por dentro.
Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.

Sin permiso
23-11-08

Cumbre del G-20:
FRASES QUE DICEN
TODO Y NADA

Michael R. Krätke


Raras son las cumbres precedidas de tantos laureles. La cumbre del G-20 en Washington tenía que salvar al mundo del desastre de una nueva Gran Depresión. Ardua tarea. Junto a los Estados del G-8, estaban esta vez también presentes países emergentes como China, Brasil, Indonesia, México y Turquía (juntas, las 2º naciones representan casi el 85% del producto económico global).

Un nuevo Bretton Woods, ni que decir, tiene no hubo. En cambio: fórmulas convencionales de las cabezas de la elite: más “transparencia” que antes, limitación de las bonificaciones de los ejecutivos, vigilancia más estrecha de los fondos hedge de cobertura, obligación de cooperar para los paraísos fiscales, cuotas de capital más elevadas para los negocios de alto riesgo. Una colección de bienintencionados reconocimientos, esos que no vienen mal a nadie; una sarta de buenas intenciones y bellos propósitos, tan del gusto de la señora Merkel.
Las causas decisivas de la crisis financiera mundial quedaron fuera de consideración. Ni las monstruosas montañas de deuda, ni la inundación de dólares que anega al planeta recibieron siquiera mención. Por no hablar del diluvio especulativo, de la parálisis crediticia que los bancos centrales no han logrado mitigar, de que la economía de los EEUU es la economía más deficitaria del mundo y vive a costa de los demás, o –y no es lo menos importante— del papel desempeñado por Alemania y China, los campeones mundiales de la exportación, que celebran sus triunfos cuenta de sus vecinos.
Sólo rutinariamente y con la boca pequeña se habló de las miserias de una economía mundial extremadamente desequilibrada, como si ni siquiera se comprendiera la dimensión de la crisis. Salvo las consabidas banalidades de anteayer, se diría a que los Merkels, Bushs y Browns no se les ocurre qué decir sobre la crisis mundial. Sus Estados están conmovidos hasta los cimientos, pero no su ideología. Impasibles, repiten una y otra vez el mantra del “libre mercado” y la mentira de la “economía social de mercado”, y previenen oracularmente contra la “sobrerregulación” y el “proteccionismo”.
Al día de hoy, todavía no han entendido que esta crisis financiera ha acontecido en uno de los mercados más vigorosamente regulados y vigilados del mundo. A Merkel y a Steinbrück parece escapárseles también que proceden de la UE, es decir, del espacio económico más vigorosamente integrado y regulado del mundo. Como gestores de la crisis económica mundial, damas y caballeros, constituyen ustedes un equipo manifiestamente mejorable.
Lástima que tampoco los dirigentes de los países en desarrollo tuvieran valor o amplitud de miras bastantes para hablar con claridad y exigir algo que, al menos en principio, pudiera ser revolucionario: como un impuesto a las operaciones de las bolsas mundiales, primordialmente al comercio de divisas y de derivados financieros, o como una limitación bursátil universal capaz de poner freno al explosivo crecimiento de la especulación financiera totalmente incontrolada en el comercio realizado fuera de las bolsas. ¿Cuándo, si no ahora, en medio de la hasta ahora mayor crisis del sistema financiero mundial, habría que recortar eficazmente la fatal “libertad” de los mercados financieros? ¿Cuándo, si no ahora, habría que cerrar los paraísos fiscales y los centros bancarios offshore, que sólo sirven para lavar dinero, evadir impuestos y camuflar tahúres. Tardará en volver a presentarse una ocasión así para desbaratar las rogativas mediáticas de los curadores neoliberales de almas.
El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha sacado la lección más importante de esta cumbre de crisis, aunque de mala gana: olvídense del G-8, la economía mundial no puede ya prescindir del G-20. En efecto, más que nunca habrá que contar con China, con India y con Brasil. Tampoco debería pasar eso por alto el FMI, si aspira a convertirse en pastor supremo de los mercados financieros. La largamente preterida redistribución del poder en el FMI y en el Banco Mundial no puede seguir aplazándose, por mucho que dañe los privilegios de los EEUU y de los Estados europeo-occidentales.
Fatal resultaría el cumplimiento de la intención, proclamada en Washington, de cerrar inmediatamente los postergados acuerdos de la ronda de Doha de la OMC. La agenda de Doha pretende aquello que precisamente ahora más puede perjudicar: más liberalización de los mercados, una ulterior desregulación de las reglas presupuestarias, mayor margen de maniobra para los “prestadores de servicios financieros”. Si los países emergentes quieren tomarse en serio su nuevo papel en la economía mundial, no pueden secundar eso.
Sin permiso
23-11-08

lunes, 24 de noviembre de 2008

OLA MUNDIAL
DE DESPIDOS


Empresas de numerosos sectores destruyen miles de puestos de trabajo a causa de la crisis financiera. La crisis económica y financiera cuesta puestos de trabajo en muchos sectores. Apenas transcurre un día sin que alguna empresa anuncie despidos. Sólo en la industria automovilística europea están en peligro 60.000 puestos de trabajo, según los datos de los expertos.

A continuación, una selección de los peores comunicados de las últimas dos semanas.

10 de noviembre:
La empresa de correos alemana Deutsche Post quiere eliminar hasta 33.000 empleos en sus empresas norteamericanas.

11 de noviembre:
El grupo bancario italiano UniCredit quiere eliminar alrededor de 9.000 puestos en Italia, Austria y Alemania. El proveedor de servicios de telecomunicación Nokia Siemens Networks quiere deshacerse hasta octubre de 2009 de 500 empleos en Alemania y 750 en Finlandia. El proveedor de muebles y estructuras Pfleiderer quiere eliminar 300 puestos en el extranjero y 150 en Alemania. El correo austriaco eliminará hasta el 2011, 9.000 puestos de trabajo. El operador de cable de red británico Virgin Media elimina 2.200 trabajos.

12 de noviembre:
El proveedor de servicios financieros AWD elimina en Gran Bretaña alrededor de 400 puestos de trabajo.

13 de noviembre:
El grupo televisivo ProSiebenSat.1 eliminará 225 puestos de trabajo. La empresa británica de telecomunicaciones BT eliminará hasta finales de marzo 10.000 puestos de trabajo.

14 de noviembre:
El productor de imprentas Koenig & Bauer suprimirá en Alemania, Austria y República Checa de 600 a 3600 puestos de trabajo. El Royal Bank of Scotland elimina 3.000 puestos de trabajo. El productor de ordenadores estadounidense Sun, elimina 6.000 puestos de trabajo.

17 de noviembre:
El grupo financiero estadounidense Citigroup eliminará en todo el mundo 50.000 puestos de trabajo.

18 de noviembre:
Lufthansa elimina en su filial CityLine, uno de cada cinco puestos de trabajo. El grupo de seguros ERGO eliminará 2.000 trabajadores hasta finales del 2010.

19 de noviembre:
La compañía naviera de Singapur Neptune Orient Lines elimina 1.000 puestos de trabajo. La editorial de revistas más grande de Europa, Gruner+Jahr, elimina 60 puestos de trabajo. La constructora automovilística alemana Daimler eliminará 570 puestos de trabajo temporales y subcontratados. El Deutsche Bank eliminará 900 puestos de su equipo comercial.

20 de noviembre:
El grupo aéreo estadounidense Boeing eliminará 800 puestos en su sección armamentística. El grupo farmacéutico británico AstraZeneca eliminará a nivel mundial 1.400 puestos hasta el 2013. El constructor de motores británico Rolls-Royce eliminará en el próximo año hasta 2.000 puestos de trabajo. La automovilística francesa PSA Peugeot Citroën eliminará 2.700 puestos de trabajo. El grupo estadounidense J.P.Morgan Chase elimina 3.000 puestos en su sección de inversiones.

21 de noviembre:
El segundo mayor productor de ordenadores, Dell ha eliminado en el tercer trimestre del año, 2.200 puesto de trabajo.

Traducción:
Luis Montilla
Rebelión
24-11-08
En China
REGRESAN
AL CAMPO


La crisis económica provoca la vuelta al campo de los obreros chinos. La crisis financiera se materializa en un menor crecimiento económico, que podría situarse en el 5% en 2009. Esto está motivando que cientos de miles de inmigrantes chinos de la ciudad al campo hayan regresado a sus pueblos de origen en los últimos tres meses.

La agencia oficial Xinhua citó el ejemplo de la provincia de Hubei (centro del país), una de las principales emisoras de emigrantes rurales, a la que han regresado en sólo tres meses más de 300.000 de los siete millones de campesinos que habían viajado a las ciudades en busca de empleo.

Ante ello, el Gobierno central chino ha pedido a los locales que tomen medidas para afrontar el aumento de los despidos y programas para reinsertar en el mercado laboral a los emigrantes, y Hubei ha sido una de las primeras provincias en lanzar medidas de emergencia.Las autoridades de Hubei ordenaron a las compañías estatales de gran tamaño en sus ciudades que no despidan a ningún empleado (aunque les autoriza a reducir salarios si la crisis les obliga a ello), mientras que las de menor tamaño necesitan autorización oficial para llevar a cabo recortes de plantilla.Se espera que antes de final de año la llegada de emigrantes retornados en Hubei se eleve a 600.000 personas, y la recolocación de estos será complicada.

China tiene entre 130 y 150 millones de emigrantes rurales trabajando en las ciudades, sobre todo en sectores como la hostelería, la industria o la construcción, estos dos últimos entre los más afectados por la desaceleración de la economía china.Los emigrantes se enfrentan aun en tiempos de bonanza económica a problemas como la discriminación y las dificultades de acceso en las ciudades a servicios sociales como la sanidad o la educación.

Mayor regulación laboral

El aumento de los despidos en el colectivo inmigrante no sólo ha sido causado por la crisis mundial, sino también por la entrada en vigor de nuevas leyes laborales en China que establecen salarios mínimos y otras obligaciones para con los trabajadores, lo que ha forzado despidos especialmente en pequeñas y medianas empresas de todo el país.Los despidos se han notado especialmente, de todas formas, en provincias dedicadas a la industria para la exportación, como Cantón, debido a que la recesión en economías como la UE o EEUU -donde residen los principales clientes de las fábricas cantonesas- ha reducido la demanda.

EFE
19-11-08
Tras la cumbre:
SIEMBRAS Y COSECHAS
DE CHINA

Patricia Castro Obando


Así como en el 2004, China ha utilizado APEC como una plataforma para la gira del presidente Hu Jintao por América Latina, continuando sus planes de siembra y cosecha en la región, pero ahora con unas metas que sobrepasan la línea económica.

Hace cuatro años, el gigante desembarcó en Brasil, Argentina, Chile y Cuba, en una primera fase de reconocimiento y con el interés prioritario de obtener materias primas y diversificar sus mercados. Santiago de Chile era el anfitrión del APEC y al año siguiente firmó un TLC bilateral con Beijing.

Esta tercera gira de Hu por la región que incluyó a Costa Rica, Cuba y el Perú marca una nueva etapa en las relaciones de China con América Latina, ahora caracterizadas por un interés político sumado al económico.

Costa Rica es la puerta de ingreso de la diplomacia china a Centroamérica conquistada por Taiwán, Cuba es el gran aliado ideológico en la región, y Perú, otro país que se reafirma para efectos políticos como "gran amigo de China", un punto crucial de la política diplomática china.

No ha sido coincidencia que antes de la gira de Hu, se presentara el Libro Blanco sobre América Latina y el Caribe, en el cual China fija las pautas que seguirá para incrementar sus relaciones de todo tipo con la región. En el documento también se indica que Beijing buscará aumentar con cada país la colaboración en temas de defensa y seguridad.

El recorrido de Hu por Latinoamérica terminó en Lima, anfitriona del APEC. El foro ha tenido lugar en plena crisis financiera mundial, cuando algunas economías consideradas sólidas como la japonesa ya han entrado en recesión y otras naciones podrían hacerlo el próximo año.

En esta coyuntura, China, la economía emergente más importante del mundo y con previsiones de expansión pese a la turbulencia global, se comprometió a asumir un rol más activo y responsable. Es evidente el traspaso del centro económico mundial desde Occidente a Oriente y desde el Atlántico hacia el Pacífico. Esto último beneficia a los países miembros del APEC como Perú.

Y la marea económica arrastra siempre a la política. China intenta no caer en la tentación de convertirse en una potencia unilateral y apuesta por un reparto del poder, dinero y responsabilidades. En la última fecha del foro, China y Rusia sostuvieron una reunión bilateral donde el mandatario chino pidió fortalecer la cooperación estratégica.

Un informe del principal órgano de inteligencia estadounidense predice un mundo fragmentado en el 2025, con menor peso de EE.UU. y mayor influencia de países emergentes como China, India y Brasil. Advierte que en el contexto de esta crisis financiera, el rol del Estado en la economía ganará más importancia en todo el mundo. En ese sentido, el modelo chino podría ser visto como una alternativa.

China aporta ya más de una cuarta parte del crecimiento global, y si a esto se le suma Rusia e India, los tres países representan la mitad de la expansión económica del planeta. El Fondo Monetario Internacional ya ha puesto en duda el liderazgo de EE.UU. como principal motor de la economía mundial. Los tiempos cambian.

Japón espera que otros países ayudenEl primer ministro japonés, Taro Aso, hizo un llamado a los países con reservas importantes para que presten dinero al Fondo Monetario Internacional con la finalidad de que ayuden a los países emergentes.

Japón ofreció un préstamo de 100.000 millones de dólares al FMI y también crear un fondo de 3.000 millones de dólares, junto con el Banco Mundial (BM), para capitalizar los bancos de Asia y Latinoamérica.

En conferencia de prensa realizada en el Centro Cultural Peruano-Japonés de Jesús María, el jefe del Gobierno nipón recalcó que ern necesarias medidas macroeconómicas para fortalecer la cooperación financiera y solucionar la actual crisis global.

EL DATO. China es ahora el principal tenedor de bonos del Tesoro de EE.UU., superando a Japón. En setiembre, China contaba con títulos del Tesoro estadounidense por 585.000 millones de dólares.

El Comercio
24-11-08

domingo, 23 de noviembre de 2008


¿CUÁL ES EL INTERÉS
CHINO EN AMÉRICA LATINA?

James Painter
BBC Mundo

En los últimos años, China ha aumentado su inversión en Costa Rica.El presidente de China Hu Jintao no ha estado en América Latina desde 2005.

Sin embargo, su presencia en la cumbre de APEC -que tiene lugar este fin de semana en Lima- y su visita a Costa Rica y Cuba, han puesto de manifiesto la profundización del compromiso de

China con la región

Pero, ¿cuál es exactamente el interés de China en América Latina?

La última visita de Hu durante una reunión de APEC, en noviembre de 2004, generó un gran entusiasmo en cuanto a la participación de la floreciente economía china en la región.

Se dice que Hu afirmó en esa ocasión que esperaba que su país invirtiera unos US$100.000 millones en América Latina en los próximos 10 años.

Más tarde el gobierno chino corrigió esa aseveración: US$100.000 millones en comercio bilateral, no en inversiones. Esta cifra se alcanzó antes de lo esperado el año pasado, y representa un gran salto en comparación con los US$13.000 del año 2000.

Responsable

Todavía sigue siendo menos comparado con el comercio con Estados Unidos (US$560.000 millones) o con la Unión Europea (US$250.000 millones), pero la tendencia es significativa. China compra cada vez más materias primas como petróleo, minerales y soja o soya a América Latina.

China quiere demostrar ahora que es un accionista responsable en la región

"China quiere demostrar ahora que es un accionista responsable en la región", afirma Dan Erikson, especialista en las relaciones entre China y América Latina de Diálogo Interamericano.

"China tiene en América Latina la imagen de 'mercantilista' o de estar interesada solamente en adquirir materias primas. Ahora quiere mostrar que está interesada en el desarrollo de América Latina a largo plazo".

Socio crucial

Cada vez más China compra materias primas a América Latina. China sacó su primera política por escrito para América Latina a principios de mes. Si bien este documento es poco específico, tiene como fin mostrarle al mundo que su interés por la región es serio. Con anterioridad publicó otros documentos semejantes sobre la UE en 2003 y sobre África en 2006.

Como señal de su interés a largo plazo, los analistas mencionan los nuevos acuerdos de libre comercio (TLC) entre China y algunos países de América Latina:

Chile fue el primer país no asiático en firmar un TLC con China en 2005

Esta semana concluyó con éxito un acuerdo de libre comercio entre China y Perú

Un tercer acuerdo bilateral entre Costa Rica y China está en proceso de negociación

Ciertamente, las relaciones comerciales se han expandido para algunos países de América Latina desde la última visita de Hu Jintao. Para dos de los tres miembros latinoamericanos de APEC, Perú y Chile, China se ha transformado en un socio comercial crucial.

Según cifras de la ONU, en 2007, cerca de un 40% de las exportaciones chilenas fueron para Asia, principalmente para China. Para Perú, la cifra es 19%.

Con México, poco

El gobierno peruano está interesado en ahondar las relaciones comerciales, en parte con la esperanza de que el continuo crecimiento de China pueda ayudarlo a sobrevivir la recesión global.

El vicecanciller peruano, Gonzalo Gutiérrez, describió la visita de Hu a Perú -la primera de un presidente chino- como de "mayor importancia".

Sin embargo para México, el tercer integrante latinoamericano de APEC, la importancia relativa de Asia sigue siendo menor (Asia representa un 3% de sus exportaciones), debido a los vínculos estrechos que tiene con la economía estadounidense. Y el comercio que existe, es en gran medida a favor de China.

En 2007, México entró en un déficit comercial de US$28.000 millones con China. "Por cada US$30 de bienes chinos que importa México, México sólo exporta US$1 de bienes mexicanos a China", dice Erikson.

Infraestructura

Algunos gobiernos latinoamericanos se quejan de la poca inversión directa de China en la región, que es mucho menor que la de EE.UU. y la UE. La cifra oficial es más de US$20.000 millones, pero los críticos sostienen que mucho de este dinero se va a los paraísos fiscales.

Cuba y China han firmado acuerdos de cooperación técnica y económica. De acuerdo a cifras de la embajada china en Washington, a comienzos de 2008 sólo unos US$2.000 millones son inversiones directas en industrias de extracción como la del petróleo y minerales.

"La inversión en infraestructura, por ejemplo", dice Erikson, "ha sido muy decepcionante".
Osvaldo Rosales, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU (CEPAL), le dijo a la BBC que existía una "profunda asimetría entre el creciente comercio entre China y
América Latina y el bajo nivel de la inversión china".

Pero Rosales culpa a los gobiernos latinoamericanos por la falta de proyectos de inversión bien elaborados para que China pueda invertir.

No es burla

Algunos analistas creen que a pesar de la incomodidad que generan las relaciones estrechas que China mantiene con Cuba y Venezuela, Washington no está excesivamente preocupado por la creciente influencia y presencia de China en América Latina.

La visita del presidente Hu a Cuba fue primordialmente por temas comerciales y para reunirse con Raúl Castro, más que para burlarse de EE.UU.

Cuba es también un aliado importante en una región en la que muchos mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán. Once de los 23 países que todavía reconocen a Taiwán se encuentran en América Central y el Caribe.

Muchos se sorprendieron cuando Hu Jintao eligió ir a Costa Rica y no a Brasil, por ejemplo, el mayor socio comercial de China en América Latina. Pero Costa Rica fue honrada con una visita presidencial (y un nuevo estadio de fútbol) por su decisión el año pasado de reconocer a China.
Fue el único país de América Central que lo hizo.

Si bien China está obviamente interesada en llegar a un acuerdo sobre petróleo con Venezuela, ha demostrado que no quiere quedar en medio de ninguna tensión entre el presidente Hugo Chávez y el gobierno de EE.UU.

Perú le dio una calurosa bienvenida al presidente chino. Aparentemente, Washington no objetó que China pase a ser miembro de la junta directiva del Banco Interamericano de Desarrollo y que tenga el estatus de observador en la Organización de Estados Americanos (OEA).

"Hasta el momento, es ampliamente aceptado que China trate de actuar en la región con moderación y prudencia", escribió recientemente Gonzalo Paz, catedrático de la Universidad de Washington.

La profundización de la crisis económica tendrá sin duda un influencia importante en cómo se desarrolla la siguiente etapa.

21-11-08

RELACIONES
ASIMÉTRICAS

Redacción
BBC Mundo

El presidente de China, Hu Jintao, inició el lunes una gira por varios países de América Latina para firmar acuerdos comerciales y fortalecer la influencia económica y política de su país en la región.

Acompañado por una delegación de aproximadamente 500 personas, el mandatario chino visitará también Cuba y Perú.
La visita ha levantado expectativas económicas en la región, pero según algunos analistas para la gran mayoría de los países latinoamericanos el explosivo crecimiento de China hasta ahora no se ha traducido en el gran negocio que muchos auguraban para América Latina.
Uno de ellos es Harmut Sangmeister, profesor de teorías del desarrollo del Instituto Ciencias Económicas de la Universidad de Heilderberg y autor del estudio "La conexión china: Los intereses económicos chinos en Latinoamérica", a quien Sergio Correa entrevistó para BBC Mundo.
¿Cómo cree que funcionará el intercambio económico entre China y Latinoamérica después de la crisis financiera?
La visita a Cuba del presidente Hu Jintao seguramente tiene el gesto de mostrar que China no teme visitar a un viejo amigo conocido frente a las puertas de Estados Unidos El crecimiento económico en China se retraerá notoriamente, es decir, que su demanda de materias primas en Brasil, Perú, Chile, Argentina, etc. bajará.
El precio de esas materias primas se ha reducido casi a la mitad en las últimas semanas, y aún más en el caso del hierro, lo que tocará fuertemente a las exportaciones de ese metal de Brasil a China.
En suma, afectará notoriamente a los países latinoamericanos que exportan materias primas a China.
¿Quién puede ganar y quién perder en Latinoamérica negociando con China?
Las relaciones comerciales de América Latina con China son muy asimétricas.
Un ejemplo paradigmático es México y algunos países centroamericanos, que compiten mundialmente con China en bienes como zapatos, juguetes, textiles poco elaborados, productos en los que China tiene la ventaja de tener salarios más bajos.

Varios países de la región reconocen a Taiwán, lo cual enfría las relaciones con China.Eso no va a cambiar en los próximos años porque los chinos no quieren reajustar el valor de su moneda, una demanda que han hecho muchos países pero que a China no le conviene porque con eso perdería ventajas competitivas.
Por otro lado, países como Brasil o Chile, a través de sus acuerdos de libre comercio con China, han conseguido beneficiarse y exportar bastante más que sólo materias primas a China.
Pero si se toma en cuenta al continente en general, la balanza comercial favorece a China.
En el año 2004, el saldo era aún positivo para Latinoamérica, llegaba a casi US$4.000 millones, pero ya en el año 2006 China consiguió revertirlo y venderle a la región unos US$700 millones más de lo que compró.
En general, las esperanzas y el entusiasmo inicial en Latinoamérica como región con el comercio con China ha caído: no se ha beneficiado realmente en su comercio con China, por lo menos hasta ahora.
Por países, es distinto. Brasil, por ejemplo, tiene un saldo positivo.
Pero creo que en general esa tendencia a favor de China no cambiará, porque las materias primas se están volviendo más baratas.
¿Qué posibilidades tiene entonces Latinoamérica para volverse más competitivo frente a China?
¡Invertir en educación, invertir en educación, invertir en educación!
Esa es la posibilidad de Latinoamérica para competir en el mercado de los productos medianamente elaborados, como textiles y juguetes. Aunque eso lo van a hacer en cualquier momento otros países de Asia o África.

La pérdida de fuerza de la economía china podría afectar a la región.Latinoamérica tiene que dar ese enorme paso hacia adelante, cambiando su estructura productiva.
Además, a la región le faltan técnicos especializados.
China está formando actualmente muchísimos ingenieros y graduados en ciencias naturales y eso se está volviendo una ventaja para ellos.
La formación técnica en Latinoamérica es comparativamente muy pequeña. Hay muchos egresados de las facultades de ciencias sociales o economía, pero comparativamente muy pocos en ingeniería, con la única excepción de Costa Rica.
Usted menciona en su estudio que para los inversionistas Latinoamérica tendría algunas ventajas frente a China...
China tiene una corrupción endémica. Claro que también la hay en Latinoamérica, pero nunca en las dimensiones de China, especialmente en las cúpulas de la administración.
Eso hace encarecer enormemente los negocios y los hace muy inseguros.
Además, la justicia en China depende completamente de las indicaciones políticas.
Muchos intentos de joint ventures (negocios con capitales compartidos) entre empresas occidentales y chinas, han terminado en que la parte china simplemente deja fuera a la occidental apenas el negocio funciona.
Por otro lado, la educación china está muy dirigida a repetir: aprenden de memoria y reproducen las cosas, un estilo muy ligado a las enseñanzas de Confucio. Pero lo que se necesita en el mundo moderno para ser competitivos es independencia y creatividad.
El presidente chino visitará Perú para asistir a la cumbre del Foro de Cooperación del Asia-Pacífico (APEC) y viajará también a Costa Rica para fortalecer vínculos tras la "reciente" reanudación de las relaciones diplomáticas (en junio de 2007). Pero, ¿por qué visita Cuba?
La visita a Cuba del presidente Hu Jintao seguramente tiene el gesto de mostrar que China no teme visitar a un viejo amigo conocido frente a las puertas de Estados Unidos.
Pero no pasa de ser un gesto, ya que China no se ha comprometido especialmente en la ayuda al desarrollo de Cuba.
Además, para Cuba, China, que definiría como capitalismo monopolista estatal, no es un ejemplo a seguir. Al mismo tiempo que China valora la dirección económica de Cuba de manera muy crítica.
18-11-08