viernes, 18 de junio de 2010

Contra la corrupción violentista


1. Frente a los últimos acontecimientos ocurridos en la Facultad de Ciencias Sociales, grupos de interés extremistas quieren reducir la coyuntura caótica y de desgobierno de la Facultad y de la universidad a un simple debate entre candidatos. Nosotros planteamos que se trata principalmente de un debate de propuestas programáticas, de agendas académicas y profesionales, para la Facultad y el desarrollo universitario de San Marcos.

2. Como resultado de la mediocre gestión del grupo organizado alrededor del Frente Unido de Ciencias Sociales, la Facultad de Ciencias Sociales se encuentra actualmente en el total aislamiento académico y profesional. Ni participa de los debates intelectuales contemporáneos, ni aporta investigaciones serias al conocimiento científico del país. Esta crisis, que tiene más de 30 años, no importa en lo absoluto al grupo de docentes del Frente Unido de Ciencias Sociales. Por el contrario, buscan la continuidad de la mediocridad, la corrupción y el clientelismo; y quieren eludir sus directas responsabilidades históricas en toda esta situación de crisis generalizada.

3. De manera falsa y descarada, el grupo Frente Unido de Ciencias Sociales, liderado por el actual decano encargado Waldemar Espinoza y el ex decano Bernandino Ramírez (quien apoyó la nefasta intervención fujimorista el año 1995), dicen demostrar logros académicos, cuando estos son inexistentes o quizás, deben estar muy ocultos pues no están presentes a la vista de nadie. No tienen nada académico que demostrar y sólo caen en frases vacías como el falso debate entre “intersubjetivistas” y “objetivistas”, o entre “los iluminados” y “los verdaderos sanmarquinos”.

4. Lo más grave es que para lograr sus intereses grupales no dudan en establecer alianzas políticas oportunistas con grupos violentistas vinculados a Sendero Luminoso, a la matonería aprista y al fujimontesinismo aún presente. Esta triple alianza política sólo busca mantener intacto el status quo del clientelismo y la corrupción.

5. Por lo tanto denunciamos y rechazamos abiertamente esta triple alianza. Rechazamos las pretensiones de avance e infiltración perniciosa del vandalismo en el control corrupto de la universidad, las facultades y los gremios estudiantiles. La historia reciente de violencia y muerte en el país y su impacto nefasto en la universidad, exige de nosotros una denuncia directa de esta triple alianza política.

6. Por ello, invocamos a estudiantes y profesores a reflexionar sobre lo que acontece en la Facultad de Ciencias Sociales con la situación general de la Universidad, donde el rector Izquierdo y sus corruptos aliados tratan de perpetuarse en el poder tratando de designar decanos afines y sumisos a sus intereses corruptos y clientelistas.

7. Asimismo denunciamos la práctica demagógica del senderismo que se viene desarrollando en la Universidad, como la marcha del día 14 de junio, que lo único que busca es provocar la intervención del gobierno aprista y sus aliados, al igual que lo hicieron en 1995, bajo las ordenes del fujimontesinismo.

8. Finalmente hacemos un llamado a estudiantes y profesores a movilizarse para defender los fueros académicos de la facultad y la universidad. Nos encontramos en una encrucijada y es nuestra obligación como docentes de la Facultad de Ciencias Sociales pronunciarnos y actuar contra la violencia senderista, la matonería aprista, el fujimontesinismo, la corrupción, y el extremismo; y defender los fueros democráticos de la universidad.
Lima, 15 de junio de 2010.

Firma de los profesores:

Pedro Jacinto- Julio Mejía N. - Carlos Iván Degregori- Pablo Sandoval - Alicia Huamantinco - Jaime Ríos Burga - Ladislao Landa - Héctor Salazar Z. - María E. Mannarelli - Luis Montoya - Ananías Huamán- Custodio Arias - Humberto Rodríguez P.- Pilar Bardales- Nicolás Lynch- Mercedes Giesecke- Leticia Cáceres- Sinesio López- José Vegas Pozo- Norma Verástegui- César Germaná- Carlos Carcelén- Sulema Loayza- Guillermo Nugent- Miguel Alva- Juan Meléndez- Carolina Ortiz- Jorge Arnao- Luis Guillén Pastus- Zenón Vargas- Daniel Calagua- Roger Iziga- Manuel Dammert

miércoles, 16 de junio de 2010

LA HISTORIA
DE UNA TRAICIÓN


Nota de los editores.- El video lo dice todo. Un señor que juró y rejuró que iba a respetar el referendum estudiantil: votar por Humberto Campodónico Sánchez para decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Marcos, al final hizo todo lo contrario: sacó de la manga un nuevo candidato. Lo paradójico es que dicho representante estudiantil - por la minoría-, antes de su elección como consejero se había fotografiado al lado de Campodónico; y en la primera sesión frustrada (31 de mayo) fue el más radical de los consejeros estudiantiles, llegando a sacar unas cartulinas en las que se pedía el respeto al referendum. En la segunda sesión (12 de junio) sacó la garra. ¿Que pasó entre el 31 de mayo y el 12 de junio para que ese consejero cambie tan groseramente su decisión? Dicho señor y el MDD, que se sacó la lotería con ese voto -alcanzó un 10-10- cuando tenía perdida la elección ante Campodónico, le deben una explicación a la Facultad.

martes, 15 de junio de 2010

JULIO COTLER



Nelson Manrique

El doctorado honoris causa que la Pontificia Universidad Católica del Perú ha otorgado a Julio Cotler constituye un merecido reconocimiento a uno de nuestros intelectuales más influyentes, no sólo por la calidad de su producción sino por su coherencia personal y la integridad con que ha defendido sus convicciones a lo largo de una vida.

Es un problema arduo determinar en qué consiste el impacto social de la creación intelectual. Algunos piensan que esta debe medirse por la influencia que las ideas ejercen sobre quienes toman decisiones: los políticos. Pensando desde una perspectiva temporal más amplia, creo que la forma más elevada de influencia ejercida por un intelectual consiste en cambiar el sentido común dominante en un momento dado. Y es evidente que varios de los postulados que Cotler formuló, especialmente en su clásico libro Clase, Estado y Nación en el Perú, se han incorporado al sentido común histórico de los peruanos.

Existe una imagen de la producción intelectual –incluso la política– que la ve como el resultado de una reflexión distanciada, alejada de las contingencias de la incómoda realidad, preocupada ante todo por los problemas teóricos del quehacer académico. No es este el caso de Julio Cotler, a quien, como él mismo recuerda, el deseo de lograr la justicia social le nació muy tempranamente. Él, como hombre de su tiempo, no le huyó nunca al compromiso político, y desde muy temprano supo jugarse por las causas en las cuales creía.

Según recuerda Rodrigo Montoya en un interesante testimonio sobre la historia de San Marcos, la represión desatada por el golpe militar de Odría de octubre de 1948 golpeó a muchos jóvenes izquierdistas. Julio Cotler –que entonces estudiaba en San Marcos y militaba en la Juventud Comunista del Perú– fue castigado con la deportación a Huancayo. Otro importante miembro de su generación, Aníbal Quijano –también referente fundamental de la sociología peruana del siglo XX–, pasó algunos meses encarcelado por sus ideas (“San Marcos: el pulmón del Perú”. Quehacer Nº 154. Lima, mayo-junio de 2005). Las preocupaciones intelectuales de esa generación estuvieron pues desde un comienzo dictadas por una acuciante realidad marcada por la exclusión, la violencia y el empleo del poder para perpetuar órdenes sociales injustos (¿suena conocido?).

Un primer referente institucional fundamental de la actividad de Julio Cotler ha sido la enseñanza en San Marcos. El otro surgió en febrero 1964, cuando junto con un importante grupo de académicos fundó el Instituto de Estudios Peruanos, IEP. Ello no lo llevó a encerrarse en el quehacer académico. A comienzos de los setenta, bajo el gobierno militar de Velasco Alvarado, fundó, junto con Aníbal Quijano y un notable grupo de intelectuales, uno de los colectivos político intelectuales más interesantes de la historia del socialismo peruano, la revista Sociedad y Política. En este proyecto participaron, entre otros, Guillermo Rochabrún, Rodrigo Montoya, Heraclio Bonilla, César Germaná y Peri Paredes.

Sociedad y Política no le fue indiferente al régimen militar. Su crítica de izquierda le atrajo la represión, que incluyó la prisión y deportación de Quijano y Cotler (la explicación que dio Velasco de este abuso fue que ambos “se habían extralimitado en sus conceptos”). Fue durante su exilio en México que Cotler trabajó el que sería su libro más influyente: Clase, Estado y Nación… Su elaboración no fue, ciertamente, el resultado de una sesuda reflexión de gabinete sino el intento de aportar respuestas a los problemas que se planteaba un intelectual que apostaba por el cambio social en el Perú.

Cotler es conocido por su temperamento antidogmático, por su valor para opinar con independencia y por su apertura a las nuevas ideas. Su producción ha estado marcada por un permanente compromiso con el Perú. Más que saludar al oráculo que nunca cometió equivocaciones creo que debiéramos agradecerle su coherencia, su voluntad de ir más allá de los lugares comunes políticamente correctos de cada momento y su apuesta por un Perú justo y reconciliado consigo mismo.
La República
15-06-10
UNIVERSIDAD
EN LA ENCRUCIJADA


Zenón Depaz

El fraude cometido en San Marcos, en las elecciones del 25 de mayo pasado, por el sector que ahora detenta el gobierno de esa Universidad, a fin de mantener por otros cinco años el control de la gestión, ha provocado allí una espiral de actos ilegales para consumar ese propósito.
Tras la anulación de La Victoria obtenida ese día por la oposición en la Facultad de Medicina Humana, con lo cual también obtenía mayoría en la Asamblea Universitaria, órgano encargado de elegir al rector, esa misma oposición volvió a ganar, en elecciones complementarias, importantes decanatos como el de la Facultad de Farmacia, bastión del aspirante oficialista a suceder al actual rector.
A la vista de que similares resultados serían obtenidos por la oposición en un número significativo de facultades, con reales posibilidades de alcanzar mayoría en el Consejo Universitario, órgano ejecutivo de la Universidad, el rector decidió interrumpir el proceso eleccionario, designando en siete facultades decanos interinos, figura no contemplada por el Estatuto de esa Universidad para estos casos.
Luego, cuando en algunas de esas facultades se realizó la elección pendiente de decanos y, efectivamente, el resultado fue adverso al oficialismo, éste los desconoció, pese a que tales resultados habían sido publicados en la página web oficial de la Universidad. En la Facultad de Economía, donde, en un referendo estudiantil, la oposición se impuso por 730 votos contra 22 del oficialismo, un representante estudiantil votó por el oficialismo, contrariando la voluntad de sus electores, dejando entrampada la elección del decano y a los estudiantes, indignados.
En la Facultad de Letras, los representantes estudiantiles, puestos contra la pared por un referendo similar, que les mandaba a votar por la oposición, se abstuvieron igualmente de acatar ese mandato, pese a que los votantes y el número efectivo de votos fueron mucho mayores a los obtenidos históricamente por aquellos representantes estudiantiles. ¿Qué significa todo eso? Da cuenta del agotamiento de una estructura de representación y gobierno que ha caracterizado a la Universidad pública de los años ochenta para acá. La elección de autoridades universitarias mediante el voto indirecto, ha conducido a la corrupción de los representantes, en particular los del sector estudiantil, así como a la constitución de redes de clientela en detrimento de la calidad académica. En ese y otros aspectos medulares, lo que ocurre en San Marcos manifiesta el fin de un ciclo en la Universidad peruana. Se impone un detenido debate sobre su futuro.
La Primera
15-06-10
¿QUÉ HACER?


La sesión de instalación del Consejo de Facultad del pasado 12 de junio, con lo aleccionadora que fue, sin embargo ya es historia; como lo es también la felonía del representante de la minoría estudiantil, que con su voto a favor de un candidato no votado en el referendum estudiantil, y el consiguiente empate (10-10) bloqueó temporalmente el acceso de Humberto Campodónico al decanato de la Facultad.

Si nos guiamos por esos hechos, hay un entrampamiento a superar, lo impone la salud de la Facultad , cada día que pasa se agrava su estado de postración. ¿Qué hacer? es la pregunta que muchos se formulan, no faltando quienes se frotan las manos a la espera de las ventajas que suelen obtenerse en los trapicheos de los políticos tradicionales, presentes también en la vida universitaria.

He aquí, empero, una excelente oportunidad para que nuevamente Academia y Desarrollo haga docencia, partiendo de la premisa de que se impone trabajar un consenso. La política no es solo confrontación, es también consenso. Pero hay consensos y consensos. Los hay ventajistas, como los señalados; pero los hay también aquellos que partiendo de una política de principios pueden abrirle espacio al futuro, a la transformación con objetivos de por medio, en nuestro caso, a la conquista de una Facultad que desde la academia sea protagonista en el quehacer nacional, con profesionales e investigadores de la más alta calidad.

Ello significa que la idea del cambio y del desarrollo no puede estar en discusión. Los 3 años pasados nos han anclado en la mediocridad y la rutina. En la hora actual el consenso por alcanzar supone, en primer lugar, ponerse de acuerdo en aquellas políticas que han de marcar el nuevo paso de la Facultad. ¿Hacia donde va el acuerdo? Es la interrogante clave que debe responderse por escrito y ante las multitudes. Los acuerdos bajo la mesa, la experiencia así lo indica, llevan en si el germen de la apostasía.

Hablamos de multitudes porque una de las constantes en el proceso electoral actual, es su ingreso masivo, particularmente de los estudiantes, en la discusión de los problemas de la Facultad. La sesión de instalación del Consejo de Facultad fue un ejemplo de lo que sostenemos, a pesar de los esfuerzos del continuismo por hacerla entre las 4 paredes del auditorio del Museo de Historia Natural. Esa es justamente una de las regularidades de la coyuntura: no ha habido cita estudiantil o docente en la Facultad donde las masas estudiantiles no se hayan hecho presente. La Facultad es hoy un hervidero de inquietudes. Lo que algunos llaman asustadizamente “soliviantamiento” no es sino la reacción explicable de más de 1 500 estudiantes que saben que su futuro se está jugando en el desenlace de este proceso electoral.

Esas masas votaron por Campodónico en su referendum porque Academia y Desarrollo sintonizó con sus aspiraciones de transformación de la Facultad , encargándole a sus representantes en el Consejo la defensa total de los resultados de esa consulta estudiantil. La aparición de un felón, no cambia la esencia del encargo recibido. No puede entonces haber consenso al margen de los estudiantes y sus expectativas. El movimiento estudiantil no es hoy un convidado de piedra, por su protagonismo es hoy un referente obligado. Si alguien piensa que se pueden alcanzar acuerdos al margen del parecer estudiantil, está equivocado.

Políticamente, ese movimiento estudiantil es el capital social más importante con el que cuenta la Facultad para garantizar la implementación de sus políticas de cambio. Si buscamos un referente en el tiempo, salvando diferencias, esos estudiantes semejan aquellas multitudes estudiantiles que en los años 70 con su pujanza e iniciativas echaron a andar una etapa de profundas transformaciones en la enseñanza de la economía en la Facultad , sobrepasando la rutina y el conservadurismo de sus docentes de entonces.

En resumen, sí es la hora de las conversaciones, pero sin abdicar de un marco principista, que permita poner en práctica una nueva manera de hacer política en la Universidad. Apostamos por ello porque creemos que Academia y Desarrollo estará a la altura de esas exigencias.


Ciudad Universitaria, 14 de junio de 2010

ESTRADE-UNMSM
Comité Directivo

jueves, 10 de junio de 2010

VOTO UNIVERSAL



Manuel Burga


El martes 8, como la semana pasada, acudí como invitado a la Comisión de Educación del Congreso de la República para presenciar una sesión ordinaria donde se debatiría la propuesta de Nueva Ley Universitaria concluida el 15 de julio de 2009 y que desde entonces espera su aprobación para pasar al pleno. El martes 1 no hubo quórum y en la segunda oportunidad solamente se aprobó, en polémica segunda votación, una norma para no hacer nada: “se archiva”, dijo el presidente de la comisión.
En realidad el interés por una nueva ley universitaria se inició el 2001, en que se anunció la necesidad de una “Segunda Reforma Universitaria”, cuando era rector de la UNMSM. Pero asisto cada vez que esta Comisión me invita, y con cierta regularidad desde el 2006.
He participado también en tres reuniones regionales donde se presentaron anteriores propuestas, que nunca lograron cuajar ni suscitar auténticas discusiones técnicas, a pesar del interés que pusieron los sucesivos presidentes de esta Comisión.
Nueve años han transcurrido. Ahora las universidades privadas (59) son más numerosas que las públicas (35) y la matrícula en las primeras es mayor que en las segundas. Ambas atraviesan por dificultades, pero así como han avanzado los comerciantes de la educación superior, la pública ha caído en una crisis profunda. Algunas están intervenidas, como la pública de Huacho; la Villarreal pasa un mal momento y San Marcos camina peligrosamente hacia un caos de impredecibles consecuencias. Pero hay señales de un nuevo interés por la universidad peruana. El gobierno autorizó recientemente el pago de una parte de la homologación adeudada y la Nueva Propuesta de Ley que está en debate en la Comisión de Educación es lo mejor que he visto en los últimos 10 años.
Se ha dejado de lado el discurso de la Segunda Reforma Universitaria para pasar a proponer cambios concretos que podrían sacar a la universidad pública de su situación actual y por este camino dinamizar al conjunto de la educación superior en el país. La propuesta tiene 15 capítulos y 82 artículos. Trae cambios importantes, sin afectar a la privada, sino inteligentemente promoviendo a la pública, como hacen Brasil y Chile. Se crea el Sistema Nacional Universitario y el Consejo Nacional Universitario como organismo rector y regulador. Se promueve la investigación universitaria y se premia a la calidad académica.
Me parece de suma importancia, algo que nos acerca a los modelos modernos, que es la reducción del tamaño de los órganos de gobierno: la Asamblea Universitaria pasa a tener 36 integrantes, el Consejo Universitario 12 y el Consejo de Facultad 9, como máximo, respetando los tradicionales tercios en la representación. Pero lo que más me llama la atención es el capítulo V, donde se propone un cambio sustancial en el gobierno universitario a través del voto universal, secreto, obligatorio y ponderado para elegir rector, vicerrectores y decanos en las públicas. De esta manera probablemente se termine con la indiferencia de docentes y estudiantes, que ahora votan para que otros (las clientelas) elijan autoridades.
Esta propuesta es sumamente interesante y compleja, y por eso mismo ya no hay tiempo para aprobarla íntegramente. Habría necesidad de mucho debate, pero si esto es difícil ¿por qué no aprobar la votación universal, 10 artículos principales y dos transitorios? Así se podría iniciar una nueva etapa en la historia de la universidad peruana y prepararla para todos los cambios trascendentales que vendrían después. Es una tarea urgente e importante que el actual Congreso tiene el derecho y el compromiso de hacer, para así responder a las expectativas de quinientos mil jóvenes e iniciar por fin la esperada recuperación de la universidad pública peruana.
La República
10-06-10

martes, 8 de junio de 2010

ACADEMIA Y DESARROLLO
(Respuesta al aviso publicado el 06 de junio
en el diario La República,pagado
por la Facultad de Ciencias Económicas)



Con recursos que bien podrían haberse utilizado para comprar libros y revistas para la abandonada Biblioteca de la Facultad, el profesor Urcisinio Cárdenas, miembro del MDD, y encargado irregularmente del Decanato, ha publicado, bajo su responsabilidad, un comunicado en La República (6 de junio) tratando de justificar lo injustificable: su terca actitud de no convocar a sesión del Consejo de Facultad para elegir al decano; justificación que, como fluye del propio documento, tiene como eje central el temor del MDD a la candidatura del Profesor Humberto Campodónico Sánchez al decanato, tal y conforme es el deseo de los profesores de la Facultad y el mandato del Referéndum estudiantil.
Ese temor estuvo presente en la decisión del ex decano Víctor Giudice de pretender convocar al Consejo de Facultad -para elegir al Decano y al Director de la Unidad de Postgrado- en los ambientes de La Casona, cuando las elecciones tradicionalmente se han realizado en el Salón de Grados de la Facultad en un ambiente de tranquilidad y respeto mutuo entre docentes y estudiantes.
Fue así como se realizó la elección del Dr. Giudice hace 3 años. Por eso, reiteramos que si hasta el momento no se ha instalado el Consejo de Facultad ni se ha efectuado la elección de las autoridades señaladas, esto se debe a la exclusiva responsabilidad de los consejeros del MDD que, al no contar con los votos necesarios para elegir a sus candidatos, optaron por no asistir, impidiendo el acceso de consejeros que tenían la intención de hacerse presente en la convocatoria.
Es falsa la afirmación -que suscribe el profesor Cárdenas- de que los consejeros del MDD sean la mayoría del Consejo de Facultad. Si así fuera, la Facultad ya tendría Decano y director de la Unidad de Posgrado.
El Consejo de Facultad, como se sabe, está conformado por docentes y estudiantes. El tercio estudiantil suma 7 votos, que adicionados a los 4 representantes de Academia y Desarrollo, hacen los 11 votos requeridos para elegir al Decano y al director de la Unidad de Postgrado.
Debe saberse, además que no sería la primera vez que -en la Facultad y en la Universidad- el voto, a la hora de elegir, sea mayoritariamente estudiantil. Así son las reglas de juego. El propio Dr. Giudice fue elegido con 7 votos de estudiantes que respetaron el Referéndum estudiantil, tal y como en esta oportunidad lo van a hacer, esta vez apoyando al profesor Campodónico.
Lo más grave del documento está sin embargo en la propia confesión del profesor Cárdenas: no quiere que Campodónico sea Decano por el hecho de ser ingeniero industrial. Grave error de Cárdenas, porque la Ley Universitaria y el Reglamento General de Elecciones de la Universidad, establecen que para ser Decano se necesita “grado de Magíster o de Doctor en la especialidad”. Y el Mg. Campodónico tiene el grado de Magíster en Economía en la Universidad de París, debidamente reconocido por nuestra Universidad a través de la Resolución Rectoral Nº 00261-CR-97 de fecha 20 de enero de 1997.
Esto no solo porque demuestra un total desconocimiento de la normatividad, sino también de hechos acontecidos en años anteriores. Así, por ejemplo, nuestra Facultad ha tenido como decano al Ingeniero Civil Fausto Vinces Vélez. Consideramos, también, que el comportamiento del Dr. Cárdenas viola la ley 27815 (Código de Ética de la Función Pública), que lo obliga a un ejercicio adecuado del cargo, a guardar neutralidad y a un uso adecuado de los recursos públicos.
Si ya está en entredicho el haber dispuesto de esos recursos para pagar un costoso comunicado en un diario de la capital, no es menos cuestionable -en el marco del Código de Ética- que Cárdenas haya convertido su cargo interino en un punto de apoyo para el movimiento del cual forma parte y que ha hecho de la oposición a Campodónico el motivo central de su actuación política en la Facultad.
Sin menoscabo de las acciones legales que Academia y Desarrollo pueda ejecutar en salvaguarda de la legalidad, rechazamos la campaña del MDD y de Cárdenas contra la candidatura del profesor Campodónico, quien tiene en su haber 32 años de docencia en la Facultad, además de haber sido merecedor, por su trayectoria académica y profesional, de distinciones y reconocimientos nacionales e internacionales que honran a San Marcos. Campodónico debe ser elegido decano de la Facultad y el profesor Cárdenas debe hacer lo que debió hacer el primer día que asumió interinamente el decanato: convocar, ya, al Consejo de Facultad en el Salón de Grados.
Lima, 08 de junio de 2010