martes, 10 de febrero de 2009

IMITAR
LA ORIGINALIDAD

Eduardo Galeano

Queridos todos:

Gracias, gracias mil, por este doctorado que tanto me honra.No porque yo crea que el título de doctor mejora a la gente, como creía el papá de un niño que nació, hace ya unos años, en el pueblo de Cerro Chato, allá en mi país. El papá quería un hijo con diploma, y como el bebé no le pareció digno de confianza, le puso de nombre Doctor. Y así se llamó, Doctor Galarza, durante toda la vida.
No, no es por eso. Yo me siento muy honrado porque esta distinción proviene de una Universidad que tiene una lindísima historia.Aquí brotó la Reforma Universitaria que sacudió a toda América Latina en 1918, medio siglo antes del estallido estudiantil de París y de México.
Gracias a la energía que Córdoba desató, las cosas han cambiado, y aunque todavía queda mucho por cambiar en el campo de la educación y en todo lo demás, no viene mal recordar que en aquellos tiempos todavía la cátedra cordobesa de Filosofía del Derecho enseñaba un tema llamado "Deberes para con los siervos" y los estudiantes de Medicina se recibían sin haber visto jamás un enfermo.
Los profesores, venerables espectros, copiaban a Europa con algunos siglos de atraso, y con orlas y con borlas recompensaban los méritos de quienes mejor repetían esas lecciones ajenas.Fue entonces que los estudiantes cordobeses, hartos, estallaron. Se declararon en huelga contra los carceleros del espíritu y convocaron a los estudiantes y a los trabajadores de toda América Latina a luchar juntos por una cultura propia.
Poderosos ecos respondieron, desde México hasta Chile, a ese grito que en Córdoba resonó, en aquel manifiesto fundador que ya ha cumplido noventa años de edad y no ha perdido ni un poquito de energía juvenil.Suenan como de ahora aquellas palabras que supieron decir: Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan.
Aquel movimiento heredaba lo mejor de la historia americana. Quizá sus protagonistas no conocían la obra ni la palabra de un venezolano llamado Simón Rodríguez, pero don Simón estaba vivo, vivo y coleando, en esa explosión cordobesa que ocurrió un siglo después de sus andares por los caminos americanos.Decía don Simón, en la primera mitad del siglo diecinueve:Somos independientes, pero no libres. La sabiduría de Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son, en América dos enemigos de la libertad de pensar.Y cuando decía América, decía América Latina, y no viene mal, dicho sea de paso, recordar ahora aquella perdida dignidad del lenguaje.
Recorriendo América, nuestra América, a lomo de mula, don Simón increpaba a los dueños del poder, les decía:-¡Imiten la originalidad, ya que tratan de imitar todo!
Y proponía una educación radicalmente nueva:-Mandar recitar de memoria lo que no se entiende, es hacer papagayos -decía.
Enseñen a los niños a ser preguntones, para que se acostumbren a obedecer a la razón: no a la autoridad, como los limitados, ni a la costumbre, como los estúpidos. Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra.
Predicó en el desierto, escuchado por nadie, y murió en soledad, ignorado, despreciado, ninguneado, aquel fundador de la nueva educación americana. "Yo quise hacer de la tierra un paraíso para todos", escribió, "y la hice un infierno para mí".
Permítanme ustedes dedicar a don Simón y a sus hijos cordobeses, que quizá no conocían a su papá, esta distinción que tan generosamente se me otorga hoy.
Palabras de agradecimiento de Eduardo Galeano por la entrega del Doctorado Honoris Causa, otorgado por la Universidad Nacional de Córdoba el 15 de octubre de 2008.
Publicado por Hoy, periódico de dicha Universidad.
Obama
IMPEDIR LA
CATÁSTROFE


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró este lunes que el plan de estímulo económico que presentó al Congreso está diseñado para impedir que una crisis se convierta en catástrofe.

Sólo el Gobierno puede romper el círculo vicioso donde la pérdida de trabajo lleva a la gente a gastar menos, lo que lleva a más despidos
Barack ObamaEn su primera rueda de prensa como mandatario -televisada en vivo durante el horario de máxima audiencia- Obama afirmó que el gobierno federal es la única entidad que queda en EE.UU. con recursos para resucitar la economía, por lo que insistió en que urge la aprobación en el Congreso del paquete de US$800.000 millones.
"Este plan no es perfecto, ningún plan lo es, y no puedo asegurarles que todo el contenido del plan funcionará exactamente como esperamos, pero puedo contarles con total confianza que la inacción solo servirá para profundizar esta crisis y los problemas que sufren millones de estadounidenses", dijo el presidente.
Agregó que "no hacer nada, o demasiado poco, resultará en un déficit aún mayor de empleos, de ingresos y de confianza. Ese es un déficit que puede convertir una crisis en una catástrofe".
Obama habló horas después de que el Senado eliminara una barrera de procedimiento al proyecto, lo que fija una votación este martes sobre el paquete de US$838.000 millones de exenciones impositivas y gasto gubernamental en obras públicas, que posiblemente será aprobado, ya que los demócratas lograron el apoyo de tres senadores republicanos.
"Sólo el Gobierno puede romper el círculo vicioso donde la pérdida de trabajo lleva a la gente a gastar menos, lo que lleva a más despidos. Romper ese ciclo es para lo que está diseñado el plan que avanza en el Congreso", dijo Obama.
BBC
9-02-09
Francia
¿LA HORA DEL
PROTECCIONISMO?
Gerardo Lissardy

Francia anunció un préstamo de US$8.500 millones para tres empresas clave del sector del automóvil, en medio de crecientes dudas sobre si el presidente Nicolas Sarkozy apela al proteccionismo para enfrentar la crisis económica.
Sarkozy dijo este lunes que las empresas Renault y Peugeot-Citroen recibirán el equivalente a US$3.920 millones cada una, mientras que otros US$650 millones irán para Renault Trucks, propiedad de la sueca AB Volvo.
Estos préstamos estatales de cinco años serán concedidos a cambio de la promesa de las empresas de mantener abiertas sus fábricas en Francia durante ese período, explicó Sarkozy tras reunirse con empresarios del sector.
La industria automovilística es clave para la economía francesa y se estima que genera uno de cada diez puestos de trabajo en el país, pero en los últimos meses ha sufrido una caída de ventas debido a la crisis financiera mundial.
Al anunciar los préstamos, Sarkozy descartó que la decisión implique desconocer las normas de competencia de la Unión Europea, que buscan evitar el proteccionismo en los países del bloque.

Éste no es un regalo, no es un subsidio; es un préstamo ofrecido a una tasa de interés de 6%
Nicolas Sarkozy, presidente de Francia
"Éste no es un regalo, no es un subsidio; es un préstamo ofrecido a una tasa de interés de 6%", sostuvo Sarkozy.
Tras el anuncio, Renault y Peugeot-Citroen descartaron cerrar fábricas en Francia, que concentra el 40% de su producción, y afirmaron que buscarán evitar planes de despidos en el país, donde emplean a 140.000 personas.
Sarkozy también anunció préstamos equivalentes a US$780 millones para los subcontratistas de la industria, lo que supone duplicar la ayuda estatal para ese sector.
BBC
9-02-09
Conclusiones
FORO MUNDIAL SOCIAL
Miguel Concha


Al terminar los trabajos del noveno Foro Social Mundial (FSM), al que tuve la oportunidad de asistir acompañando a la Comisión de Justicia y Paz de los dominicos y dominicas de Brasil, miembros del Comité Organizador Internacional informaron que 133 mil personas provenientes de 142 países participaron en las 2 mil 310 actividades autogestionadas que se realizaron en Belem do Pará, del 28 al 31 de enero pasado. En éstas se inscribieron 489 instituciones, organizaciones, colectivos o movimientos de África, 119 de América Central, 155 de México y América del Norte, 334 de Asia, 4 mil 193 de América del Sur y 491 de Europa. Por primera vez Oceanía estuvo representada con 27 de estas entidades.

Significativamente, en el enorme campamento dedicado a los derechos humanos se reunieron durante estos días 10 mil personas, lo que se considera un récord, y en él estuvieron representadas centenas de redes y organizaciones. Un promedio de 250 personas asistieron a cada una de las numerosas actividades que allí se realizaron, en las que sobre todo se discutió sobre las violaciones a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, llevadas a cabo por los gobiernos y las empresas con sus grandes proyectos hidroeléctricos, mineros y agropecuarios, sobre la criminalización de los movimientos sociales, y sobre las persecuciones y amenazas que padecen defensoras y defensores de derechos humanos.

Se informó igualmente que se llevaron a cabo 200 reuniones más, en las que participaron aproximadamente mil artistas, que representaron la diversidad cultural de los pueblos del mundo. Y que la prensa colaboró con 4 mil 500 profesionales de la comunicación: 2 mil acreditados y otros 2 mil que informaron sobre las actividades, conectándose por medio de Internet. Este conjunto comprendió periodistas independientes y representantes de 800 medios acreditados de comunicación de 30 países, entre ellos La Jornada, de México, que por cierto en el encuentro promovido por la revista Margen Izquierda, de la Editorial Boitempo, sobre el futuro del foro, fue repetidamente reconocida por el sociólogo Emir Sader, ante un auditorio atestado de gente, como un periódico crítico excepcional en el mundo.

Teniendo en cuenta la Carta de Principios, que establece que el FSM no tiene carácter deliberativo, y que aunque funcione como instancia articuladora no tiene la pretensión de ser un espacio de representatividad de la sociedad civil mundial, al final de la tarde del pasado domingo se leyeron los documentos elaborados en 22 asambleas temáticas, en los que se sintetizaron los principales puntos que se discutieron durante los cuatro días del foro. Teniendo como ejes los derechos humanos, la justicia ambiental, los derechos colectivos de los pueblos, y acciones para preservar la región panamazónica, en ellos se establecen compromisos para seguir enfrentando integralmente las consecuencias de muerte del sistema capitalista, que en la óptica de los movimientos sociales del mundo ha generado una economía, una política y una civilización totalmente desconectadas de las necesidades más elementales de los pueblos y de los derechos de la naturaleza.

Como siempre ha sucedido en todos estos foros, en esa asamblea general se acordaron también una serie de acciones internacionales de los movimientos sociales, que incluyen para este año movilizaciones para defender el derecho humano al agua y su administración no comercial y sustentable durante el foro promovido por las multinacionales en Estambul, Turquía, a partir de la tercera semana de marzo; su presencia en el encuentro de los principales países industrializados y emergentes en Londres, los primeros días de abril, para presionar al mundo por una alternativa a la actual crisis inédita del sistema capitalista, y el 4 de abril en Estrasburgo, ante el Parlamento Europeo, y después, el 28 de julio en Italia, para seguir promoviendo un mundo sin armas y sin guerras. Para el 12 de octubre está prevista una movilización global de las organizaciones indígenas contra la mercantilización de la vida, los transgénicos y la defensa de sus derechos a la tierra y a sus territorios, y en diciembre de este año en Copenhague, escenario de la reunión de la ONU sobre el cambio climático, un encuentro global para promover las conclusiones del foro sobre este urgente tema.

En torno a los ejes de la criminalización de la protesta social, la violencia de género, la discriminación y los derechos económicos, sociales y ambientales, la declaración del foro sobre derechos humanos establece también propuestas concretas de solidaridad entre las organizaciones y los movimientos sociales, campañas globales y mecanismos de vigilancia, control y comunicación para detener el avance en las violaciones a los derechos humanos por parte de agentes particulares y de gobiernos, así como acciones de solidaridad con el pueblo palestino y la autodeterminación de las naciones y los pueblos originarios.

Al final del foro casi todos los comentarios de los participantes coincidieron en que éste va en la dirección correcta, cada vez más fortalecido por la crisis actual del sistema capitalista, pero que es necesario atraer a más entidades de Asia, África, el este de Europa y otras regiones del mundo. Quedó, sin embargo, sin resolver la polémica, también cada vez más intensa, de si el foro puede asumir tomas de posición más concretas en torno de temas urgentes, así sea por medio de las Asambleas de los Movimientos Sociales.

La Jornada
9-02-09

lunes, 9 de febrero de 2009

¡QUE SE VAYAN
TODOS!
Naomi Klein

Viendo a las multitudes en Islandia blandiendo y golpeando ollas y cacerolas hasta hacer caer a su gobierno me acordaba yo de una popular consigna coreada en los círculos anticapitalistas en 2002: "Ustedes son Enron; nosotros, la Argentina".

Su mensaje era suficientemente simple. Ustedes –políticos y altos ejecutivos amalgamados en alguna que otra cumbre comercial— son como los temerarios estafadores ejecutivos de Enron (claro que entonces no sabíamos ni la mitad de lo ocurrido)—. Nosotros –el populacho mantenido al margen— somos como los argentinos, quienes, en medio de una crisis económica misteriosamente parecida a la nuestra, salieron a la calle con ollas y cacerolas al grito de: "Que se vayan todos". Forzaron la dimisión de cuatro presidentes en menos de tres semanas. Lo que hizo única la rebelión argentina de 2001-2002 fue que no iba dirigida contra ningún partido político concreto, ni tampoco contra la corrupción en abstracto. Su objetivo era el modelo económico dominante: fue la primera revuelta de una nación contra el capitalismo desregulado de nuestros días.
Ha tomado su tiempo, pero, finalmente, desde Islandia hasta Letonia, pasando por Corea del Sur y Grecia, el resto del mundo está llegando al mismo resultado: ¡que se vayan todos!
Las estoicas matriarcas islandesas que sacaban sus cacerolas mientras sus hijos buscaban proyectiles en el frigorífico (huevos, desde luego, ¿también yogures?) reproducen las tácticas que se hicieron famosas en Buenos Aires. Un eco de la rabia colectiva contra unas elites que destruyeron un país otrora próspero pensando salir de rositas. Como dijo Gudrun Jonsdottir, una oficinista islandesa de 36 años: "Estoy hasta el moño de todos esto. No me fío del gobierno, no me fío de los bancos, no me fío de los partidos políticos y no me fío del FMI. Teníamos un país estupendo, y se lo han cargado".
Otro eco: en Reikiavik, los manifestantes no se conforman con un mero cambio de rostros en la cúspide (aunque la nueva primera ministra sea una lesbiana). Exigen ayudas al pueblo, no a los bancos; investigación penal de la debacle; y una profunda reforma electoral.
Parecidas exigencias pueden oírse en Letonia, cuya economía ha experimentado la contracción más drástica dentro de la Unión Europea y en donde el gobierno se halla al borde del precipicio.
Durante semanas, la capital se ha visto sacudida por protestas, incluidos unos disturbios en toda regla el pasado 13 de enero. Como en Islandia, los letones están indignados por la negativa de sus dirigentes a aceptar la menor responsabilidad por la catástrofe. Preguntado por la Televisión Bloomberg por las causas de la crisis, el ministro de finanzas letón soltó displicentemente: "ninguna en especial".
Pero los disturbios letones sí son especiales: las mismas políticas que permitieron al "Tigre Báltico" crecer a una tasa del 12% en 2006, están ahora causando una violenta contracción que se estima del 10% para este año: el dinero, emancipado de toda barrera, viene tan prontamente como se va, tras rellenar, eso sí, algunos bolsillos políticos. No es casual que muchas de las catástrofes de hoy sean los "milagros" de ayer: Irlanda, Estonia, Islandia, Letonia.
Pero todavía hay algo más argentinesco en el aire. En 2001, los dirigentes argentinos respondieron a la crisis con un brutal paquete de austeridad dictado por el FMI: 9 mil millones de dólares de recorte del gasto público, señaladamente en sanidad y educación. Lo que se reveló un error fatal. Los sindicatos de los trabajadores realizaron una huelga general, los maestros sacaron sus clases a la calle, y por doquiera proseguían las protestas.
Esa misma negativa de los de abajo a ser inmolados en la crisis es lo que une hoy a muchos manifestantes de todo el mundo. En Letonia, buena parte de la cólera popular se ha centrado en las medidas gubernamentales de austeridad –despidos masivos, recorte de servicios sociales y brusca disminución de los salarios en el sector público— tomadas para hacer méritos ante el FMI, de quien se espera un préstamo de urgencia: no, definitivamente, nada ha cambiado. Las revueltas del pasado diciembre en Grecia fueron desencadenadas por el asesinato a tiros por la policía de un adolescente de 15 años. Pero lo que las mantiene vivas, con los agricultores recogiendo el testigo de los estudiantes, es la general cólera que desierta en el pueblo griego la respuesta del gobierno a la crisis: se ofrece a los bancos un rescate por valor de 36 mil millones de dólares, mientras se recortan las pensiones de los trabajadores y se da a los campesinos poco más que nada.
A pesar de las molestias causadas por el bloqueo de carreteras de los tractores, el 78% de los griegos opina que las exigencias de los agricultores son razonables. Análogamente en Francia, en donde la reciente huelga general –desencadenada en parte por los planes del presidente Sarkozy de reducir espectacularmente el número de profesores— se atrajo el apoyo del 70% de la población.
Acaso el hilo más robusto que atraviesa a toda esa revuelta global sea el rechazo a la lógica de la "política extraordinaria", por emplear la expresión acuñada por el político polaco Leszek Balcerowicz para describir el modo en que los políticos acostumbran ahora a ignorar las disposiciones legislativas para avilantarse a "reformas" de todo punto impopulares. Un ardid que está dejando de funcionar, como acaba de descubrir ahora el gobierno de Corea del Sur. En diciembre pasado, el partido gobernante trató de servirse de la crisis en curso para lanzarse a un más que discutible acuerdo de libre comercio con los EEUU.
Llevando a nuevos extremos la política de puertas cerradas, los legisladores se cerraron a cal y canto en la Cámara para poder votar en privado: defendieron la puerta con mesas, sillas y butacas. Los políticos de la oposición no se dejaron impresionar: con martillos percutores y sierras eléctricas, echaron la puerta abajo y entraron en el Parlamento organizando una sentada que habría de durar doce días. Se aplazó el voto, a fin de permitir un mayor debate. Una victoria para un nuevo tipo de "política extraordinaria".
Aquí, en Canadá, la política es notoriamente menos pronta a escenas chocarreras que terminan en YouTube, pero tampoco ha estado exenta de sorprendentes acontecimientos. El pasado octubre, el Partido Conservador ganó las elecciones nacionales con un programa sin ambición. Seis semanas después, nuestro primer ministro tory se sacaba de la chistera un proyecto presupuestario que privaba del derecho de huelga a los trabajadores del sector público, abolía la financiación pública de los partidos políticos y no contenía el menor atisbo de estímulo económico. Los partidos de oposición replicaron con la formación de una coalición histórica, que no consiguió hacerse con el poder sólo porque se suspendió abruptamente la sesión parlamentaria. Los tories han regresado ahora con un presupuesto revisado: las políticas extremistas de derecha han desaparecido, y hay un paquete de estímulos económicos.
La pauta es clara: los gobiernos que responden a la crisis creada por la ideología de libre mercado con una acrecida dosis de la desacreditada medicina, no sobrevivirán al intento. Como están gritando en la calle los estudiantes italianos: "No pagaremos por vuestra crisis".
The Nation
9-02-09
UNIDAD LATINOAMERICANA
CONTRA LA CRISIS
Hedelberto López Blanch

Un estudio realizado de conjunto por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ofrece un panorama nada halagüeño para la región de este hemisferio sur, aunque esos organismos no analizan los procesos de diversificación de mercados y la actual integración entre muchos países de la región, que podrán aminorar los efectos dañinos de la crisis capitalista mundial.
En una declaración prácticamente apocalíptica, durante la presentación del apartado latinoamericano del informe “Situación y perspectivas de la economía mundial” el director de Políticas de Desarrollo y Análisis del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, Robert Vos, señaló que en el peor de los casos la región tendrá, en 2009, un crecimiento negativo de 0, 2 %.
Otro informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) asegura que el crecimiento en América Latina será de solo 1,1 %, debido a la crisis financiera y económica global.
El FMI prevé una caída en las exportaciones, provocada por la disminución de la demanda de productos y sobre todo por el descenso en los precios de las materias primas. Esto se agrava con las restricciones en los mercados de capitales.
La baja pronosticada por el organismo internacional será 3, 5 % en 2009 pues en el año anterior alcanzó 4, 6 %.
Para levantarles el ánimo a sus miembros, el FMI asegura que los niveles no llegarán a ser de crisis, y considera una rápida recuperación para 2010, debido a un mejor desempeño en Estados Unidos y otras naciones desarrolladas.
Resulta innegable la profundidad de la crisis capitalista mundial que abarca al sector financiero, inmobiliario, telecomunicaciones, ambientales, sociales, es decir, a todo el ámbito de la sociedad.
Para la ONU, Sudamérica será la más afectada por un descenso de los precios de los bienes primarios, porque en esa zona “los ingresos de exportación se derivan principalmente del petróleo, metálicos y minerales”.
Por el lado de las remesas, los países más dependientes de estas, como los centroamericanos y los caribeños, agrega, se verán en mayores dificultades que los sudamericanos.
Asimismo, el director de la oficina subregional de la CEPAL en México, Jorge Máttar, explicó que la región resentirá “diferenciadamente” los efectos de la crisis mundial, especialmente en las exportaciones, precios de bienes primarios, remesas, turismo, Inversión Extranjera Directa (IED) y la liquidez crediticia.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) vaticina la pérdida de 2 400 000 empleos en América Latina y el Caribe, en 2009, en un reciente informe difundido en Brasilia.
En la región se encuentran desocupados 15 000 000 de personas en edad económicamente activa, y la OIT ofrece como fórmula, que los gobiernos de la región deberán ampliar el acceso de la población a los servicios de protección social, “lo cual mejorará las condiciones de trabajo y ayudará a disminuir la pobreza”.
Cuando se analiza el panorama en su totalidad, se comprende que las naciones más ligadas económicamente a Estados Unidos sufrirán los golpes más severos como México, Chile, Colombia, El Salvador, Costa Rica y Perú (firmó un reciente acuerdo de libre comercio con Washington).
México, que desde 1994 se alió a Estados Unidos y Canadá por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y es completamente dependiente de esos mercados, por lo cual la CEPAL estima que, 380 000 personas perderán su empleo en el transcurso de 2009.
El informe confirma que México será una de las economías de menor crecimiento en la región, con un aumento estimado en apenas 0, 5 %. Ya en 2008, ese país cayó al penúltimo lugar regional en materia de aumento del Producto Interno Bruto (PIB), con 1, 8 %, solo arriba de Haití, que repuntará este año 1,5 %, según los datos del organismo regional de las Naciones Unidas.
En menor grado sufrirán esos embates naciones grandes de América como Argentina, Brasil, Venezuela y otras que han ido diversificando su comercio internacional.
Las soluciones de protección social que ofrece la OIT las están aplicando, desde hace varios años, gobiernos de la región, sobre todo los que pertenecen a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, (ALBA), MERCOSUR, UNASUR, PETROCARIBE, PETROSUR, CARICOM y otras agrupaciones que se han estado preocupando no solo por poner en lugares superiores las atenciones sociales y la creación de puestos laborales para sus ciudadanos, sino también enfilan sus intereses en crear condiciones para mayor intercambio comercial y la expansión de los mercados dentro de los países de la zona.
Con los nuevos gobiernos progresistas y nacionalistas que han surgido en los últimos años, América Latina está en condiciones de reforzar la integración para enfrentar la crisis capitalista mundial y disminuir el control político y económico que durante décadas ha ejercido Estados Unidos en la región.
La oportunidad no debe ser desaprovechada pues la unión puede amainar y salvar a Latinoamérica de los grandes estertores económicos que está provocando esta crisis.
Rebelión
9-02-09
LAS HUELGAS OBRERAS
INGLESAS
Jon Cruddas


No debería sorprendernos la ola de huelgas por todo el país. La ira popular está rebasando la complacencia y el temor. La recesión va dejando al descubierto la verdadera naturaleza de la economía británica. Somos un país que ha sido saqueado por el libre flujo del capital. Las huelgas no guardan relación con la xenofobia sino con las grandes empresas y el libre mercado sobre los que no hay control.
La refinería de Lincolnshire en la que comenzó el actual conflicto es propiedad de la empresa petrolífera norteamericana Total. Emplea a la gigantesca empresa norteamerica de ingeniería Jacobs, que subcontrata a su vez a una firma italiana, IREM, que redujo sus costes laborales utilizando a sus propios trabajadores portugueses e italianos. Los grandes contratistas de ingeniería llevan reclutando trabajadores extranjeros baratos y sumisos desde hace años. Gran Bretaña ha perdido el control de industrias clave y de sus mecanismos de abastecimiento laboral.
El conflicto de Lincolnshire es un pequeño síntoma de un gran problema. Gran Bretaña es un país que ya no controla los procesos productivos que crean su riqueza. Hay sectores económicos cruciales entregados a propiedad extranjera que no rinde cuentas a nadie. El gobierno ha abandonado a los trabajadores frente a la explotación, más preocupado por hacer que se ajusten al mercado global que por proteger sus intereses. En los feudos laboristas de clase obrera existe la intensa sensación de haber sido expoliados.
Los mercados laborales de Gran Bretaña y Europa se han centrado en el impulso de flexibilizar. El asumento de los contratos de corta duración, el trabajo por agencias, la subcontratación y el uso de los "autoempleados" ha despojado de derechos a los trabajadores. La fuerza laboral de Gran Bretaña es una de las menos protegidas en ese mercado. El crecimiento del empleo se ha concentrado en trabajos de baja calificación y reducido salario en malas condiciones. El creciente uso de trabajadores temporales y por agencia está extendiendo estas condiciones a otros sectores de la economía.
Pero peor ha sido una serie de decisiones de los tribunales que han desregulado aún más los mercados laborales. En 2003, la compañía finlandesa de transbordadores, Viking Line, colocó su flota bajo otra bandera y dio empleó a tripulaciones procedentes de Estonia, recortando así los costes salariales en un 60%. Su proceder fue respaldado por el Tribunal Europeo de Justicia. En 2004, una empresa letona, Laval, envió trabajadores a obras de la construcción en Suecia. El sindicato sueco de la construcción pidió a la compañía que se ajustara al convenio colectivo existente en el sector, a lo que ésta se negó, actuando según el convenio letón, lo que supone sueldos más reducidos que entraban en competencia a la baja con los de los trabajadores suecos.
De nuevo, el tribunal falló a favor de la empresa. Las condiciones y el sueldo de los trabajadores tienen sólo que estar en conformidad con las leyes del país originario de la compañía. El gobierno británico no ha hecho nada por detener la carrera de la UE hacia el fondo. Sus medidas políticas para el mercado de trabajo tuvieron éxito en los años de prosperidad porque la explotación, el trabajo precario y los niveles salariales explotadores podían compensarse con créditos baratos y ocultarse luego tras los destellos del consumismo. Esos tiempos se han terminado. Con la carestía de los seguros sociales, la principal fuente de seguridad económica de la gente pasó a ser el creciente valor como activo de sus hogares. Esto se acabó. Ya no hay créditos baratos que complementen los salarios congelados o en descenso.
La izquierda debe ofrecer una alternativa real y viable. Tenemos que revocar los años de redistribución de la riqueza de pobres a ricos. Necesitamos una regulación que termine con los bajos salarios, la baja cualificación y el trabajo informal. Unos sindicatos fuertes son la mejor defensa contra la explotación. El trabajo y la calidad de vida pueden mejorarse introduciendo un salario de subsistencia. ¿Y por qué no debatir una renta máxima? Ambas cosas pueden definirse estableciendo un ratio máximo de diferencia entre los mejor y los peor pagados. Necesitamos crear nuevas formas de ciudadanía económica, y poner la economía y el trabajo bajo un mayor control democrático. En eso debería consistir la agenda, no en "empleos británicos para trabajadores británicos".
Jon Cruddas es diputado laborista en los Comunes por Dagenham, un distrito en el este del Gran Londres.
Traducción: Lucas Antón
Sin permiso
09-02-09