martes, 8 de diciembre de 2009

EL PORTERO LLAMA
DOS VECES



Augusto Álvarez Rodrich


El debate sobre las lecciones de Michael Porter.

El gurú mundial de la competitividad, Michael Porter, vino a Lima y, en vez de lisonjear al gobierno, tuvo el acierto de zamaquear la autocomplacencia que este y un sector del empresariado suelen exhibir.

Según Porter, el Perú carece de una estrategia de competitividad de largo plazo y, si bien ha progresado en la macroeconomía, ha sido mediocre en terrenos cruciales como la infraestructura, la educación o la competitividad.

No todos estuvieron de acuerdo con el profesor del Harvard Business School. Desde los molestos en un gobierno acostumbrado a solicitar –o ponerse él mismo– estrellitas de buena conducta en la frente, hasta economistas como Richard Webb, quien ayer señaló que, a diferencia de lo planteado por Porter, las exportaciones con valor agregado no están estancadas, el empleo sí ha crecido, y la inversión extranjera no solo ha comprado firmas existentes sino que también ha creado nuevas.

Eso es cierto, pero el planteamiento de Porter es en esencia correcto y contrasta con el espíritu autocomplaciente que prima en el gobierno y en una parte de un empresariado que cree que el éxito de una nación solo se lee en la última línea de los estados de resultados de la gestión de sus compañías.
La lección de Porter es refrescante especialmente para respaldar –por su prestigio– lo que muchos vienen anotando desde hace tiempo y que, cuando lo hacen, son tildados de aguafiestas, criticones, agoreros y todas esas cosas con las que se llenan la boca el presidente, los apristas y varios ministros.

En esencia, que el crecimiento –como el tan importante registrado en el Perú en las últimas dos décadas– es un factor indispensable para el desarrollo pero, sin duda, insuficiente para dar el gran salto a la modernidad y lograr pasar de la categoría de países que solo crecen a la primera liga mundial de las que progresan como nación y que la historia reciente ha demostrado que –como en Singapur, Taiwán o Nueva Zelanda– es un proceso que se puede conseguir en alrededor de cuatro décadas si las cosas se hacen consistentemente bien.

Esto requiere reformas profundas en educación, salud, seguridad, justicia, organización del sector público y del servicio civil, y la competitividad de las empresas y de la sociedad en su conjunto. Es decir, la agenda pendiente desde hace tiempo en el país y que ningún presidente peruano de por lo menos el último medio siglo ha tenido el coraje de emprender.
La República
8-12-09
EL PORTER
DEL HORTELANO


Fritz Du Bois

La conferencia que dictó Michael Porter ha generado un inusitado entusiasmo en círculos que uno no hubiera pensado. Esto es debido a que detalló las desventajas de nuestra economía en lugar de, simplemente, echarle flores al crecimiento de los últimos años, con lo que, sin querer, ha terminado como 'caballo de batalla’ para algunos que no creen en el mercado.
Si bien en la presentación hubo errores, lo importante es enfocarse en los retos que ha planteado. Así, para aumentar las exportaciones de manufacturas es vital asegurar el acceso a los mercados. Por ello es positivo que se haya ratificado el TLC con China, así como limado las asperezas que ponían en riesgo el acuerdo con la Unión Europea. Si García logra que el 75% del comercio exterior esté asegurado por tratados, sería la mejor herencia que podría dejar a los peruanos.
Por otro lado, Porter coincidió con muchos en los cuatro principales obstáculos que tenemos para desarrollarnos: una pésima calidad de la educación, un enorme déficit en infraestructura, una fuerza laboral de baja productividad y una frondosa maraña burocrática que fomenta la informalidad. No tengo duda de que si se le pidiera a Porter que corrigiera esas deficiencias, en ese instante perdería el entusiasmo de sus inusuales compañeros de travesía.
Primero porque para elevar la calidad de la educación hay que desmantelar las trabas creadas durante décadas por el Sutep a fin de que el maestro capaz y esforzado no sea recompensado. Mientras que la brecha en infraestructura solo se cerrará entregándola en concesión, siendo evidente el matrimonio sindicalista-mercantilista para bloquear esta pretensión. Restan solo meses para que el ciclo electoral complique aún más lograr inversión. Sería bueno que la Confiep se sacuda del desgano.
Asimismo, el desperdicio del trabajador peruano, en un 70% subempleado, solo se solucionará derogando la legislación laboral que lo ha causado. Si bien el Gobierno no parece dispuesto a hacerlo, al menos debería promover las leyes que ha promulgado. Finalmente, está la falta de una reforma del Estado y el ensanchamiento del aparato burocrático, cuya solución requiere de un gobierno audaz para aplicar una medida radical. Es paradójico, pero la corrección de los problemas identificados por Porter parte por desmantelar el andamiaje estatista-dirigente que siempre han apoyado quienes ahora lo citan a él, maravillados.
Perú21
8-12-09

lunes, 7 de diciembre de 2009

EL SERMÓN
DEL PROFESOR PORTER

Richard Webb


Hace unos días, el profesor Michael Porter, de la Universidad de Harvard, pionero en los campos del planeamiento estratégico y de la competitividad nacional, dictó una conferencia en Lima. Su mensaje principal fue la falta de una estrategia económica en el Perú. El valor de sus comentarios fue más el de un sermón al estilo Savonarola, reprendiéndonos por diversas faltas económicas y sociales, que el de una receta precisa para aplicar. El sermón castigador siempre ha sido popular, pero muchas veces logra su efecto dramático con base en inexactitudes. Sabemos que al Perú le falta justicia social, educación de calidad, salud al alcance de todos, planificación, investigación tecnológica, infraestructura, exportaciones manufactureras y de servicios, mejor capacidad negociadora, un buen Poder Judicial, derechos de propiedad y más formalidad, y sin duda la repetición de cada una de esas carencias justificó la venida del profesor Porter. Pero antes de proponer nuevas políticas hace falta enmendar algunas imprecisiones de su discurso. No es cierto que las exportaciones con valor agregado “se encuentran casi estancadas”. Si bien predomina la exportación de minerales, la de manufacturas y productos agrícolas de alto valor ha crecido en forma extraordinaria y sostenida a la tasa de 14% al año durante una década. Es notable el éxito de los textiles, cuya exportación también aumentó en 14% al año; del café y cacao, sentando una marca de calidad y llevando desarrollo alternativo a zonas que antes solo contaban con la coca; y del turismo, que apalanca el despegue de lugares alejados, revalora la riqueza cultural, ecológica y gastronómica, y forja orgullo y sentido de país.

Tampoco puede decirse que no ha habido aumento en el empleo. En Lima y muchas otras regiones el salario se ha elevado ante la falta de mano de obra. En Arequipa, el jornal agrario en 2003 estaba entre 12 y 15 soles, cuando hoy llega a 30 o 35 soles. Otra inexactitud es decir que la inversión extranjera solo ha consistido en comprar empresas existentes, cuando se ha producido una masiva inversión en capacidad antes no existente en minas, telecomunicaciones, energía, hoteles, banca y otras actividades. Y si bien seguimos relegados en las comparaciones internacionales de competitividad, la evaluación del Banco Mundial registra una fuerte mejora en ese aspecto. Seguimos lejos de las metas, pero el avance reciente del Perú no es una ilusión.
El Comercio
7-12-09

domingo, 6 de diciembre de 2009

PORTER CRITICA
ECONOMÍA CHILENA (2)


C. Rodríguez y R. Hirigoyen
"Vine a Chile hace tres años y quedé preocupado. Vuelvo hoy y ahora sí que estoy muy preocupado, porque no veo que Chile tenga una estrategia de país".
La frase fue una de las primeras que usó ayer Michael Porter -profesor titular de Harvard y "gurú" mundial de la competitividad- cuando comenzó su análisis sobre la realidad chilena.
¿El resultado? Un diagnóstico crudo y crítico, que se extendió por más de una hora y media y que fue seguido atentamente por las más de ochocientas personas que repletaron el centro de eventos Espacio Riesco para asistir al seminario organizado por la Universidad del Desarrollo y la revista Capital.
Sus planteamientos -adelantados en parte por "El Mercurio" en la entrevista publicada el domingo pasado- se centraron principalmente en la ausencia de una estrategia a nivel de país, lo que repercute directamente en las cotas de crecimiento de largo plazo.
El experto cuestionó tanto al Gobierno como al sector privado de que Chile no aborde en su agenda los temas de mayor importancia con propuestas de gran envergadura, sino sólo con políticas pequeñas, que pese a estar bien enfocadas, no dan soluciones integrales a los problemas.
"Hay que plantear un escenario de amplio debate público-privado sobre el futuro y el desarrollo económico. Pero no lo veo", dijo Porter a los asistentes.
Sostuvo que nuestro país cumplió muy bien la definición de una estrategia primaria hace algunas décadas, como es el ordenamiento macroeconómico, la apertura comercial y la fortaleza de sus instituciones. Pero todavía no ha dado el salto a una segunda etapa.
"Cada vez que vengo hay más tratados de libre comercio, pero no hay nada nuevo que vender. Siguen vendiendo lo mismo", ironizó, ante la risa cómplice de varios destacados ejecutivos asistentes a la presentación.
En su análisis, el académico y autor, a comienzos de los ochenta, del libro "La Ventaja Competitiva" -el más importante en esta área de la administración de los últimos treinta años- enumeró los problemas estructurales de la economía chilena que, a su juicio, están frenando la competitividad y, así, el crecimiento.
En concreto, dijo que las debilidades vienen por la mala educación pública, las rigideces laborales, las deficientes políticas energéticas -que no han dado paso a una estrategia de largo plazo- y la sobreponderación del Estado y del centralismo en la toma de decisiones.
Porter explicó que si estos problemas no se enfrentan de manera profunda y radical, no se podrá mejorar la competitividad. "No se puede esperar que las cosas se solucionen solas".
Incluso -y respecto de las rigideces laborales-, Porter cuestionó expresamente los últimos cambios aplicados en materia de subcontratación. "¿De quién fue la idea de la subcontratación? ¿Por qué queremos bloquearla? ¿Cuál es el raciocinio?, ¿qué es lo que están pensando en Chile?", les preguntó a los asistentes.
A juicio del "gurú", estas fallas estructurales hacen que Chile esté creciendo sistemáticamente menos que el promedio de la región en los últimos años. Y lanzó una crítica sin anestesia a las explicaciones del equipo económico de la Presidenta Michelle Bachelet. "Cuando se crece 4% con el mejor precio histórico del cobre, no se está creciendo... se va para abajo".
Culpó también de esta situación a la baja productividad. Mostrando gráficos con cifras muy coincidentes con las reveladas recientemente por economistas y gremios empresariales, Porter evidenció el casi nulo crecimiento de la productividad en los últimos años. "La competitividad se basa en la productividad. Y en esto Chile no está bien", manifestó. "Chile debería ser como los países del este europeo o Asia".
En cuanto a propuestas, planteó la necesidad de crear clústeres -conjuntos de negocios de una misma industria- en las áreas en las que Chile es competitivo, como cobre o agricultura, destacando el caso del vino. A nivel internacional, dijo que un ejemplo a seguir es Singapur.

El Mercurio
30-05-08
PORTER CRITICA
ECONOMÍA CHILENA
“Está claro que Chile ha sido una estrella económicamente”. Con esta frase partió ayer su presentación en nuestro país el destacado profesor de la Universidad de Harvard, Michael Porter, quien fue invitado por el MBA de la Universidad del Desarrollo, con el patrocinio de Diario Financiero, para dictar el seminario “Estrategia Competitiva: aprendiendo a ganar en el Chile de hoy”.

El análisis del experto en materia de planificación estratégica giró en torno a destacar el buen resultado económico mostrado por el país en los últimos años en comparación con el resto de los países de Latinoamérica. Sin embargo, a los pocos minutos, los elogios dieron paso rápidamente a severas críticas y llamados de atención respecto a los aspectos pendientes que el país aún no ha logrado superar, sobre todo a la hora de compararlo con los países en vías de desarrollo, con los que compite a nivel mundial y con los que -a juicio de Porter- sí debemos compararnos.

“Si comparamos a Chile con sus pares de la región se ve bastante bien... Pero nos estamos comparando con la competencia equivocada. Es decir, en comparación a América Latina Chile se ve regio, pero comparado con quienes en realidad se está compitiendo a nivel global, no se ve tan bien”, argumentó.

“China, Rusia, Estonia, Corea, Grecia, Taiwán, Irlanda, Kazajstán. Todos están mejor en cuanto a impulsar el crecimiento y la prosperidad, y eso es lo que importa. No nos interesa la rapidez con que crecen, lo que importa es si hay mayor prosperidad. En comparación a donde quiere estar, no está tan bien”, agregó.

Por lo tanto, aunque dijo que Chile tiene mucho de qué enorgullecerse -“y lo he visto porque he venido por muchos años acá”, comentó-, también tiene que preguntarse si está dando hoy los pasos necesarios como para lograr un crecimiento futuro con prosperidad. “Es ahí donde tengo mis serias dudas. Y no veo suficiente compromiso para tomar acción y cambio. Veo una especie de parálisis en el debate económico sobre el futuro de Chile”, sentenció.

El experto internacional destacó lo preocupante que debería ser para el país el haber logrado sólo una tasa de crecimiento de 5% con un precio del cobre en sus mayores rangos en varios años, en circunstancias que muchos otros países que no dependen de este commodity lo hicieron a tasas de hasta 10%. “Con estos valores del cobre estamos en un momento muy peligroso para Chile, porque ustedes podrían interpretar mal lo que está pasando. Se podría pensar que están fabulosos, pero la pregunta que se tiene que formular Chile es por qué no está creciendo más rápidamente, a la luz de que el mero precio del cobre significa varios puntos porcentuales en el crecimiento”.

Por esto Porter basó su presentación en la hipótesis de que Chile debe ser capaz de pasar a lo que calificó como “un segundo acto” en materia de planificación estratégica, con el objetivo de alcanzar un mayor desarrollo. “El primer acto de la obra era el éxito. Aplausos. Ovación de pie. Pero el segundo acto aún no ha comenzado. Todavía estamos orgullosos del primer acto. Esto es grave. Me preocupa porque sé y conozco este país muy bien. Hay que prepararse para el segundo acto y para ello tenemos que tomar buenas decisiones, superar ciertos diálogos, debates, que no son de mucha utilidad”, argumentó.

Las tareas

En esto, lo primero que se debe hacer según Porter es mejorar el atractivo que Chile tiene a ojos del resto del mundo. Dijo que si bien se han abordado positivamente algunos aspectos atractivos para hacer negocios -“me encantan obras como la Costanera Norte”, sonrió- “los activos duros no bastan, hay que trabajar en otros aspectos del entorno de negocios, lo suficiente y agresivamente para hacer de Chile un lugar más atractivo y que le permita elevar sus estándares de productividad y nivel de vida”, explicó.

Para fijar la dirección que Chile debe seguir a futuro dijo que es necesario tener claridad de qué se necesita para ser próspero en la economía moderna global. “En este juego Chile es próspero y competitivo básicamente por una razón, y es porque puede crear una economía muy productiva. Una economía productiva es una que genera mucho valor por cada peso de capital invertido, mucho valor por cada unidad de nuestros recursos naturales. Chile tiene abundantes recursos naturales, la herencia de estos recursos dará cierta prosperidad, pero para ser realmente prósperos hay que usar todos esos recursos en forma sumamente productiva. Tenemos que producir más valor por unidad de recurso”, sentenció.

En esta misma idea, dijo que lo que hay que poner en práctica de ahora en adelante es ser más eficientes, “conseguir mayores precios por sus productos, mejorar la calidad, el servicio, la marca. Claro que no sólo producir los mismos productos en forma eficiente. La productividad es lo que determina la competitividad. Las naciones compiten en quién ofrece el entorno más productivo para el negocio. Uno puede llegar hasta cierta distancia con los recursos heredados, y Chile ha sido bendecido con suficientes recursos para apoyar un nivel de vida, pero para ser ricos hay que crear la prosperidad, no sólo heredarla, ya que la riqueza se genera con firmas productivas que usan la tecnología, la habilidad, el espíritu empresarial para hacer que el valor suba y suba. Esa es la lógica dura y fría de la globalización”.

Agregó que el “problema fundamental con Chile es que no estamos impulsando la productividad a la tasa que necesitamos. Nuestra productividad laboral no es alta, no está creciendo rápidamente, el éxito tecnológico en Chile es horrible, es una vergüenza lo mal que le está yendo al país en ciencia y tecnología, patentes e innovación. El país no está impulsando la productividad con la velocidad necesaria, por lo tanto nos va a ir bien mientras nuestros recursos sean valiosos, pero no vamos a avanzar”, recalcó.

La idea central del experto es que Chile no va a tener éxito internacional sólo con las buenos resultados en macroeconomía. “Se puede tener el mejor presupuesto nacional, la menor tasa de inflación, un sistema jurídico muy estable, pero eso no crea riqueza, solamente las empresas pueden crear riqueza”, argumentó. “No hay que preguntarse sólo qué tan bueno está el contexto macroeconómico-político-jurídico-social, sino qué pasa con la capacidad microeconómica. Es decir qué tan sofisticadas son las empresas, si están operando con alta tecnología, con sus mejores capacidades, y qué es lo que pasa con el entorno micro. Si no tenemos un buen entorno para los negocios, entonces las empresas no van a crear riqueza, aunque la macroeconomía ande muy bien”.

El segundo acto

Luego de varios minutos dedicados a exponer las falencias de Chile en materia de ciencia, tecnología e inscripción de patentes, innovación, educación, salud, y políticas sociales en general, Porter definió una serie de aspectos que el país debe abordar en forma sustancial en los próximos años. Pero haciendo hincapié en que el trabajo debe comenzar ahora. “Necesitamos entender que es momento para el acto segundo”, afirmó. En esta línea delineó cinco tareas que reúnen el grueso de las principales áreas a trabajar.

-El primero está referido a abordar las limitaciones que impiden la competitividad. “Lo que necesitamos es un aumento en la educación pública. No importa cuánto dinero se le otorgue a las personas, si no se les brinda un buen sistema académico, riguroso, jamás van a poder sostener y contar con buenos ingresos. Así que todas las demás soluciones al problema de la brecha de la distribución del ingreso son falsas. Los países que tienen una buena distribución del ingreso, son países que tienen un buen nivel de educación”, dijo.

-El segundo aspecto de relevancia es la necesidad de perfeccionar los cluster “para que puedan ser más competitivos, robustos, tienen que atraer a las empresas”.

-Otro aspecto importante para Porter es mejorar la capacidad innovativa, donde las empresas cumplan un rol fundamental en la invención de nuevos productos.

-Por otro lado, dijo que era necesario mejorar el trabajo en la integración de las políticas sociales y económicas. “Tengo la idea de que estas dos políticas están completamente separadas en Chile y hay que entender que son políticas integradas, que van de la mano.

-“También inexorablemente se está relacionado con vecinos, por lo tanto hay que tener un plan con respecto a eso. Chile tiene cierta capacidad de ser líder en la región y hay que seguir avanzando en eso”, señaló como último aspecto relevante.
Educación es la base en la distribución del ingreso

Uno de los temas más trascendentales según Porter para mejorar la brecha que existe actualmente en la distribución del ingreso es elevar el nivel de educación. “Los países que tienen una buena distribución del ingreso, son países que tienen un buen nivel de educación”, argumentó. Y no tuvo dudas en afirmar que en Chile la educación es simplemente mala. Por eso la mayor inquietud del experto giró en torno a evaluar por qué no se ha podido avanzar en esta materia, pese a los múltiples recursos invertidos.Dijo que la clave es enseñar a las personas para que estas puedan ser productivas y así se mejore el rendimiento de la economía en general. Por ello, explicó que no sólo se debe invertir en enseñanza básica o media, también se debe avanzar en otras áreas como una mayor capacidad técnica del personal de las empresas.

¿Cómo se crea una economía productiva?

Según Porter, “necesitamos tener un contexto macroeconómico, político, jurídico y social adecuado. Estos puntos son bien comprendidos en Chile, quizá el menos comprendido es la importancia de la política social, si la gente no mejora su educación, sus condiciones de salud, de vivienda, es bastante más difícil ser productivos como economía, por lo tanto tenemos un aumento en el entendimiento en cuanto a que el crecimiento económico y social van de la mano”. Sin embargo agrega que esto no se soluciona “aumentando el impuesto y entregando ese dinero a los pobres no ayuda, lo que hay que hacer es utilizar los recursos de tal manera de permitir a las personas de menores ingresos a que tengan más éxito en la economía para que puedan ser productivos. Uno de los problemas en Chile es que tenemos baja participación en la economía, en comparación con muchos otros países, particularmente entre las mujeres”.
Falta de innovación tecnológica

Uno de los aspectos de mayor preocupación expuestos por Porter es la falta de innovación en ciencia y tecnología, y con ello la baja inscripción de nuevas patentes.Dijo que en este tipo de materias uno no se tiene que detener. “Cuando se es un país de un nivel de ingresos medio se puede pedir prestada tecnología de otra parte del mundo, cuando se quiere ser un país del primer mundo hay que crear tecnología, hay que aplicar tecnología. No se trata de ser un país científico todavía, pero sí se tiene que ser un lugar donde haya mucha actividad tecnológica, donde las empresas en muchas áreas sean de alta tecnología”, planteó.Dijo que el patentar es un representante bastante bueno para indicar actividad tecnológica. “La cantidad de patentes refleja el avance tecnológico. Hay muy buenos ingenieros en Chile, hay gente inteligente, hay talentos ¿qué pasa? ¿Por qué no estamos haciendo inversión en tecnología?”, se preguntó.

Abriendo mundos
1-07-05

sábado, 5 de diciembre de 2009

Porter dixit y las Ondas Largas en el Perú

Tenía que venir un gurú del extranjero para decirnos lo que todos ya sabíamos, menos el gobierno. Michael Porter, el profesor de Harvard, llegó a Lima y disparó unos buenos exocet en su presentación del lunes pasado (*):

“Perú ha crecido mucho en los últimos años, pero ese crecimiento no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población”, añadiendo que hemos “vivido una ilusión exportadora en los últimos años”. Lo que se debería a que “el Perú no dispone de una política ni de una estrategia de largo plazo en temas de competitividad y, por tanto, es una economía que no tiene un rumbo definido”. Es decir, nos alerta con buenas razones: “no dormirse en sus laureles porque han crecido durante los últimos años”.

Olvidó decir que por esa ruta “extractivista” ya andamos como hace 500 años y que puede ilustrarse para los últimos 110 en base a la estrecha estructura primaria de nuestras exportaciones, en que siempre nos hemos concentrado en unos pocos rubros, según el Gráfico que sigue (machuque el ratón si desea ver la imagen sin lentes; lo mismo para las otras dos que se presentan más abajo).



Es más, continúa el profesor de Harvard: “Perú tendrá que hacer más que solamente exportar materias primas, porque de lo contrario hay riesgo de que China congele a la economía peruana en su forma actual”; es decir, como simple depósito de materias primas, cuando deberíamos centrarnos en “las exportaciones de productos con valor agregado y de servicios, que casi se han estancado”.

Es decir, tenía plena conciencia que nuestro país había estado marcado por la “Maldición de los Recursos Naturales” que nos agobia desde la llegada de los españoles a estas tierras y cuyas consecuencia son bien conocidas: deterioro de los términos de intercambio y volatilidad de precios, enfermedad holandesa y efecto voracidad, rendimientos decrecientes a escala y al factor, débiles encadenamientos productivos y en el consumo, reducido ‘valor de retorno’ y desnacionalización de la economía, concentración del ingreso y de la riqueza, conflictos mineras-comunidades y deterioro del medio ambiente, rentismo y voracidad, ingobernabilidad y autoritarismo.
Peor aún es que, según añadió el experto, “al Perú no vienen inversiones para crear nuevas empresas, sino para comprar negocios ya existentes”, cuando “deberían estar construyendo nuevas fábricas, creando nuevas tecnologías y experiencias, pero eso no está sucediendo, lo cual sería un signo peligroso porque significa que los inversionistas extranjeros que quieren construir fábricas no están pensando en Perú”.

Y, es así como el Perú ha marchado pasivamente siguiendo el ritmo de las economías del norte, en ciclos largos (Kondradieff), cuya ruta esta marcada por las inversiones resultantes de las innovaciones schumpeterianas en esos países. Es decir, siguiendo fielmente la ley de las ventajas comparativas estáticas, siempre hemos servido de despensa y hemos estado orientados a ofrecer los insumos brutos que requerían para su desarrollo los países centrales.

Al igual que allá, también aquí esos ciclos de larga duración parecen tener una extensión que oscila entre los 45 y 65 años, tal como lo han demostrado dos jóvenes economistas brillantes en base a tres métodos –con resultados muy similares en cada caso- contenidos en una tesis recientemente sustentada (véase el Gráfico siguiente). Obviamente al interior de cada onda larga hay ciclos cortos, más volátiles en las fases de contracción y depresión que en las de recuperación y auge, como es sabido.



Precisando, los autores distinguen las cuatro fases de cada ciclo largo, en que se pueden observar los años precisos de inicio y fin, con lo que se puede obtener su duración:




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(*) Las citas que figuran en este texto se han tomado de la siguiente fuente: “Porter: Inversión extranjera en Perú no viene a construir fábricas”, en Gestión, diciembre 1, 2009; pp. 16-17.
En otra oportunidad profundizaremos en la ponencia presentada por Michael Porter: “Competitiveness: A New Economic Strategy for Peru”, Lima, noviembre 30, 2009 (versión en ppt).
P.D. (3-Xi): Sobre la conferencia de Porter y el Silencio de los Inocentes, recomendamos la lectura del magistral artículo de César Hildebrandt (Gonzalez Prada redivivus): www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/estupefactos_51769.html
Memorias de Gregorio Samsa

viernes, 4 de diciembre de 2009

Perú
TIEMPOS
PELIGROSOS

El Perú atraviesa tiempos económicamente peligrosos, nos dice el gurú del management Michael Porter. Esto debido a que las fuerzas que explican nuestro crecimiento de los últimos años no son sostenibles porque no generan competitividad.

Destacó que es en política macroeconómica donde más progresos ha logrado el Perú, pero advirtió que no está invirtiendo lo suficiente en recursos humanos e infraestructura.

En este momento, Porter está en Lima dictando el seminario “Claves de una estrategia corporativa”, organizado por la Universidad del Pacífico.

” Perú no tiene una política ni una estrategia de largo plazo en temas de competitividad y, por tanto, es una economía que no tiene un rumbo definido”.
“El Perú ha crecido mucho en los últimos años, pero ese crecimiento no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población“.

“El Perú ha vivido una ilusión exportadora en los últimos años, porque esta variable se había incrementado por el aumento de precios de las materias primas en el mercado internacional, mientras que las exportaciones de productos con valor agregado y de servicios casi se han estancado”.

“En términos de tecnología Perú no ha avanzado en este siglo y no apunta hacia ninguna parte, y mas bien retrocede”.

“…al Perú no vienen inversiones para crear nuevas empresas, sino para comprar negocios ya existentes. La inversión extranjera debería estar construyendo nuevas fábricas, creando nuevas tecnologías y experiencias, pero eso no está sucediendo, lo cual es un signo peligroso porque significa que los inversionistas extranjeros que quieran construir fábricas no estan pensando en el Perú.

Ello obedece a nuestra baja productividad, competitividad y un entorno no muy favorable para hacer negocios. Esto tiene que ver con la PÉSIMA EDUCACIÓN, MAL SISTEMA DE SALUD, DEFICIENTE INFRAESTRUCTURA FÍSICA, LA PREOCUPANTE DESIGUALDAD SOCIAL, ALTO NIVEL DE CORRUPCIÓN Y ALTO GRADO DE INFORMALIDAD.” Además, manifestó que el débil sistema legal, la estabilidad política, la falta de eficacia de los derechos de propiedad y la excesiva burocracia para el sector privado juegan en contra nuestra.

“Estos son temas que debe de abordar el Perú si quiere ser atractivo y competitivo y para ello se requiere el aporte de todos”.

“El Perú atraviesa tiempos económicamente peligrosos, ello debido a que las fuerzas que explican el crecimiento de los últimos años no son sostenibles porque no generan competitividad. Es en política macroeconómica donde más progresos ha logrado el Perú, pero no está invirtiendo lo suficiente en recursos humanos e infraestructura”.

Si. dejar de ser una hoja al viento y realizar en serio un Plan Estratégico Nacional con la participación de todos los actores sociales a fin de determinar las prioridades que nos permitirán enfrentar el desarrollo global invirtiendo en Educación e Infraestructura.
Artes&Letras
Muladar News
3-12-09