Mostrando entradas con la etiqueta Contraloría de la República. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Contraloría de la República. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de febrero de 2009


Petro-Tech
HISTORIA DE
IRREGULARIDADES
Carlos Noriega

Humberto Campodónico, economista y candidato propuesto por la oposición para dirigir la Contraloría, opina sobre el cuestionado contrato entre el Estado y Petro-Tech, las irregularidades que rodean las operaciones de esta empresa norteamericana, la formación de una comisión investigadora en el Congreso y la reciente venta de Petro-Tech sin pagar impuestos en el país. También comenta sobre una posible reforma de la Contraloría.-
¿Qué debería hacer la Contraloría en el caso de Petro-Tech?-
La Contraloría ya ha investigado a Petro-Tech y ha emitido cuatro informes detallando diversas irregularidades de esta empresa, entre ellas que el decreto supremo que aprobó el contrato de Petro-Tech en 1993 no fue aprobado en el Consejo de Ministros, la negativa de Petro-Tech a pagar impuestos al patrimonio, o que en el año 2000 el gerente de Petro-Tech, Rodolfo Samaniego, pasó de ese cargo a la presidencia de Perupetro y desde ahí favoreció a Petro-Tech para que le devuelvan impuestos que ya había pagado. Recientemente se ha denunciado que Samaniego recibió 66 mil dólares como pago por parte de Petro Tech. -Pero a pesar de esos informes de la Contraloría no hay ningún funcionario procesado.-Eso se debe a la lentitud de los procesos judiciales. La Contraloría y la clase política deberían tener un seguimiento más atento de lo que sucede en casos como este.
¿La venta en el extranjero de Petro-Tech sin pagar impuestos en el Perú es ilegal?
Esta venta podría ser legal, pero independientemente de eso no puede ser posible que una empresa que opera en el Perú y que toda su renta la saca del petróleo peruano sea vendida en el extranjero y pague impuestos a la ganancia de capitales en Estados Unidos y no en el Perú. Eso no tiene sentido y no debería permitirse.
¿El problema está en las leyes que permiten que eso ocurra?
Así es. Hay muchos intereses en el país que apuntan a que exista una laxitud en las normas sobre el petróleo. Existe el concepto de que a la inversión extranjera hay que darle todas las facilidades y no hay que fiscalizarla mucho. Ese es el patrón que está detrás del concepto del perro del hortelano. -
¿Es una política que prioriza el interés privado?
Desde inicios de los años noventa asistimos a un proceso de privatización del Estado, que ha implicado la captura de ministerios e instancias importantes del Estado por parte de lobbys empresariales. Esto ha llevado a que se den una serie de leyes para favorecer los intereses empresariales. Lo de Petro-Tech ha sido posible porque se ha dado en el contexto de una política de Estado que busca favorecer a las empresas privadas.-
¿El gobierno ha hecho algo en estos dos años y medio para evitar que se produzcan ventas, como la de Petro-Tech, que no pagan impuestos en el Perú?
Desde el 2002 vengo planteando que se ponga un impuesto a las ganancias de capital para que no se den casos como este. Ha habido varias reformas tributarias y el gobierno ha aprobado cien decretos legislativos en menos de seis meses para adecuarnos al TLC con Estados Unidos, pero no ha hecho nada para legislar sobre el pago del impuesto a las ganancias de capital en el país. -
¿La venta de Petro-Tech debe ser investigada por la Contraloría?
Un tema central que debe investigarse es lo que dice el ex ministro Carlos Herrera, que esa venta no procede porque se necesita un decreto supremo que no se ha emitido… -La empresa alega que lo que ha habido es un cambio de accionistas en Estados Unidos y que en el Perú la empresa sigue siendo la misma, por lo que no se necesita ese decreto supremo.-Eso me parece una leguleyada. Hay argumentos importantes como para iniciar una investigación.
Desde el punto de vista económico, ¿cuáles son los costos para el país por el contrato con Petro-Tech?
Hay cosas muy cuestionables. El Estado le alquila a Petro-Tech, que el último año ha tenido utilidades por 180 millones de dólares, las plataformas petroleras, que son cerca de ochenta, a diez millones de dólares anuales por veinte años, y se establece por contrato que el 84 por ciento de los ingresos por el petróleo vendido a precio internacional queda en manos de la empresa y que solamente el 16 por ciento es para el Estado peruano. No se consideró ningún mecanismo que ligue el precio del alquiler y el porcentaje de pago al Estado con los cambios en los precios internacionales del petróleo. Uno de los lotes que tiene Petro-Tech solamente paga cinco por ciento de regalía.-
¿Hay causales para declarar la nulidad del contrato del Estado con Petro-Tech?
Yo no soy abogado y no quiero dar una opinión legal sobre el tema. Lo que puedo decir es que la historia de Petro-Tech está llena de irregularidades. Eso lo dice la Contraloría en sus informes. -
¿Qué opina de la comisión formada en el Congreso para investigar a Petro-Tech? ¿Hay una real voluntad de investigar a esta empresa o cree que, como dice la oposición, el objetivo es ganar tiempo para favorecer a Petro-Tech?
Comparto la opinión que tiene la oposición sobre este tema. La formación de esta comisión investigadora también es una forma de soplarle la pluma al Congreso de los errores que ha cometido el Ejecutivo. Hay cuatro informes de la Contraloría y me parece que el Ejecutivo pudo haber tomado acciones más expeditivas frente a Petro-Tech. Pero hay que aprovechar el “momentun” que implica la formación de la Comisión.-
¿Petroperú debió haber entrado a operar los pozos que Petro-Tech ha vendido y que antes eran suyos?
Era la oportunidad para que Petroperú vuelva a operar pozos de petróleo. El negocio petrolero sólo se entiende si hay una integración vertical, es decir si uno tiene pozos de petróleo, una refinería y canales de distribución. Ahora Petroperú no tiene petróleo y debe comprarlo al precio internacional para refinarlo. Pero si Petroperú produjera su propio petróleo, el Estado peruano podría aprovechar la renta petrolera, que es la diferencia entre el costo de producción y el precio de venta del petróleo, y tener un elemento regulador del precio de los combustibles. No se ha hecho eso porque en el gobierno sigue primando el criterio de que la actividad empresarial del Estado debe ser subsidiaria y se quiere minimizar el rol de Petroperú.“Contraloría debe reforzar el control preventivo”
¿Cómo ve la propuesta del gobierno de anteponer una reforma de la Contraloría al nombramiento del nuevo contralor?
Creo que hay la intención de postergar el proceso de nombramiento del nuevo contralor para que el gobierno tenga un candidato que le acomode al presidente García. Lo coherente sería nombrar primero al contralor para que éste encabece las reformas que haya que hacer en la Contraloría. Si hasta hace poco se iba a nombrar un nuevo contralor antes de cualquier reforma, no veo la razón para que ahora el proceso sea al revés. -
¿Esta propuesta del gobierno le quita seriedad al nombramiento del nuevo contralor?
Me parece que sí, porque se están cambiando los términos de juego inicialmente planteados. Con esta propuesta el proceso para nombrar nuevo contralor se desinfla. -El gobierno acusa a la Contraloría de trabar las inversiones.
¿Detrás del argumento de agilizar las inversiones hay la intención de quitarle facultades a la Contraloría?
El control que hace el Estado tiene muchos pasos y debe agilizarse, pero la Contraloría debe mantener sus facultades. Hay que compatibilizar la agilidad de los procesos con las capacidades de fiscalizar. Sobre la base de algunas declaraciones yo no puedo juzgar si se pretende o no quitarle facultades a la Contraloría. -
¿Cuáles deben ser los elementos centrales de una reforma de la Contraloría?
Hay que reforzar y agilizar los mecanismos de control preventivo. Hay una serie de procesos internos que deben ser mejorados y descentralizados. Se debe poner mucho más énfasis en la transparencia y en la comunicación de la Contraloría con el ciudadano. Eso implica una mayor difusión de los informes de la Contraloría. Debe avanzarse en la participación ciudadana en los mecanismos que tiene la Contraloría para fiscalizar el buen uso del dinero público. Algo central es una reforma integral del Estado, que incluya reglas claras para la carrera pública. Una reforma de la Contraloría debe formar parte de esa reforma del Estado. La crisis económica internacional ha demostrado que el sector privado dejado a su libre albedrío tiene serios problemas por la falta de regulación y fiscalización. La Contraloría debe llevar a un adecuado balance entre el Estado y el mercado.Carlos NoriegaEntrevista
La Primera
16-02-09

Richard Webb:
LA CONTRALORÍA HACE
UN CONTROL TONTO
Michael Zárate

El economista habla sobre las dificultades que tuvo para elegir a los candidatos a contralor – presidió la comisión evaluadora del Ejecutivo – y expresa su preocupación porque aún no se entiende cuál debe ser el perfil de este funcionario.

A Richard Webb no le gustan las telenovelas. Al menos, eso dijo cuando le preguntamos cómo se sentía después de todas las críticas que recibió por la decisión de incluir a Ingrid Suárez como candidata a la contraloría. Incluso, hubo quienes desde el Congreso amenazaron con denunciarlo.
El economista – quien espera no volver a ser convocado para dirigir un proceso de selección – tiene hoy la oportunidad de dar a conocer su punto de vista.
Señor Webb, han pasado ya varios días. ¿Cómo se siente luego de tantas críticas por el caso de Ingrid Suárez?
(Sonríe).

Esa sonrisa dice mucho.
Vea. Yo le puedo dar mi opinión sobre cosas, pero no acostumbro a hablar de cómo me siento.
¿Por qué?
No es un tema público y los medios son para hablarle al público. Informar. Lo otro ya es telenovela.

¿Y cuál sería su opinión sobre el proceso de selección del contralor?
Mi opinión es que el Gobierno ha dado un gran paso que va a quedar como concepto: la evaluación profesional e independiente de cargos como el del contralor. Lamentablemente, hubo una falla en la forma en que se hizo el proceso. Hubo varias fallas.
La autocrítica siempre es buena.
Eso no es autocrítica. Yo no diseñé el proceso, aunque tuve que ver quizá en algunos detalles. Eso no quiere decir que no tenga autocrítica. El proceso fue demasiado apurado. En el futuro debería darse más tiempo porque hay demasiada verificación que hacer. Además, el proceso debería ser llevado por profesionales en selección de recursos humanos. Nosotros consultamos con algunos de ellos. Nos dieron consejos, pero fue algo demasiado ligero.
¿Hablamos, entonces, de que la principal dificultad fue la premura?
Fue un gran obstáculo, pero no el único. Otro obstáculo es que hay muy poca comprensión sobre cuál debe ser el perfil del contralor hoy.
El contralor ha ido adquiriendo un papel más político y menos técnico.¿Hacia dónde deberíamos apuntar?
Aquí hay dos temas que están relacionados: cómo debe ser la contraloría en su conjunto y cómo debe ser el perfil de quien la dirigirá. Lo que veo es que hay mucha falta de comprensión de cómo debe ser la contraloría y, por lo tanto, de cómo debe ser el contralor.
¿A qué se refiere puntualmente?
Llegamos a la conclusión de que la principal capacidad de un contralor es la de ser un excelente gerente. Y para eso no es necesario ser profesional titulado en nada.
Y menos colegiado.
Lamentablemente eso está en la ley. Tuvimos que respetarlo y descartar gente. Yo recomendaría modificar ese requisito. Es de otra época. Estamos en un mundo de gestión, de gerencias, de procesos, de sistemas, de capacidades para actuar y no solo para opinar. Si uno ve hoy los nombres propuestos (para el cargo de contralor), muchos salen de la cantera de personas de la vida política o intelectual, donde lo que más hace la gente es opinar, hablar y escribir. Pero otra cosa es actuar y dirigir.
El sueldo de contralor general es de 15 mil soles, ¿no?
Bueno, ¿sabía usted que ahí nos quedamos frustrados?
¿Por qué?
Porque nunca llegamos a saber claramente cuánto era el sueldo de un contralor. Le preguntamos al ex contralor Genaro Matute y nos dijo que ganaba catorce sueldos de 15 mil soles, pero el presidente tenía una idea de un sueldo bastante mayor. Entonces, quise verificar esto directamente con el viceministro de Economía y me informó que no eran catorce sueldos, sino dieciocho. No sé cómo se explica esa diferencia entre lo que nos dijo el ex contralor y el viceministro. En verdad no entiendo.
¿Y por qué se sintió frustrado?
Porque era importante saber esto (del sueldo) para nuestras conversaciones con varios candidatos, a quienes nosotros buscamos directamente.
El sueldo también fue un obstáculo.
Los candidatos no fueron solo los que concursaron, sino también unas diez personas a quienes buscamos directamente. Pero de todos ellos, solo una aceptó ser candidato (la abogada Mayen Ugarte). Era evidente que estaban desalentados por el salario. Una cosa es trabajar como ministro –cuyo horizonte es de uno o dos años–, pero aquí hablamos de siete años de compromiso. Esa falta de información sobre el sueldo fue un factor en el proceso.
Eso nos dice mucho del desorden y la improvisación en el aparato estatal.
Sí. Se supone que todo esto es transparente, ¿no? Y en la página web de la contraloría hay una cifra, pero lo que nos dijo el viceministro fue otra. Y eso no me sorprende porque hay mucha desinformación en estas páginas web de transparencia. No te dicen toda la verdad. Esto es pintoresco tratándose de la entidad que debería ser el centro de la búsqueda de la transparencia.
Usted dice que el Gobierno ha dado un gran paso con estos concursos para el cargo de contralor, pero el presidente inició consultas con la oposición en el Congreso. ¿Es eso apropiado?
La Constitución le da al Congreso la potestad del nombramiento. Entonces, inevitablemente habrá un criterio político. Yo entiendo que el presidente sienta la necesidad de explorar, pero eso no excluye que, a pesar de esas consultas, se someta cualquier nombre a una evaluación ética e independiente. Hay que ir aprendiendo cuál debe ser el perfil del contralor.
¿Es eso lo que más le preocupa?
Sí. Uno ve hoy algunos candidatos y son, pues, personas que vienen de un mundo que no tiene nada que ver con la gerencia de un ejército del orden de dos mil personas.
¿Qué perfil de contralor se está buscando erróneamente hoy?
Personas conocidas en su mundo, respetadas en algunos círculos, que tienen alguna actividad pública, pero que son actividades más intelectuales, políticas o de opinión.
Probablemente el candidato más mediático es el ingeniero Humberto Campodónico. ¿Qué le parece a usted?
Yo lo conozco a él como un intelectual. No sé qué experiencia o capacidad demostrada tenga gerenciando una entidad que requiere de sistemas modernos de gestión. Realmente yo no conozco.
¿Cómo consideraría usted la gestión del ex contralor Genaro Matute?
A través de todas las entrevistas que hicimos, llegamos a la idea de que la contraloría actualmente dista mucho del nivel de honestidad y eficacia que necesita el país. Yo no sé cómo era antes y quizá el señor Matute la mejoró bastante. No lo sé. Pero así como está ahora hay mucho por hacer. Nos quedó la preocupación porque muchas personas –incluyendo a trabajadores de la misma contraloría– nos hablaban de deshonestidad.
¿Deshonestidad en la contraloría?
Sí, aunque no sabemos a qué nivel. Hay que entender que el mal uso del poder de la Contraloría tiene dos aspectos. Uno es el típico de corrupción, pero hay otro mayor: el uso indebido del poder para fines políticos o personales. Nos quedó la preocupación. Hay todo un tema que es la eficacia del control de la corrupción en el Estado. Uno no necesita hablar con nadie. Es evidente que seguimos teniendo un Estado plagado de corrupción.
El presidente ha pedido una contraloría moderna, pero hay el riesgo de que el interés político prime en este organismo. ¿Cómo evitar eso?
Bueno, es que hay control tonto y control inteligente. Y lo que tenemos ahora es, en gran parte, un control tonto porque no controla lo suficiente la corrupción, pero lo que sí logra es estrangular a la gestión pública. O sea, es el peor de los mundos. Quizá podría ser peor, pero definitivamente hay deficiencias grandes en ambos aspectos.
Actualmente, ¿hay un control tonto en la contraloría?
Sí. Una forma de entender esto es recordar el caso de la Aduana. Antes la Aduana era un control tonto que no controlaba la corrupción, que casi la fomentaba y, a la vez, era un estorbo tremendo para el empresario. Ahora todo está mucho más claro y el empresario tiene ahí una parte del Estado que funciona muchísimo mejor.
García ha dicho que la prioridad ya no debe ser elegir a un contralor, sino reformar la institución. Entonces, ¿por qué los apuraron a ustedes? ¿No los indujeron al error?
Yo no haría escándalo por eso. Más bien, hay que felicitar que el presidente esté hablando de eso y ojalá que entre las autoridades se empiece a pensar más en esa reforma de la contraloría.
Fíjese que usted no solo ha presidido esta comisión seleccionadora. También estuvo en lo de los organismos reguladores y en lo de la compra de patrulleros. Ahí donde hace falta una reforma del Estado lo llaman a usted como si se tratase de un salvador.
(Ríe) Yo feliz de poder ayudar, pero no debería haber esa necesidad de recurrir a una persona en particular. Y estoy seguro de que hay muchos que pueden hacer esto mejor, y eso es lo que se debe ir institucionalizando.
Después de esta experiencia, ¿volverá usted a colaborar con el Estado?
Ojalá no sea necesario (ríe). Son cosas que otros pueden hacer mejor. Cuesta. Es tiempo. No es remunerado. Prefiero estar investigando y tratando de entender al Perú.
¿Qué es más difícil: entender al Perú o elegir a un contralor?
(Ríe) No cabe duda que entender a un país. Es casi una tarea imposible.

La Primera
15-02-09