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martes, 12 de mayo de 2009

POR QUÉ DEBERÍAN APRENDER
ARITMÉTICA LOS ECONOMISTAS
Dean Baker
CounterPunch

El gran economista norteamericano Dean Baker –uno de los pocos economistas del establishment académico que anticipó la presente crisis— prosigue su interesante reflexión científico-política sobre las raíces de la incompetencia y la irresponsabilidad de la profesión económica.
La moda actual en los círculos políticos de Washington es crear un "regulador del riesgo sistémico" para estar seguros de que el país nunca volverá a tener otra crisis económica como la actual. Esta campaña es parte de un encubrimiento de lo que realmente falló, y no es nada útil para afrontar el problema subyacente que nos condujo al desmoronamiento económico y financiero.
El hecho clave que todos debemos siempre recordar es que la historia de la caída no fue enrevesada. No necesitamos grandes mentes hincadas ante interminables rimeros de datos y dándole a una computadora capaz de increíblemente complicadas simulaciones para descubrir el problema que subyace a nuestra economía. Lo que necesitamos es gente que entienda el tipo de aritmética que muchos de nosotros aprendimos en la escuela.
Si los tipos de la Reserva Federal, del Tesoro y de otros puestos clave hubieran aprendido aritmética y estuvieran preparados para actuar sobre este conocimiento, se hubieran tomado medidas para poner freno al crecimiento de la burbuja inmobiliaria. Hubieran prevenido el crecimiento de la burbuja en el punto en donde su inevitable caída tiraría abajo tanto la economía de los EEUU como la mundial. Para repetir los hechos básicos: los precios de las viviendas empezaron a divergir ampliamente, a mediados de los 90, de la tendencia de los últimos 100 años cuando la riqueza creada por la burbuja bursátil comenzó a ejercer presión alcista sobre el nivel de precios inmobiliarios. Después de haber seguido el paso de la tasa de inflación durante 100 años, los precios de las casas la superaron considerablemente.
No hubo ni remotamente una explicación plausible ni del lado de la oferta ni del de la demanda para la escalada de los precios de las viviendas. El crecimiento de los ingresos era bueno, pero no extraordinario a finales de los 90. En la década actual, los ingresos en realidad se redujeron ligeramente después del ajuste inflacionario. Del lado de la oferta, construimos casas a ritmo de récord en 2002-2006 lo que indica que no había restricciones substanciales a la construcción.
Otro signo revelador de que estábamos en una burbuja era que los alquileres ajustados a la inflación no crecían, lo que indicaba que no había una escasez subyacente de viviendas que produjeran la subida de precios. Finalmente, la proporción de viviendas vacías marcaba niveles de récord ya en el 2002.En su pico de 2006, los precios de las casas ajustados a la inflación habían crecido más de un 70 por ciento, lo que creó más de 8 billones de dólares de riqueza por la burbuja inmobiliaria. La pérdida de esta gran riqueza (110.000 dólares para cada propietario de su propio hogar) sólo podía conducir a una recesión grave y crear el tipo de crisis financiera que estamos viendo ahora.
En tiempos normales, la financiación de las viviendas se hace con mucho apalancamiento, y las cantidades adelantadas para la compra raramente pasan del 20% del valor de la propiedad. En los años de la burbuja, llegó a ser habitual que los propietarios pidieran préstamos por el valor total de su casa, y a veces, hasta con unos pequeños porcentajes adicionales. Debería haber sido obvio para cualquier economista o analista financiero serio que cuando la burbuja estallara, produciría estragos en el sector financiero.
En una palabra: todos los datos estaban ahí, a disposición de quien quisiera verlos. No se precisaba, pues, de supergenio alguno para resolver tan anodino misterio. Lo que se necesitaba era a un economista capaz de tomarse un respiro y ejercitarse en la aritmética. Pero las gentes que politiquean en Washington lo que dicen es que, de haber dispuesto de reguladores del riesgo sistémico, habríamos logrado prevenir el desastre.
Muy bien; hagamos un experimento intelectual. Supongamos que hubiéramos tenido nuestro regulador del riesgo sistémico en 2002. ¿Podría haber hecho frente a Alan Greenspan y decir: el país se está enfrentando a una enorme burbuja inmobiliaria, cuyo estallido se llevará por delante a la economía?
Recordemos que, antes del desplome, Greenspan era conocido como el Maestro [en castellano en el original; T.]. Políticos, periodistas y economistas rendían culto a todas y cada una de las perlas de sabiduría emanadas de su boca. Cuando anunció su propósito de jubilarse en 2005, muchos de los economistas y banqueros centrales de mayor peso en el mundo se reunieron en Jackson Hole (Wyoming) para debatir si Alan Greenspan era el banquero central más grande de todos los tiempos.Alan Greenspan dijo que no había burbuja inmobiliaria; que todo estaba perfecto. ¿Podría nuestro regulador del riesgo sistémico haberse manifestado en el sentido de que Greenspan estaba chiflado y de que toda la economía no era sino un castillo de naipes esperando el derrumbe?
Cualquiera que sea de la opinión de que un regulador del riesgo podría haber desafiado al gran Greenspan no sabe nada de la forma de trabajar en Washington. La administración está en manos de gentes que lo que buscan, por encima de todo, es el medro logrero para promover su carrera.
Y la mejor forma de trepar en sus carreras en Washington es estar de acuerdo con lo que están diciendo todos los demás. Si eso no era completamente obvio antes del desplome de la burbuja inmobiliaria, debería serlo al menos ahora.¿Cuántos funcionarios han perdido sus empleos porque no fueran capaces de ver la burbuja? ¿Cuántas personas han perdido, al menos, por eso la oportunidad de promoverse? En realidad, a los altos cargos financieros de la actual administración de Obama, a todos sin excepción, se les pasó completamente por alto la burbuja financiera. A tal punto, que podría pensarse que haber estado en la luna ha sido uno de los criterios básicos para acceder a sus actuales puestos.
Esa dejación en la rendición de cuentas por parte de los analistas económicos y, en general, de los economistas es el problema central que debe abordarse. Porque lo cierto es que, a menos que estas gentes asuman la responsabilidad de sus yerros, como los vigilantes, como los lavaplatos, no habrá nunca el menor incentivo para nadar a contracorriente e identificar potenciales amenazas catastróficas como la de la burbuja inmobiliaria.Tenemos un instituto regulador del riesgo sistémico. Se llama Junta de la Reserva Federal. Y la cagó. Haremos más por prevenir la próxima crisis exigiéndoles a nuestros actuales reguladores del riesgo responsabilidades por sus errores (poniéndoles de patitas en la calle), que cargando las tintas sobre un pretendido agujero en nuestra estructura reguladora y creando otra burocracia más, igual de incompetente.
Huelga decirlo: hay que enseñar aritmética a nuestros economistas.

Dean Baker es co-director del Center for Economic and Policy Research (CEPR). Es autor de Plunder and Blunder: The Rise and Fall of the Bubble Economy.
Traducción: Daniel Raventós

Rebelión
11-05-09

lunes, 6 de octubre de 2008

Eric Hobsbawm:
LA CRISIS DEL CAPITALISMO Y
LA IMPORTANCIA ACTUAL DE MARX
(Entrevista de Marcelo Musto)



Marcelo Musto(M.M.)

Profesor Hobsbawm, dos décadas después de 1989, cuando fue apresuradamente relegado al olvido, Karl Marx ha regresado al centro de atención. Libre del papel de intrumentum regni que le fue asignado en la Unión Soviética y de las ataduras del "marxismo-leninismo", no solo ha recibido atención intelectual por la nueva publicación de su obra sino que también ha sido el centro de un mayor interés. De hecho, en 2003, la revista francesa Nouvel Observateur dedicó un número especial a Karl Marx. Le penseur du troisième millénaire? Un año después, en Alemania, en una encuesta organizada por la compañía de televisión ZDF para establecer quien eran los más importantes alemanes de todos los tiempos, más de 500.000 televidentes votaron por Karl Marx; quien obtuvo el tercer lugar en la clasificación general y primero en la categoría de "relevancia actual". Luego, en 2005, el semanario Der Spiegel le dedicó una portada con el título de Ein Gespenst Kehrt zurük (Un espectro ha vuelto) mientras los escuchas del programa In Our Time de Radio 4 de la BBC votaron por Marx como el más grande filósofo.

En una conversación recientemente publicada con Jacques Attalí, usted dijo que paradójicamente "son los capitalistas, más que otros, quienes han estado redescubriendo a Marx" y usted habló de su asombro, cuando el hombre de negocios y político liberal, George Soros, le dijo a usted que: "He estado leyendo a Marx y hay muchas cosas interesantes en lo que él dice". Aunque sea débil y más bien vago ¿cuáles son las razones de este renacimiento? ¿Es probable que su obra sea de interés solamente para los especialistas e intelectuales, para ser presentada en cursos universitarios como un gran clásico del pensamiento moderno que no debería ser olvidado? o ¿también podría venir una nueva "demanda de Marx" en el futuro desde el lado político?
Eric Hobsbawm (E.H.)
Hay un indudable renacimiento del interés público en Marx en el mundo capitalista, sin embargo, probablemente no todavía en los nuevos miembros de la Unión Europea de Europa del Este. Este renacimiento, fue probablemente acelerado por el hecho de que el 150 aniversario de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista coincidió con una crisis económica internacional particularmente dramática en medio de un período de ultra-rápida globalización del libre mercado.
Marx predijo la naturaleza de la economía mundial en el comienzo del Siglo XXI, sobre la base de su análisis de la "sociedad burguesa", ciento cincuenta años antes. No es sorprendente que los capitalistas inteligentes, especialmente en el sector financiero globalizado, fueran impresionados por Marx, ya que ellos fueron necesariamente más concientes que otros de la naturaleza y las inestabilidades de la economía capitalista en la cual ellos operaban. La mayoría de la izquierda intelectual ya no supo que hacer con Marx. Fue desmoralizada por el colapso del proyecto social-demócrata en la mayoría de los Estados Atlánticos del Norte en los ochenta y la conversión masiva de los gobiernos nacionales a la ideología de libre mercado así como por el colapso de los sistemas políticos y económicos que afirmaban ser inspirados por Marx y Lenin. Los así llamados, "nuevos movimientos sociales" como el feminismo, tampoco tuvieron una conexión lógica con el anti-capitalismo (aunque como individuos sus miembros pudieran estar alineados con él) o cuestionaron la creencia en el progreso sin fin del control humano sobre la naturaleza que tanto el capitalismo como el socialismo tradicional habían compartido. Al mismo tiempo, "el proletariado", dividido y disminuido, dejó de ser creíble como el agente histórico de la transformación social de Marx.
Es también el caso que desde 1968, los más prominentes movimientos radicales han preferido la acción directa no necesariamente basada sobre muchas lecturas y análisis teóricos. Claro, esto no significa que Marx dejara de ser considerado como un gran y clásico pensador, aunque por razones políticas, especialmente en países como Francia e Italia, que alguna vez tuvieron poderosos Partidos Comunistas, ha habido una ofensiva intelectual apasionada contra Marx y los análisis marxistas, que probablemente llegaron a su más alto nivel en los ochenta y noventa. Hay signos de que ahora el agua retomará su nivel.
M. M.:
A través de su vida, Marx fue un agudo e incansable investigador, quien percibió y analizó mejor que ninguno otro en su tiempo, el desarrollo del capitalismo a escala mundial. Él entendió que el nacimiento de una economía internacional globalizada era inherente al modo capitalista de producción y predijo que este proceso generaría no solamente el crecimiento y la prosperidad alardeados por políticos y teóricos liberales sino también violentos conflictos, crisis económicas e injusticia social generalizada. En la última década hemos visto la Crisis financiera del este asiático, que empezó en el verano de 1997; la crisis económica argentina de 1999-2002 y sobre todo, la crisis de los préstamos hipotecarios, que empezó en Estados Unidos en 2006 y ahora ha devenido la más grande crisis financiera de la post-guerra. ¿Es correcto decir entonces, que el regreso al interés en Marx está basado en la crisis de la sociedad capitalista y sobre su perdurable capacidad de explicar las profundas contradicciones del mundo actual?
E. H.:
Si la política de la izquierda en el futuro será inspirada una vez más en los análisis de Marx, como lo fueron los viejos movimientos socialistas y comunistas, dependerá de lo que pase en el mundo capitalista. Pero esto aplica no solamente a Marx sino a la izquierda como un proyecto y una ideología política coherente. Puesto que, como usted dice correctamente, la recuperación del interés en Marx está considerablemente –yo diría, principalmente- basado sobre la actual crisis de la sociedad capitalista, la perspectiva es más prometedora de lo que fue en los noventa. La presente crisis financiera mundial, que bien puede devenir en una mayor depresión económica en Estados Unidos, dramatiza el fracaso de la teología del libre mercado global incontrolado y obliga, inclusive del Gobierno norteamericano, a considerar optar por tomar acciones públicas olvidadas desde los treinta.
Las presiones políticas están ya debilitando el compromiso de los gobiernos neoliberales en torno a una globalización incontrolada, ilimitada y desregulada. En algunos casos (China) las vastas desigualdades e injusticias causadas por una transición de modo general a una economía de libre mercado, plantea ya problemas importantes para la estabilidad social y dudas inclusive en altos niveles de gobierno.
Es claro que cualquier "retorno a Marx" será esencialmente un retorno al análisis de Marx del capitalismo y su lugar en la evolución histórica de la humanidad —incluyendo, sobre todo, sus análisis de la inestabilidad central del desarrollo capitalista que procede a través de crisis económicas auto-generadas con dimensiones políticas y sociales. Ningún marxista podría creer por un momento que, como argumentaron los ideólogos neoliberales en 1989, el capitalismo liberal se había establecido para siempre, que la historia tenía un fin o, en efecto, que cualquier sistema de relaciones humanas podría ser para siempre, final y definitivo.
M. M.:
No piensa usted que si las fuerzas políticas e intelectuales de la izquierda internacional, que se cuestionan a sí mismas con respecto al socialismo en el nuevo siglo, renunciaran a las ideas de Marx, ¿no perderían una guía fundamental para el examen y la transformación de la realidad actual?
E. H.:
Ningún socialista puede renunciar a las ideas de Marx, en tanto que su creencia de que el capitalismo debe ser sucedido por otra forma de sociedad está basada, no en la esperanza o la voluntad sino en un análisis serio del desarrollo histórico, particularmente de la era capitalista. Su predicción real de que el capitalismo sería re-emplazado por un sistema administrado o planeado socialmente todavía parece razonable, aunque él ciertamente subestimó los elementos de mercado que sobrevivirían en algún sistema(s) post-capitalista. Puesto que él deliberadamente se abstuvo de especular acerca del futuro, no puede ser hecho responsable por las formas específicas en que las economías "socialistas" fueron organizadas bajo el "socialismo realmente existente". En cuanto a los objetivos del socialismo, Marx no fue el único pensador que quería una sociedad sin explotación y alienación, en que los seres humanos pudieran realizar plenamente sus potencialidades, pero sí fue el que la expresó con mayor fuerza que nadie, y sus palabras mantienen el poder para inspirar.
Sin embargo, Marx no regresará como una inspiración política para la izquierda hasta que sea entendido que sus escritos no deben ser tratados como programas políticos, autoritariamente, o de otra manera, ni como descripciones de una situación real del mundo capitalista de hoy, sino más bien, como guías hacia su modo de entender la naturaleza del desarrollo capitalista. Ni tampoco podemos o debemos olvidar que él no logró una presentación bien planeada, coherente y completa de sus ideas, a pesar de los intentos de Engels y otros de construir de los manuscritos de Marx, un volumen II y III de El Capital. Como lo muestran los Grundrisse. Incluso, un Capital completo habría conformado solamente una parte del propio plan original de Marx, quizá excesivamente ambicioso.
Por otro lado, Marx no regresará a la izquierda hasta que la tendencia actual entre los activistas radicales de convertir el anticapitalismo en anti-globalismo sea abandonada. La globalización existe y, casi un colapso de la sociedad humana, es irreversible. En efecto, Marx lo reconoció como un hecho y. como un internacionalista, le dio la bienvenida, teóricamente. Lo que él criticó y lo que nosotros debemos criticar es el tipo de globalización producida por el capitalismo.
M. M.:
Uno de los escritos de Marx que suscitaron el mayor interés entre los nuevos lectores y comentadores son los Grundrisse. Escritos entre 1857 y 1858, los Grundrisse son el primer borrador de la crítica de la economía política de Marx y, por tanto, también el trabajo inicial preparatorio del Capital; contiene numerosas reflexiones sobre temas que Marx no desarrolló en ninguna otra parte de su creación inacabada. ¿Por qué, en su opinión, estos manuscritos de la obra de Marx, continúan provocando más debate que cualquiera otro, a pesar del hecho de que los escribió solamente para resumir los fundamentos de su crítica de la economía política? ¿Cuál es la razón de su persistente interés?
E. H.:
Desde mi punto de vista, los Grundrisse han provocado un impacto internacional tan grande sobre la escena marxista intelectual por dos razones relacionadas. Permanecieron virtualmente no publicados antes de los cincuenta y, como usted dice, conteniendo una masa de reflexiones sobre asuntos que Marx no desarrolló en ninguna otra parte. No fueron parte del largamente dogmatizado corpus del marxismo ortodoxo en el mundo del socialismo soviético, de ahí que el socialismo soviético no pudiera simplemente desecharlos. Pudieron, por tanto, ser usados por marxistas que querían criticar ortodoxamente o ampliar el alcance del análisis marxista mediante una apelación a un texto que no podría ser acusado de ser herético o anti-marxista.
Por tanto, las ediciones de los setenta y los ochenta antes de la caída del Muro de Berlín, continuaron provocando debate, fundamentalmente porque en estos manuscritos Marx plantea problemas importantes que no fueron considerados en el Capital, como por ejemplo, las cuestiones planteadas en mi prefacio al volumen de ensayos que usted recolectó (Karl Marx's Grundrisse. Foundations of the Critique of Political Economy 150 Years Later, editado por M. Musto, Londres-Nueva York, Routledge, 2008).
M. M.:
En el prefacio de este libro, escrito por varios expertos internacionales para conmemorar el 150 aniversario desde su composición, usted escribió: "Quizá este es el momento correcto para regresar al estudio de los Grundrisse menos constreñidos por las consideraciones temporales de las políticas de izquierda entre la denuncia de Nikita Khrushchev de Stalin y la caída de Mikhail Gorbachev". Además, para subrayar el enorme valor de este texto, usted establece que los Grundrisse "contienen análisis y la comprensión, por ejemplo, de la tecnología, que lleva al tratamiento de Marx del capitalismo mas allá del siglo XIX en la era de una sociedad donde la producción no requiere ya mano de obra masiva, de automatización, de potencial de tiempo libre y de las transformaciones de alienación en tales circunstancias. Este es el único texto que va, de alguna manera, más allá de los propios indicios de Marx del futuro comunista en la Ideología Alemana. En pocas palabras, ha sido correctamente descrito como el pensamiento de Marx en toda su riqueza. Por tanto ¿cuál podría ser el resultado de la re-lectura de los Grundrisse hoy?
E. H.:
No hay probablemente más que un puñado de editores y traductores que han tenido un pleno conocimiento de esta gran y notoriamente difícil masa de textos. Pero una re-re-lectura o más bien lectura de ellos hoy puede ayudarnos a repensar a Marx: a distinguir lo general en el análisis del capitalismo de Marx de lo que fue específico de la situación de la "sociedad burguesa" en la mitad del siglo XIX. No podemos predecir qué conclusiones de este análisis son posibles y probablemente solamente que ellos ciertamente no llevarán a acuerdos unánimes.

M. M.:
Para terminar una pregunta final ¿Por qué es importante leer hoy a Marx?

E. H.
Para cualquier interesado en las ideas, sea un estudiante universitario o no, es patentemente claro que Marx es y permanecerá como una de las grandes mentes filosóficas y analistas económicas del siglo diecinueve y, en su máxima expresión, un maestro de una prosa apasionada. También es importante leer a Marx porque el mundo en el cual vivimos hoy, no puede entenderse sin la influencia que los escritos de este hombre tuvieron sobre el siglo XX. Y finalmente debería ser leído porque como él mismo escribió, el mundo no puede ser cambiado de manera efectiva a menos que sea entendido, y Marx permanece como una soberbia guía para la comprensión del mundo y los problemas a los que debemos hacer frente.

Eric Hobsbawm es considerado uno de los más grandes historiadores vivientes. Es Presidente de la Birkbeck College (London University) y profesor emérito de la New School for Social Research (New York). Entre sus muchos escritos se encuentran la trilogía acerca del "largo siglo XIX": The Age of Revolution: Europe 1789-1848 (1962); The Age of Capital: 1848-1874 (1975); The Age of Empire: 1875-1914 (1987) y el libro The Age of Extremes: The Short Twentieth Century, 1914-1991 (1994) traducidos a varios idiomas. Le entrevistamos cuando la publicación del volumen Karl Marx's Grundrisse. Foundations of the Critique of Political Economy 150 Years Later y con motivo de la nueva actualidad que están teniendo en los últimos años los escritos de Marx y después de la nueva crisis de Wall Street.

Sin Permiso
Traducción:
Gabriel Vargas Lozano
30-09-2008