sábado, 13 de abril de 2013

LISTA DE ACADEMIA Y DESARROLLO

Jorge Osorio Vaccaro

Hacemos de su conocimiento que ACADEMIA Y DESARROLLO ya está en la liza electoral para la renovación de autoridades en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Marcos. La lista presentada es la siguiente:

Principales: Jorge Osorio, Richard Roca, César Sanabria, Guillermo Aznarán, Hugo Lezama y Víctor Orozco.

Asociados:  Hugo Sánchez, Miguel Cruz, Jorge Barrera y Aurelio Valdez.

Auxiliares: Eloy Avalos y Oscar Suárez.

Que la Facultad está funcionando es algo que nadie puede negar. Lo que observamos es que no funciona de acuerdo a las exigencias de los estándares de competitividad vigentes, lo que es peor, se ha retrocedido.

Resolver estos problemas no es fácil. Pasa en primer lugar por la interiorización con ellos, es decir por el reconocimiento expreso de su existencia en los diagnósticos que obligatoriamente deban hacerse. Pero además, presupone que la superación de los mismos implica ajustarse a una línea de cambio y transformación sólo posible de materializarse con el concurso más amplio de los docentes de la Facultad en sus diferentes categorías. Es decir, las actitudes excluyentes, de uno u otro lado, no son útiles en los tiempos que corren, ni para dirigir una Facultad, ni para hacer nuestros los retos que se derivan de la crisis del capitalismo, de profundos efectos en la academia, aquí y en todo el mundo.

Si pudiéramos resumir en pocas palabras el espíritu de este mensaje de bienvenida, lo haríamos de la siguiente manera. El presente año nos exige:VISIÓN CRÍTICA, RACIOCINIO Y PRÁCTICA DE CAMBIO, y  UNIDAD PARA LA TRANSFORMACIÓN.
 
(Declaracion de marzo de 2013)

viernes, 26 de octubre de 2012

La lengua del saber

Por Diego Tatián *

En diversos coloquios y encuentros académicos en los que la universidad busca pensarse a sí misma en sus rutinas de transmisión del saber y producción del conocimiento, puede corroborarse un retorno de la pregunta por la crítica, término que designa la herencia mayor del proyecto histórico, social y político que lleva el nombre de Ilustración. ¿Cuándo un conocimiento es crítico? Cuando el trabajo con las palabras, los materiales y las ideas que llamamos investigación no se desentiende de un conjunto de preguntas (cuya pertinencia no tiene por qué ser considerada privativa de las ciencias sociales) que acompañan –y a veces incomodan– la producción y transmisión de conocimientos: ¿para qué?, ¿para quién?, ¿con quién?, ¿quién lo decide y por qué?, ¿a quién le sirve?, ¿qué intereses satisface?, ¿contra quién puede ser usado?
Cuando se habla de crítica no se alude a ninguna incumbencia exclusiva de la filosofía, las humanidades o las ciencias sociales, sino a los nuevos lenguajes e ideas que son capaces de concebir las ingenierías; a los múltiples saberes acerca de la salud y enfermedad que irrumpen en la medicina; a una reflexión del mundo económico capaz de desnaturalizar modelos que se presentan como ineluctables y necesarios, y así sucesivamente con las ciencias naturales, el derecho, la arquitectura...

Conforme esta acepción, la crítica sería el acompañamiento del trabajo académico e intelectual por una reflexión acerca de su sentido que precisamente resguarda al conocimiento de su captura por el mercado o por poderes fácticos de cualquier índole; es decir lo resguarda de las heteronomías que lo politizan de hecho, en favor de un compromiso social explícito y lúcido que, por tanto, no mengua su libertad sino más bien la expresa.
Frente al progresismo reaccionario que hoy disputa el sentido del estatuto universitario, acusando de “conservadores” a quienes de una manera u otra resisten la conversión de la universidad en una empresa de servicios, la interlocución con la historia, la anamnesia y la anacronía pueden esconder un insospechado contenido crítico. En ese aspecto, una universidad democrática mantiene una importante dimensión conservacionista, capaz de invocar contenidos antiguos en alianza con otros nuevos, contra el paradigma de una eficiencia definida en términos del mercado, que se busca hacer prosperar y naturalizar como pura prestación de servicios determinada por la demanda estricta –de consumidores, de empresas, de grandes capitales–. En ello, en la encrucijada crítica de memoria e invención, radica quizá la mayor contribución democrática de la universidad pública.

Una tarea de principal importancia bajo esta misma inspiración crítica es la recuperación del español como lengua del saber, como lengua científica y filosófica. Lo que no equivale a promover un provincianismo autoclausurado y estéril, sino un universalismo en español que se acompaña con el aprendizaje de muchas otras lenguas para acceder a todas las culturas y entrar en interlocución con ellas contra la imposición de una lengua única. El desarrollo del español como lengua del saber, del pensamiento y del conocimiento académico postularía un internacionalismo de otro orden, babélico y no monolingüe, y requeriría un cambio radical en nuestra cultura de autoevaluación universitaria y científica.
Ese cambio consiste en la decisión de no reducir el propósito de la actividad científica a una comunicación de resultados en inglés para especialistas a través de revistas –paradójicamente llamadas de “alto impacto”– que efectivamente garantizan la calidad de las publicaciones, sino también –sin sacrificar lo anterior, además de ello– promover el español como lengua capaz de acuñar conocimientos e interpretar el mundo de manera singular.

La tarea de volver al español una lengua hospitalaria de la ciencia y una herramienta para su transmisión requiere de una decisión política –de la universidad, del Conicet, pero también de los investigadores, cuyo trabajo, de manera explícita o tácita, se halla confrontado con cuestiones políticas por relación a la lengua–. Dicha opción no es convertible con un chauvinismo resentido y autorreferencial sino todo lo contrario. Plantear para la filosofía y las ciencias algo así convoca –por supuesto de manera no directamente trasladable– la experiencia literaria borgiana y la transformación en la manera de percibir el mundo de los argentinos después de ella.

En efecto, la tarea de explorar el español en sus posibilidades ocultas y de haberlo llevado a su máxima expresión no abjura de su puesta en interlocución con todas las lenguas, más bien la presupone. Entre el inglés de la infancia y el árabe que había comenzado a estudiar en Ginebra poco antes de morir, Borges conjugó la lengua de los argentinos con muchas otras, vivas y muertas, sin no obstante desconocer que “un idioma es una tradición, un modo de sentir la realidad, no un arbitrario repertorio de símbolos.

El estatuto de la literatura, la ciencia y la filosofía no son cuestiones menores en la actual experiencia latinoamericana que emerge finalmente como laboratorio democrático, cuyo litigio central es la conquista de la igualdad, y constata una irrupción de movimientos populares orientados a desactivar lo que la filósofa brasileña Marilena Chaui llamó el “discurso competente”, la ideología de la competencia explicitada en la llamada “sociedad del conocimiento”, conforme la cual el conocimiento, convertido en una mercancía entre otras, se determina como una fuerza productiva de capital y el principal activo de las empresas.

En la “sociedad del conocimiento”, el pensamiento y las ideas “improductivas” (en sentido marxiano, es decir no subordinadas a la reproducción del capital) se hallan “fuera de lugar”; la ideología que la sustenta es un progresismo tecnocrático conforme el cual nada –nada nuevo– podría o debería suceder; un progresismo inmune a los riesgos y las implicancias emancipatorias de un saber instituyente que pudiera “hacer un hueco” en el conocimiento instituido.
El discurso competente –la delegación de las decisiones políticas en “especialistas” y, en términos generales, la subordinación de la política a la economía– presupone un saber alienado de la vida colectiva, y su captura como propiedad privada e instrumento de dominación. La ideología de la competencia (en el doble sentido del término) presupone pues la destrucción misma del principio que afirma la comunidad del pensamiento, el pensamiento como lugar común, la lengua compartida como tesoro acumulado por muchas generaciones de escribientes y de hablantes en las que encontrar palabras que nos permitan abrir la historia y decir cosas nuevas, y opera su sustitución por el principio opuesto que afirma la incompetencia de los muchos y la competencia especializada de unos pocos. Es éste uno de los núcleos de la despolitización neoliberal.

Contra el discurso competente, mantener abierta la cuestión democrática en la aventura latinoamericana presupone una reflexión sobre el saber –un saber de las condiciones del saber– que reconoce la radical igualdad de los seres humanos como sujetos capaces de acciones y pensamientos. Esa comunidad del pensamiento (y, si nos fuera permitido acuñar este término, el “comunismo del conocimiento”) nada tiene que ver sin embargo con una transparencia de los significados culturales ni con la impugnación resentida de todo lo que no puede ser entendido por todos de la misma manera. Semejante ilusión de transparencia no sólo es imposible, es además indicio de una pulsión antiintelectual reaccionaria que censura la experimentación con la lengua, con las formas y con las prácticas. Lo común no equivale al sentido común ni a la opinión pública –que no obstante el adjetivo suele ser privada, estar privada–. Lo común no aspira a un mundo de la comunicación total.

Diríamos más bien que se desarrolla paradójicamente como la generación de muchas “lenguas menores” cobijadas por el español, y también como resguardo de lenguajes extraños, no comunicativos ni argumentativos, en la conversación pública latinoamericana de los seres humanos respecto de sí mismos. Lo común no es uniforme ni algo ya dado sino siempre una conquista del saber, del pensamiento, del arte y de la política; un trabajo, un anhelo, una opacidad; el objeto de una interrogación y de un deseo. Lo que está siempre ya dado es más bien la “opinión pública”, que Marx llamaba ideología y, antes, Spinoza llamó superstición: es decir, una elaboración del miedo que lo perpetúa y perpetúa el estado de cosas que lo genera para así bloquear cualquier transformación.

* Universidad Nacional de Córdoba.


Pagina12/27 de octubre de 2012

EL PESO DE UNA MONTAÑA


A vuelo de pluma...

Faltó un voto, dijo una profesora, en relación a los últimos resultados electorales en la Facultad; empate técnico, señaló otro colega. No les falta razón. No obstante, pienso que lo fundamental del análisis debe ir por el lado cualitativo. Como ha escrito Mario, los 40 votos a su favor expresan la adhesión a una propuesta de cambio para el Departamento - si en la Universidad no somos capaces de presentar ideas, programas, propuestas, entonces no pidamos involucrarnos en el desarrollo del país- pero también un respaldo al candidato. Mario Cóndor, lo he dicho más de una vez, es una verdadera institución en la Facultad. Pero hay algo más: los 40 votos revelan un sentimiento de protesta e indignación por lo que ocurre en la Facultad, por ello tiene razón Mario en llamarnos a reencontrarnos con la ética, tan venida a menos en el país y en la universidad e intencionalmente ignorada por las autoridades.

Los valores éticos no existen para quienes hoy gobiernan la Facultad, afirmó un colega el día de las elecciones. Le di la razón, porque si existieran, le dije, el profesor que actualmente ocupa el decanato hace rato que hubiera renunciado. Este señor, el fin de mes pasado cumplió un año ejerciendo un cargo para el que legalmente no cumple las condiciones. Es decir si de por sí hacer de las encargaturas una situación permanente es ya irregular, recibir un encargo de decano o cualquier otro, no teniendo los requisitos estatutarios para ello, es doblemente irregular.

Hay una transgresión a la norma, se afirmará. Claro, lo hay, pero además hay un quebrantamiento ético: no se es honesto. La honestidad nos convoca a actuar con rectitud, transparencia y honradez en todos nuestros quehaceres. No se es honesto con uno mismo - si hay autoestima- y con la comunidad que nos rodea si a sabiendas de que se está quebrantando una norma, callamos en todos los idiomas porque esta transgresión nos beneficia personalmente.

¿Es cierto que en el decanato hay un profesor encargado que no cumple con los requisitos legales? me preguntó un estudiante hace un par de días. Sí le dije, es verdad. ¿Y que hacen los profesores ante eso? continuó preguntando el alumno. Sentí vergüenza ajena...

Por eso es que sostengo que cualitativamente, los 40 votos a favor de Mario tienen la trascendencia del peso de una montaña.

Alberto Mosquera Moquillaza
 
 
C.Universitaria, octubre de 2012

lunes, 15 de octubre de 2012

¡GRACIAS COLEGAS!

UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS

ACADEMIA Y DESARROLLO



¡GRACIAS COLEGAS!



Estimados amigos:


Como seguramente ya están enterados, no gané las elecciones al Departamento. Los 40 votos obtenidos no fueron suficientes, ante los 41 votos otorgados al candidato de las autoridades. Cuatro colegas no llegaron a votar, mientras que 2 viciaron su voto. Tiempo habrá para darle una lectura a los resultados, pero me siento obligado a decirles lo siguiente:


En primer lugar, agradezco la confianza depositada en mi persona, no estoy decepcionado ni frustrado, muy por el contrario estoy satisfecho y contento de haber respondido al encargo recibido. Sin embargo, debo ser claro: soy consciente que el apoyo brindado es ante todo una expresión de la confianza en la opción que representa ACADEMIA Y DESARROLLO, como alternativa de cambio y progreso para la Facultad, y a cuyos miembros debo también agradecer.


En segundo lugar, señalar meridianamente que nuestra corriente de opinión ACADEMIA Y DESARROLLO es mucho más que una opción electoral. Partimos de la premisa de que las elecciones no son un fin, son un medio para inicialmente cotejar ideas, propuestas, planes de trabajo, y luego, en el gobierno, para mostrar realizaciones académicas, no logros personales.


En mi carta anterior les presenté un plan de trabajo – nunca conocí la propuesta del candidato de las autoridades- que está enmarcado por el programa que ACADEMIA Y DESARROLLO sustentó cuando postuló a Humberto Campodónico para el decanato. Este programa está vigente, aspira a convertir a la Facultad en un centro académico moderno, competitivo, donde la calidad, la excelencia, la investigación científica y el rencuentro con el entorno social no sean solamente palabras.


En tercer lugar, es preciso indicar que en el contexto de crisis, incluso ética, en que se desarrollaron las elecciones para la coordinación del Departamento Académico de Economía, han primado en algunos colegas decisiones similares a las prácticas medievales, donde los hombres dependían del demiurgo, de la voluntad del todopoderoso creador o señor que decidía por ellos, lo que desnaturalizaba su raciocinio y bloqueaba su voluntad, su libertad de decisión.


En los últimos tiempos, desde el poder se vienen generando lo que podríamos denominar convincentes dardos almibarados – por no llamarlos de otra manera- que al impactar sobre algunos docentes anulan sus capacidades de reflexión y crítica, taponando el libre ejercicio de la voluntad del individuo, convirtiéndolo en simples epígonos del arbitrio de la autoridad. Por ello, no resulta obra de la casualidad que desde ACADEMIA Y DESARROLLO propugnemos restablecer la relación entre la decencia y el ejercicio del poder, entre la autoestima y los derechos de los docentes, única manera de avanzar en superar las deformaciones éticas señaladas.


Finalmente; sigo pensando que lo expuesto en el punto 2 de esta carta, constituyen la ruta a seguir, si de calidad académica y buen ejercicio profesional se trata. En este sentido, los 40 votos alcanzados son mucho más que un simple resultado electoral si de trascendencia hablamos. No perdamos esta perspectiva, perseveremos en nuestra búsqueda de cambio y progreso institucional.


Una vez más, gracias colegas.


Ciudad Universitaria, 13 de octubre de 2012




Mario Cóndor Salcedo


Profesor Asociado


Código: 017531

miércoles, 8 de agosto de 2012

LOS DESAFÍOS DE LOS ECONOMISTAS

Por Mario Rapoport *




Los economistas, me refiero a aquellos a quienes importan las condiciones de vida y el desarrollo económico no como simples indicadores de un estado de salud de la economía sino porque están identificados con los problemas de la mayoría de la población y resueltos a solucionarlos, trabajan sus ideas en distintos niveles temporales. El análisis diario de la coyuntura y la formulación y el seguimiento de las políticas económicas para resolver sus desajustes no bastan. Es necesario también tener una perspectiva del mediano y el largo plazo, creando las bases teóricas y técnicas que permitan dar curso a metas que superan nuestro tiempo. A su vez, abordar la actualidad es al mismo tiempo cargar con una mochila con los temas irresueltos de nuestra vida anterior, pueblos e individuos incluidos. Como señala Fernand Braudel, economía e historia confluyen en el hecho de que más allá de los ciclos hay lo que se denomina la tendencia secular.

Keynes dio un ejemplo en su artículo de 1930, “Perspectivas económicas para nuestros nietos”. Parecía una locura plantear ese problema en medio de una crisis y, sobre todo, como él mismo lo sostenía “en el momento preciso de un grave acceso de pesimismo económico”. Ser optimista cuando las cosas van bien es sencillo, así como también hundirse en la depresión cuando van por un camino contrario a nuestros deseos. El economista inglés sostenía que con la crisis predominaba en la gente el sentimiento de que la era de los grandes progresos del siglo XIX se había terminado mientras que la nueva década que se venía iba a producir una disminución de la prosperidad más que un acrecentamiento de ella. Y respondía que si bien esto podía ser cierto, la evolución de la sociedad en el largo plazo iba a librar finalmente al hombre de sus problemas económicos. Por eso, la economía era un simple asunto de especialistas y si los economistas fueran más humildes, considerándose igual “que los dentistas”, sería “maravilloso”. Por un lado, sobreestimaba a sus colegas achicando la índole de los problemas que debían tratar y, por otro, los subestimaba considerándolos simples técnicos.


En verdad, él mismo trabajó arduamente para tratar de entender y superar la crisis de los tiempos que le tocó vivir, pero no lo hizo como un técnico, sino como un humanista. Desde sus primeros escritos, como en su crítica al Tratado de Versalles que abriría el camino que llevaría de la Primera a la Segunda Guerra Mundial, se observa una mirada del largo plazo que lo hizo dedicarse a la economía no como un fin en sí mismo, sino como un medio para desembarazarse de ella. Así también reconocía en la ambición humana, a la que odiaba, un mero medio para que algún día las necesidades estuvieran cubiertas y los hombres pudieran dedicarse a gozar de la vida. Sin embargo, en ese mismo ensayo dedicado a sus presuntos nietos, que nunca tuvo, mostraba lo ridículo de esa ambición ejemplificándolo con un diálogo de una novela de Lewis Carroll. En ella un sastre le había ido a cobrar a su cliente, un profesor, dos mil libras por un traje que le había hecho. El profesor le sugirió, como para hacerle un favor, si no prefería esperar un año y cobrar cuatro mil libras, con el interés que podría agregarle. Entonces el sastre no lo pensó mucho y se fue sin recibir el pago. La moraleja es que una niña que estaba junto al profesor y había escuchado todo le preguntó a éste si verdaderamente pensaba pagarle. “Jamás en la vida”, le dijo, “él va continuar tratando de duplicar la cantidad cada año hasta su muerte. Siempre vale mejor esperar un año más y recibir el doble”.


Recuerdo, como un ejemplo distinto, el final de una película del gran cineasta polaco Andrzej Wadja, cuando a unos amigos inescrupulosos que tenían una industria se les quema la fábrica que habían instalado con el trabajo de muchos años y se ponen contentos porque ahora podían comenzar todo de nuevo. Creo que Wadja pensaba que lo fundamental en la vida no era el fin ya obtenido, sino el proceso de obtención de ese fin. La posibilidad de un nuevo comienzo constituía seguramente el motivo que explicaba la actitud de los protagonistas de su película. En algo coincidía con Keynes, para quien el amor del dinero como objeto de posesión debía considerarse como un estado mórbido, más bien repugnante. Por eso juzgaba que según “el comportamiento y los éxitos de las clases ricas de hoy en cualquier región del mundo, la perspectiva que los espera (cuando no existan más las restricciones económicas) era muy deprimente”. Y señalaba también que en ese caso, “la vida sólo sería soportable para aquellos que hagan el esfuerzo de dedicarse a cantar. ¡Por qué cuán raros son aquellos que entre nosotros saben cantar!”.


El marco internacional depresivo en el que estamos viviendo es similar al que vivió Keynes, con la diferencia que ahora los países ricos, los más afectados, no parecen haber aprendido nada de experiencias pasadas (la de los ’30 que llevó a una guerra mundial y la de los ’70) y la actual depresión va a seguir su curso con más fuerza aun, al menos por un largo período. Sin embargo, esto implica para las naciones emergentes una oportunidad, como las que tuvieron en las crisis anteriores y no pudieron aprovechar. En la posguerra, porque el mismo hecho bélico reforzó productivamente a los Estados Unidos y le ofreció en bandeja de oro una demanda completamente elástica por parte de los países destrozados por la guerra. En los años ’70 porque las naciones desarrolladas para recuperar sus pérdidas descargaron la crisis, con un masa impresionante de eurodólares y petrodólares, sobre el mundo periférico, el que después tuvo que pagar los costos de la fiesta.

Ahora existe otra oportunidad histórica para que países en desarrollo puedan aprovechar su propia tendencia ascendente profundizando el camino emprendido en los últimos años, inverso al del otrora “Primer Mundo”. Allí predominan políticas de ajuste que, como en el caso de nuestra propia crisis de 2001-2002, los pueblos no soportarán por mucho tiempo más. Eso será cuando el colchón de los desgastados Estados de Bienestar termine de perder todo su relleno. En nuestro caso no había ni siquiera ese colchón.


En los últimos años el nuevo rumbo en la política económica y social del gobierno argentino, con aciertos y errores, fue generando transformaciones profundas que llegaron para quedarse, pero que fuerzas internas y externas opuestas pueden frenar o deteriorar. La idea es la de clarificar ciertas metas necesarias para una próxima etapa, sea o no posible aplicarlas de inmediato. Para lo cual sería necesario adoptar como ejercicio permanente una mirada económica de mediano y largo plazo y realizar estudios de prospectiva incorporando a nuestras universidades e instituciones científicas y tecnológicas al análisis y desarrollo de grandes proyectos nacionales.


La visión de Keynes, como la de Marx, Smith, Ricardo y otros economistas de la misma talla nunca fue de coyuntura. Ellos miraban el mapa del mundo desde una perspectiva estratégica. Smith y Ricardo montados en la revolución industrial y en un imperio que estaba forjándose. Marx en la llegada al poder de los sometidos que marcarían el fin de la historia. Keynes considerando al capitalismo como un mal necesario para llegar a un mundo donde no habría más necesidades económicas. Pensaban más en sus nietos que en ellos mismos.



* Economista e historiador.
 
Pagina/12
08-08-12
“Tenemos que repensar la universidad”


Página/12

Burawoy sostiene que, a nivel global, la universidad parece “haber dejado de ser un bien público para pasar a ser un bien privado que debe financiarse a sí mismo”, por lo que pierde legitimidad. Valora como “único en el mundo” al sistema público argentino.

“Tenemos que repensar el significado de la universidad pública. El asunto no es sólo quién tiene acceso a la universidad, ni cuánto cuesta, sino más bien qué responsabilidad asume ante la sociedad, qué diálogo puede construir con los distintos actores públicos.” La frase es del presidente de la Asociación Internacional de Sociología (ISA), Michael Burawoy, que visitó Buenos Aires para participar del Foro Internacional de Sociología. Británico y marxista, residente en Estados Unidos y profesor de la Universidad de Berkeley, Burawoy mantiene un blog titulado “Universidades en crisis”, tal como nombró a la conferencia que brindó en un seminario de la Untref antes de dialogar con Página/12.

–¿A qué se refiere cuando habla de crisis en la universidad?

–Lo primero para decir es que no creo que las universidades argentinas estén en crisis. Estuve recientemente en Chile, y podría afirmarlo allí, pero no necesariamente en Argentina. Hay cuatro aspectos distintivos, al menos desde un punto de vista exterior, sobre la universidad argentina. En principio, el sistema público domina totalmente; segundo, el ingreso es abierto; tercero, es básicamente gratis; cuarto, hay elecciones democráticas para su administración. Entiendo que estos puntos nunca se dan de modo acabado, pero al menos a primera vista es un conjunto único en el mundo y un buen punto de referencia para evaluar y entender otros sistemas de educación superior.

–Otros sistemas que, al parecer, sí están en crisis. ¿A qué se refiere con ello?

–Hay cuatro crisis que afectan a las universidades en el mundo, aunque lo hacen en grados distintos según los lugares. La primera es una crisis fiscal. En casi todo el mundo la universidad parece haber dejado de ser un bien público para pasar a ser un bien privado que debe financiarse a sí mismo. Se busca obtener dinero de los estudiantes. En Inglaterra pagan alrededor de 10 mil libras cada año. En Chile, obviamente, las protestas tienen que ver con esto. También en Estados Unidos, en la universidad donde trabajo, han incrementado las cuotas tres veces en los últimos diez años. Otra forma de obtener dinero es a través de donaciones de gente rica, y ciertamente varias universidades son exitosas en esto. Pero la otra gran fuente, en realidad, es la investigación: se vende el conocimiento. Más allá de quién se queda con el dinero, la lucha por el patentamiento y los derechos de propiedad intelectual... lo cierto es que la venta del conocimiento se ha transformado en una fuente de ingreso creciente. Esto afecta en la medida en que sólo las disciplinas que generan dinero se vuelven importantes, como medicina, biología, ingeniería, etcétera, mientras que las ciencias sociales y humanas tienen grandes dificultades para sobrevivir.

–¿Cuáles son las otras tres crisis que observa?

–Tenemos también una crisis de gobierno en las universidades. La pregunta aquí es si vamos a construir universidades como corporaciones, que trabajen como multinacionales, o si vamos a continuar con el antiguo sistema colegiado donde las facultades forman parte de la administración. Es una disputa entre dos visiones, y por ahora el modelo corporativo es el que gana. Por eso tenemos cada vez más administradores vendiendo la universidad a los estudiantes y al mercado. La tercera crisis que ubico es la que llamo crisis de legitimidad. No bien la universidad se convierte en un bien privado, por el que tenemos que pagar para ingresar, no bien pierde su autonomía vendiéndose a las corporaciones, su apoyo público disminuye, cae su legitimidad. Luego tenemos la cuarta crisis, la de identidad. Profesores, estudiantes, administradores, empiezan a preguntarse qué significa la universidad, y por lo general tienden a confundir lo que en verdad es, el verdadero rol que ocupa en la sociedad. Estas cuatro crisis, por supuesto, están interrelacionadas.

–¿Qué expresiones de este proceso encuentra en Latinoamérica?

–En Chile, por ejemplo, crecen las universidades privadas, así como las cuotas y las protestas estudiantiles. El sistema universitario chileno tiende a ser bastante elitista, y tiene una particularidad: casi ningún estudiante trabaja mientras estudia. Las familias cargan con los préstamos, por eso las protestas estudiantiles son tan interesantes e inusuales. Están apoyadas por los padres, los abuelos, por toda la familia, algo insólito para Europa. En Estados Unidos los estudiantes sacan préstamos para pagar sus cuotas universitarias, pero trabajan, y asumen responsabilidades para afrontar sus deudas. La lógica es individualista, es el alumno el que paga el préstamo, y no la familia. Es más, cuando tenemos una crisis económica y los estudiantes van a las protestas, la gente les dice “ustedes de qué protestan, son más ricos que nosotros”. De modo que, en realidad, el público en general no suele estar a favor de las protestas estudiantiles. Es el opuesto de lo que sucede en Chile. Y acá en Argentina lo asombroso es que aún mantengan la educación pública. Es un milagro, quiero decir, tiene sus problemas, pero no deja de ser asombroso. Parece una forma extrema del antiguo modelo de educación pública.

–¿Qué puede hacer la universidad para contrarrestar este proceso de crisis que describe?

–Hay dos conjuntos de presiones exteriores que las universidades deben contrarrestar. El primero es la mercantilización y la presión por obtener dinero a cambio de la producción de conocimiento. Lo segundo es la importancia creciente de los rankings globales. Comenzaron en China. La Universidad de Shanghai quería evaluar a las universidades chinas comparándolas con las americanas, porque suponían que eran las mejores del mundo. Y con el tiempo la mayoría de los países comenzaron a evaluar a sus propias instituciones bajo el mismo sistema. El costo de este proceso es que los investigadores son incentivados para producir conocimiento en revistas occidentales, en inglés, mientras los problemas locales y nacionales se vuelven menos importantes, y hasta el enfoque de las cuestiones empieza a distorsionarse, porque el investigador debe situarse en la forma en que Estados Unidos o Europa entienden los problemas. Así, el capitalismo hoy en día tiene un sistema de ranking, y sabe, en base a ello, en qué universidades invertir. Por eso todos los países quieren tener una o dos universidades entre los primeros puestos.

–Acá no se les presta demasiada atención a los rankings mundiales de universidades...

–¿Crees que no, en serio? Los profesores son incentivados y obtienen más puntos si publican en una revista en inglés, incluso en Argentina, estoy seguro. Hay rankings en Latinoamérica también, y creo que los rectores de las universidades están buscando dónde aparecen. ¿Dónde aparece la UBA?, se pregunta el rector, ¿dónde aparece La Plata?, y compiten entre ellos al interior del país. Es una forma maliciosa de penetrar en los sistemas de educación.

–Y ante estas presiones exteriores, ¿pueden construirse modelos alternativos de incentivo y de producción?

–Bueno, habrá que ver si es posible crear modelos de discusión crítica en las universidades. ¿Puede una universidad constituir entre sus facultades, estudiantes e investigadores una comunidad en donde se discuta colectivamente qué es la universidad y cuál es su lugar en la sociedad? Los académicos suelen ser muy competitivos e individualistas.

–¿Qué rol tiene la sociología en introducir esta discusión?

–Depende de lo que se entienda por un sociólogo. Desde mi punto de vista, un cientista social vincula experiencias micro con parámetros macro desde la perspectiva de la sociedad civil. Los economistas, en cambio, tienen como punto de partida la expansión del mercado. Los politólogos lo hacen desde la consolidación del Estado y el poder. Creo, por lo tanto, que los sociólogos tienen un lugar especial en la constitución de la universidad pública como la entiendo, porque la universidad tiene que ser capaz de entablar un diálogo con la sociedad civil, no sólo con el Estado, y no sólo con el mercado.


Entrevista: Agustín Saavedra.

lunes, 6 de agosto de 2012

EN DEFENSA DE LA LEGALIDAD

EN DEFENSA DE LA LEGALIDAD


Nota de los editores.- El día 25 de julio del año en curso, el Mg. Jorge Osorio Vaccaro, profesor principal de la Facultad de Ciencias Económicas, fue elegido como decano de la misma. Una interpretación antojadiza del Reglamento Electoral por parte del decano (e) y una impugnación al acto electoral están bloqueando la ratificación de esa elección. Presentamos a ustedes el texto del recurso presentado por los docentes de Academia y Desarrollo, que votaron por Osorio, ante el Comité Electoral de la Universidad de San Marcos.


Ciudad Universitaria, 06 de agosto de 2012


Señor Doctor
Max López Cava
Presidente del Comité Electoral de la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
PRESENTE.-

Estimado señor Presidente:

Los suscritos, consejeros del Consejo de Facultad de la Facultad de Ciencias Económicas, ante la intención del señor decano (e) de la Facultad, de desconocer la elección del Mag. Jorge Osorio Vaccaro como decano de nuestra Unidad Académica, presentamos ante usted y los señores miembros del Comité Electoral los fundamentos de hecho y de derecho que vuestro colegiado, a juicio nuestro, deberá tener en cuenta para adoptar una justa resolución sobre el tema en discusión.


Primero.- Una pieza fundamental en el análisis es el oficio No 650-D-FCE-2012 de fecha 23 de julio de 2012, enviado por el señor decano (e) de la Facultad al Comité Electoral, informando de la realización del acto electoral en la sesión extraordinaria del Consejo de Facultad, efectuada el 20 de julio de 2012. Ese informe, se da cuenta de los resultados de dicha elección: Jorge Osorio Vaccaro: 6 votos; Urcisinio Cárdenas Yactayo: 4 votos; votos en blanco: 2. En ninguna parte de ese oficio se deja constancia de alguna irregularidad atentatoria contra la pulcritud del acto electoral; muy por el contrario, es bastante explícito en señalar el cumplimiento de las formalidades de la convocatoria y de la realización del acto en sí, materia de la citación, lo que refuerza nuestra afirmación de que nada hubo de irregular en ese proceso, en la forma y en el fondo, que lo enturbiara o lo hiciera potencialmente anulable.

Segundo.- El error de fondo que revela ese oficio está en la apreciación incorrecta del señor decano (e) de considerar que la votación arriba anotada, no concuerda con lo establecido en la normatividad electoral. En efecto, en ese informe se afirma que el profesor Jorge Osorio Vaccaro no alcanzó “la votación reglamentaria para elegir al Decano”, cuando el artículo 25º del Reglamento General de Elecciones de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, señala con claridad meridiana que “para la elección del Decano se requiere la mayoría simple de los miembros del Consejo de Facultad”.

Si existieron 2 candidatos, y uno de ellos, el profesor Osorio Vaccaro obtuvo 6 votos contra 4 del competidor, la mayoría simple la obtuvo Osorio. Lo dice el Reglamento y también la lógica.


Tercero.- Cómo ese argumento – el de que Osorio no obtuvo la “votación reglamentaria”, no tiene piso, han surgido otras observaciones para negar la justeza de la elección. Para ello se amparan en el borrador de acta de la sesión del 20 de julio. Decimos borrador, porque el acta de esa sesión no ha sido ni discutida, ni aprobada, ni suscrita por los consejeros que estuvieron presentes en el acto electoral, por tanto no tiene validez alguna. Sostenemos esta afirmación amparándonos en lo establecido en el artículo 48o del Reglamento de Sesiones del Consejo de Facultad que a la letra dice: “Las actas son aprobadas en la sesión inmediata siguiente a la sesión concluida luego de las observaciones formuladas por los consejeros”. Es más, ese mismo Reglamento, en su artículo 23o estipula que toda sesión inmediata a la sesión concluida debe tener como primer punto de agenda la aprobación del acta de la reunión anterior; luego de la cual los consejeros deben suscribirla.


Señor Presidente:

Luego de la sesión del 20 de julio pasado no ha habido ninguna otra sesión del Consejo de Facultad, mal puede entonces esgrimirse un borrador de acta, como prueba de alguna aseveración.

Cuarto.- Quienes están empleando el borrador del acta de la sesión del 20 de julio dicen que en ésta se acordó “que la elección del decano se hace con 11 votos” y además, supuestamente, que luego del acto electoral se acordó también levantar la reunión. Si el borrador del acta no tiene validez porque no ha sido discutida, ni aprobada, ni rubricada por los consejeros, el único documento oficial a tenerse en cuenta es el oficio del decano (e) de la Facultad donde se informa en detalle de la sesión del 20 de julio. En él no se dice absolutamente nada sobre tales o cuales acuerdos, porque sencillamente no existieron. Un acuerdo supone discusión y votación, así lo señala el artículo 33º del Reglamento de Sesiones del Consejo de Facultad. Por la trascendencia de esas decisiones, el decano (e) debió consignarlo en su oficio No 650-D-FCE-2012 del 23 de julio de 2012. No lo hizo, demostración palpable de que tales acuerdos no se dieron.

Pero poniéndonos en el hipotético caso de que los consejeros hubieran dicho que el decano se elige con 11 votos, ello no sería factor de nulidad del acto electoral, porque éste de acuerdo a ley debe enmarcarse en el cumplimiento estricto del Reglamento General de Elecciones de la UNMSM, ante el cual criterios reales o hipotéticos como los señalados no tienen validez alguna, como no lo tiene el criterio del decano (e) de que la votación alcanzada por el profesor Osorio “no es la reglamentaria”. Esos hipotéticos errores o vicios no afectan lo sustancial del proceso que es el acto electoral.


Quinto.- Se sostiene también que la elección del profesor Jorge Osorio Vaccaro es nula porque en la sesión donde se produjo el acto electoral no se eligió además al director de la Unidad de Posgrado, como lo establece el artículo 28º del Reglamento General de Elecciones de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el que además indica que esta última elección debe ser presidida por el decano elegido. Como se desprende del mismo Oficio del señor decano (e) de la Facultad, la elección del director de la Unidad de Postgrado no se produjo porque la sesión se levantó por responsabilidad exclusiva de quien dirigía la reunión, que con su raciocinio de que Osorio “no había alcanzado la votación reglamentaria”, dio por concluida la sesión por sí y ante sí.

Pero lo trascendente está en lo siguiente: si bien es innegable que en la sesión del 20 de julio no se produjo la elección del director de la Unidad de Posgrado, sin embargo ello no hace anulable la elección del decano, en primer lugar porque el propio Reglamento General de Elecciones de la Universidad, no establece como factor de nulidad la no realización de los 2 actos electorales en la misma sesión. Y si esto es así, apoyándonos en el principio del Derecho: NO SE DEBE DISTINGUIR DONDE LA LEY NO DISTINGUE, es que la elección del profesor Osorio Vaccaro es justa porque en la forma y en fondo se enmarca en lo dispuesto por el Reglamento General de Elecciones, tal y como se deduce del oficio enviado por el señor decano (e) al Comité Electoral.

Además, no debe escapar a su elevado criterio que no sería la primera vez que en la Universidad de San Marcos ambos actos electorales se producen en momentos diferentes. El propio Reglamento de Sesiones del Consejo de Facultad en su artículo 14º faculta ello al establecer que:

“Una sesión culminará cuando se agote la agenda, pudiendo suspenderse una sesión para culminarla en otra, tratándose como una sesión continuada”. Repetimos: en San Marcos esto es lo que ha ocurrido en más de una oportunidad; y si la sesión del 20 de julio hubiera continuado normalmente, también hubiera optado por esa salida en tanto que el Mag. Jorge Osorio, por no ser miembro del Consejo de Facultad no estuvo presente en la reunión, habiendo estado por tanto físicamente impedido de dirigir la elección del director de la Unidad de Postgrado.

En ese mismo sentido, en la norma de más alto nivel, a la que apelamos supletoriamente: Ley No 27444 del Procedimiento Administrativo General, en el articulado correspondiente a la nulidad de los actos administrativos, se señala como causales de nulidad: 1.- La contravención a la Constitución, a las leyes o a las normas reglamentarias; 2.- El defecto o la omisión de alguno de sus requisitos de validez; 3.- Cuando son contrarios al ordenamiento jurídico, o cuando no se cumplen con los requisitos, documentación o trámites esenciales para su adjudicación; 4.- Los actos administrativos que sean constitutivos de infracción penal, o que se dicten como consecuencia de la misma.


Señor Presidente:

Ninguna de esas causales, que hacen anulable el acto administrativo, está presente en el acto electoral del 20 de julio pasado. El oficio No 650-D-FCE-2012 del señor decano (e) es la mejor prueba de nuestra afirmación; por tanto si ese acto electoral fue procesado de acuerdo al ordenamiento jurídico, no se puede objetar su validez, conforme lo determina el artículo 8º de la Ley 27444 del Procedimiento Administrativo General.

Finalmente, si bien es cierto que el Oficio indicado no informa de la existencia de alguna irregularidad, es importante señalar que los legisladores, poniéndose en el caso hipotético de existencia de vicios no trascendentes para la validez del acto, consideran en el artículo 14 de la Ley General de Procedimientos Administrativos que esos vicios no alteran la esencialidad del acto administrativo.

“…Cuando el vicio del acto administrativo por el incumplimiento a sus elementos de validez, no sea trascendente, prevalece la conservación del acto, procediéndose a su enmienda por la propia autoridad emisora” (14.1).

Ratificando la letra y el espíritu de esa norma, los legisladores también sentenciaron: “Los vicios incurridos en la ejecución de un acto administrativo, o en su notificación a los administrados, son independientes de su validez” (Artículo 15º)

Señor Presidente:

Son estas las consideraciones de hecho y de derecho que nos permiten afirmar que el acto donde se eligió al Mg. Jorge Osorio Vaccaro como decano de la Facultad de Ciencias Económicas, tiene plena validez; y por tanto solicitamos a usted la ratificación de su elección, como lo determina el Reglamento Electoral, corrigiendo el extraño criterio del señor decano (e) de no considerar como reglamentaria la votación alcanzada, desechando asimismo cualquier impugnación que se haya presentado a contra la elección justa y democrática del profesor Osorio.

martes, 27 de julio de 2010

Los economistas siguen sin comprender la crisis


Oswaldo de Rivero

La más grande critica que está recibiendo la ciencia económica en los Estados Unidos y Europa, después del Crash del 2008, no es por su fracaso en predecir la crisis sino por su fracaso en proveer una nueva guía útil a los gobiernos para salir de ella.
Se puede decir que hoy el debate para salir del estancamiento económico, en los Estados Unidos y Europa, sigue anclado entre dos vetustas escuelas del pensamiento económico, cuyos enfoques son más ideológicos que científicos. De un lado, el pensamiento de John Maynard Keynes, haciendo intervenir al Estado para estimular la demanda con expansión monetaria y fiscal. Del otro, el pensamiento de Friedrich von Hayek, contra la intervención del Estado, planteando restricción monetaria y austeridad fiscal.
Es tan pobre el debate entre los economistas en estos países que sólo consiste en repetir lo que dijeron hace muchos años estos dos famosos economista fallecidos. Al hacerlo, ha abierto de nuevo el trillado debate ideológico, que no lleva nada, sobre si el Estado debe o no intervenir.
Esta incapacidad de la llamada ciencia económica para enfrentar la crisis con fórmulas creativas ha alarmado a los académicos de las más importantes Universidades y Bussiness Schools de Estados Unidos y Europa, quienes se han lanzado a revisar la economía. Sobre todo, a repensar el sector financiero, que fue el que produjo la crisis y que es hoy el sector predominante de la economía en los países desarrollados.
La verdad es que ni las antiguas teorías de Keynes o Hayek, ni los nuevos enfoques sobre las finanzas que surjan de esta revisión académica, nos sacaran de esta crisis global. Simplemente porque la actual crisis, no es sola económica, sino una compleja crisis de civilización.
En efecto, hoy, el mundo tiene muchas culturas pero una sola civilización, la civilización urbana planetaria que, en mayor o menor grado, se expande por todos los países. Esta civilización urbana ha hecho crisis porque es incapaz de resolver dos problemas fundamentales para su viabilidad. Primero, no puede sustituir su energía fósil contaminante que está recalentando peligrosamente el planeta; y segundo, tampoco puede cambiar sus patrones de consumo que lo depredan y lo convierten en un basurero.
Gran parte de los economistas no comprenden que la actual crisis que aflige al mundo, no es sólo una grandiosa crisis económica, sino una crisis de civilización, la de un estilo de vida urbano, consumista ecológicamente insostenible que vomita CO2 y que ha sido financiado por un riesgoso capitalismo de casino con crédito irresponsable y enormes deudas privadas y públicas.
Si los gobiernos reactivan la economía global, reactivarán la crisis de civilización, se recalentará más la Tierra. Hoy para saber guiar al mundo a salir de la crisis es necesario el componente ecológico. Los economistas, que hoy revisan la teoría económica, deberían por eso también pensar en la realidad física del planeta. Si lo hacen, se dará cuenta que el PBI crece pero el planeta no.
La Primera
27-07-10

martes, 20 de julio de 2010

EL LADO OSCURO
DE SAN MARCOS


Nota de los editores.- En pleno proceso de edición del artículo que a continuación les entregamos se ha conocido la decisión del Comité Electoral de San Marcos de anular la elección de Humberto Campodónico como decano de la Facultad de Ciencias Económicas. La vigencia del artículo está descontada.

Alberto Mosquera Moquillaza


Lo dijo un renombrado profesor sanmarquino que está esperando, al igual que Humberto Campodónico, la ratificación rectoral como autoridad recientemente elegida: existe un lado oscuro en San Marcos donde interactúan autoridades de diferente nivel, quienes obsesionados por afianzar su poder están boicoteando esas validaciones, exponiendo a las Facultades a la desestabilización y al caos administrativo, como está ocurriendo en la Facultad de Ciencias Económicas; o trayéndose abajo las elecciones, como ha ocurrido en la Facultad de Ciencias Sociales, donde el Comité Electoral ha anulado la elección del decano y la del director de la Unidad de Postgrado.

Un comunicado de la Facultad de Educación, suscrito por el decano y el director de la Unidad de Postgrado, publicado el pasado domingo 11 de julio en los principales diarios de la capital, ratifica esa aseveración. (1) En dicho documento se da a conocer la existencia de una pugna “por el control de la Asamblea Universitaria” que involucra – según se afirma en el documento-al propio Comité Electoral, cuya inacción de los últimos días estaría relacionada con el interés de ese lado oscuro por impedir la elección de la representación estudiantil ante la Escuela de Postgrado, con el fin de que la conformación de su Comité Directivo se haga sin estudiantes.Ese Comité Directivo debe elegir al director de dicha Escuela, que en uso de su derecho deberá formar parte de la Asamblea Universitaria que elegirá al nuevo Rector.

En espacios donde la correlación de fuerzas no está definida, como sucede en la Asamblea Universitaria, un voto para uno u otro sector, en este caso del director de la Escuela de Postgrado, resulta crucial,

Desde esa perspectiva, siendo los decanos miembros de la Asamblea Universitaria, las fuerzas de ese lado oscuro pretenden controlar al mayor número de ellos, particularmente aquellos que no son capaces de pensar con cabeza propia, para asegurar sus posiciones de poder y dirimir a su favor la pugna por el rectorado de la Universidad, aunque tengan que violentar la ley, el estatuto de la Universidad y el propio reglamento electoral. En este marco, donde las reciprocidades propias de la politiquería criolla están en el orden del día, Campodónico resulta un hueso duro de roer por su pensamiento crítico y principista, por lo que no resulta extraña la oposición a que se ratifique su elección como decano, aunque resulte patética la argumentación de sus opositores.

Veamos el caso. El MDD, que en la Facultad representa ese lado oscuro, ha lanzado la consigna: ¡No a la elección de decano con 5 profesores y 3 alumnos! Aparentemente es justa, pero realmente dicha elección es impecablemente legal. Primero, porque la norma explicita que después de dos sesiones frustradas por falta de quórum, la tercera se realiza con los asistentes, sean docentes o estudiantes porque la ley no hace distingos. La sesión del 2 de julio, donde se eligió a Campodónico como decano, contó con 12 asistentes, 7 estudiantes y 5 profesores. Segundo, la elección se realizó teniendo en cuenta la ley universitaria en lo que refiere representación estudiantil, sólo votaron 3 estudiantes para que la proporción, un tercio, no sea mayor al de los electores docentes, 5. Y tercero, la elección se efectuó porque ese era el mandato recibido a través de la resolución rectoral que nominó a Campodónico como decano encargado, antes de ser electo.

Lo que el MDD obvia es que si se llegó a esa situación – de acuerdo a lo reglamentado-de realizar la sesión del Consejo con los que llegaran a la sesión del 2 de julio es porque sus consejeros, desde la primera citación efectuada el 31 de mayo por el todavía decano Víctor Giudice, han boicoteado sistemáticamente las sesiones, ante la imposibilidad de ser mayoría (sólo cuentan con 8 votos) y de elegir al decano de su preferencia. En otras palabras, el MDD es minoría en el Consejo de Facultad y en el juego de mayorías y minorías propias de una democracia, estas últimas tienen que aceptar su rol de segundo orden, sean docentes o estudiantes, y buscar eso sí que el desempeño de la mayoría sea lo suficientemente tolerante como para llevar la fiesta en paz. Resulta por ello antidemocrático jugar al boicot para tratar de imponer, siendo minoría, criterios o decisiones que a través del voto no lo pueden hacer.(2)

Es más, un decano, en una sesión formalmente instalada puede ser elegido, o solamente por los docentes, como ocurrió años atrás con la elección de los profesores Hugo Lezama y Jorge Osorio, o por un voto mayoritariamente estudiantil, como fue la elección en el año 2007 del profesor Giudice, por quien votaron 7 estudiantes y 4 docentes. Esas elecciones fueron impecables, como lo ha sido la elección de Campodónico porque las sesiones se instalaron de acuerdo a ley, con el quórum correspondiente, en tanto que las elecciones del decano y del director de la Unidad de Postgrado se efectuaron respetando lo reglamentado.

La controversia como vemos no tiene un trasfondo legal, es política, pero política tal y como lo entiende ese lado oscuro, donde conceptos como democracia, legalidad, ética, se van llenando de acuerdo con sus intereses particulares. Se pretende así que el Comité Electoral busque la sinrazón en la elección de Campodónico para invalidarla, como lo ha hecho con la elección del decano en Ciencias Sociales, para forzar otra elección con candidatos “consensuales”. Para esta democracia envilecida no valen los votos ni las reglas de juego establecidas por ley, lo que importa son los arreglos por arriba, al margen de la decisión de los votantes.

¿Cómo contrarrestar esa antidemocracia? La pelea es de largo aliento, va más allá de lo ocurra en tal o cual Facultad, aunque en cada una de ellas deben sentarse las bases de lo que debe constituirse en un gran movimiento democrático por construir una Universidad que mire al futuro poniéndose al servicio – desde su propio quehacer académico- de las mejores causas de nuestro país. Las fuerzas sanas de San Marcos, verdaderamente comprometidas con la democracia universitaria deben en primer lugar sumar voluntades, poniendo por delante los puntos programáticos que los unan; y en segundo lugar, apoyándose en aquellas nuevas formas democráticas que van surgiendo en la lucha contra la antidemocracia – caso de las consultas estudiantiles- pasar a ganar la conciencia y la voluntad de las masas docentes, estudiantiles y de los propios trabajadores administrativos.
¿Excluye esa opción la lucha legal? No, la presupone. En la defensa de la institucionalidad y de la democracia universitaria esas fuerzas deben convertirse en los primeros abanderados de la normatividad vigente, denunciando todas y cada una de sus transgresiones, debiendo estar dispuestos - como está ocurriendo en algunas Facultades - a recurrir a instancias legales extrauniversitarias para impedir el avance de la antidemocracia.
_______________________
1. La propia representación estudiantil en un aviso publicado el 18 de julio, dio a conocer su "profunda preocupación por la existencia de indicios según los cuales se podría estar pretendiendo elegir al nuevo Director de la Escuela de Post Grado sin la participación de estudiantes, contraviniendo lo establecido por el Estatuto de nuestra Universidad"
2.- Contra Campodónico, además se esgrimen dos observaciones. La primera que es Ingeniero, como si en el pasado el Ingeniero Fausto Vinces Vélez no hubiera sido decano de la Facultad de Ciencias Económicas; y la segunda, que su grado de Magister no está revalidado. En este caso, se oculta que ese grado, de acuerdo a lo establecido por el artículo 318 del Estatuto de la Universidad está revalidado por San Marcos, que sobre el particular expidió la R.R. 00261-CR-97, del 20 de enero de 1997.

lunes, 12 de julio de 2010


DOS PROPUESTAS
PARA SAN MARCOS

Rodrigo Montoya

Sendero Luminoso (SL) usó una vez más los patios de San Marcos para anunciar que participará en las elecciones del próximo año con las banderas de amnistía para Abimael Guzmán y reconciliación general que supondría también la libertad de Alberto Fujimori y todos los presos. Ninguno de sus voceros dijo una sílaba sobre su renuncia a la lucha armada, pero su intención electoral confirma su fracaso militar y es también una confesión de su derrota política. Si como anuncian entran en el terreno electoral emprenderán una aventura en la que tendrán que lidiar contra su propio pasado.
En las dos últimas semanas se ha escrito mucho sobre SL y San Marcos. Por su lado, el Congreso aprovechó de la oportunidad para aprobar un viejo proyecto de ley universitaria con la sorpresa de algunos cambios que el presidente García tarda en aceptar, enmendar o rechazar. En el caso preciso de San Marcos hace falta una reforma de la que no se habla. ¿Tenemos los profesores formación para administrar una enorme institución de 30,000 alumnos, 3 mil profesores y otro tanto o más de empleados? Me atrevo a responder no. Consecuencia de esta carencia es la improvisación de jefes y su inevitable empobrecimiento académico. Hay excepciones, sin duda, pero lo que cuenta es la norma. La solución es crear dentro de la propia Universidad una subespecialidad de administración universitaria, dejando a los profesores su dedicación exclusivamente a asuntos académicos. Que la economía y la administración vayan por un lado y el trabajo académico y de proyección social, por otro.
Hay dos vergüenzas de las que tampoco se habla: de los rectores y jefes de la Universidad que pagan una dieta a los estudiantes delegados y de éstos que cobran por asistir a reuniones, como si fueran regidores del municipio de Lima. Se trata de una práctica perversa relativamente nueva y no sé si está legalmente fundada. Si queremos que San Marcos resuelva sus problemas, una decisión inmediata debe ser cortar de raíz esta fuente de corrupción. La participación de los delegados estudiantiles es para aprobar o desaprobar lo que el Rector y su consejo proponen y para presentar algunas iniciativas propias. ¿No es la dieta estudiantil, en los hechos, un medio de compra y venta de votos? ¿De dónde salió esta nueva práctica de beneficencia social? He oído varias veces, dentro y fuera de los claustros, que en San Marcos se comprarían votos con lap tops. Si fuera cierto, los responsables de esos delitos debieran ser juzgados y expulsados de la Universidad. Si no fuera cierto, se trataría de un malvado rumor.
Corresponde a los propios estudiantes de base y a los profesores no comprometidos con esas prácticas inmorales exigir la anulación de esas dietas. Tenemos el deber de defender el espacio de la moral y la ética en San Marcos y en el país. ¿Qué se puede esperar de delegados estudiantiles que cobran dietas?

La Primera
10-07-10

jueves, 8 de julio de 2010

¿CAMBIO
O CONTINUIDAD?


Manuel Burga


La modificatoria de la actual ley universitaria, que podría reemplazar 11 de sus artículos más importantes, que aún espera que el Presidente la promulgue o la observe, ha producido el milagro de resucitar el debate sobre el futuro de la universidad peruana.

Unos piden que la promulgue, otros –mayoritariamente autoridades– que la observe. Ambos, así lo expresan públicamente, apuestan por el desarrollo de la universidad peruana. Los primeros apoyando el cambio y los segundos, aunque parezca paradójico, la continuidad. El presidente de la ANR, máxima autoridad universitaria, casi ha sentenciado al decir que este cambio improvisado produciría más politización e inestabilidad.

Muchos no saben que los once artículos de esta modificatoria van más allá de la elección de autoridades a través de la “votación universal, obligatoria, directa, secreta y pacífica” y hasta podrían cambiar la naturaleza y las dimensiones de los órganos de gobierno, a través de una mengua del poder político de los decanos, que desaparecen de la Asamblea, donde antes elegían Rector, y se reduce su presencia en el Consejo Universitario, pero aparecen investidos de más poder en los Consejos de Facultad. Lo que convertiría a los órganos de gobierno más en instancias de gestión institucional, que en escenarios de componendas y negociación.

Estas instancias se vuelven también más pequeñas, más ejecutivas, con una Asamblea de 36 miembros, un Consejo de 12 y un Consejo de Facultad de 9, incluso más pequeños que en las buenas universidades públicas chilenas y brasileñas.

El voto universal, por otro lado, ya es práctica corriente en la universidad española. En Chile, desde 1981, los profesores principales y asociados eligen a sus autoridades a través del voto universal y muy frecuentemente recurren a una segunda vuelta para dirimir la mayoría necesaria. En la UNAM de México, en cambio, un Consejo de Gobierno compuesto de 15 académicos elige a sus autoridades. Ambas universidades aparecen en el ranking de las 500 mejores universidades del mundo. La ausencia de estudiantes en la elección de autoridades no anula el poder de sus organizaciones. Basta recordar la paralización de la UNAM durante 10 meses en 1999 que terminó con la renuncia del rector Francisco Barnés, algo que nunca ocurre en nuestro país.

Las modalidades de elección de autoridades son parte de las tradiciones políticas de cada país, están muy enraizadas y son definitivamente muy difíciles de cambiar. Esta modificatoria, por eso, trata de profundizar y adecentar la democracia universitaria, no de hacer un nuevo “Córdoba tardío”, sino de proponer una manera para superar la prebenda y el clientelismo. Tampoco creo que el voto universal lleve a una mayor politización. Probablemente exija, eso sí, que los candidatos tengan méritos académicos y presenten y defiendan sus propuestas públicamente dentro de sus instituciones. ¿Esto podría desestabilizar a las universidades?

¿Podría venir un aventurero con ofrecimientos populistas, en la pública o privada? Esto ocurrió en San Marcos el 2006, con el sistema actual, cuando el candidato Luis Izquierdo ofreció la gratuidad irrestricta, el comedor y la residencia universitaria, algo que ha conducido lógicamente a la crisis y al desgobierno.

Tampoco hay improvisación, ni es simplemente una respuesta apurada ante la inopinada presencia de SL en una universidad en crisis. Desde los años 1990 se habla de una nueva ley universitaria y desde el 2001 incluso de una Segunda Reforma con voto universal. El Congreso de la República, en noviembre del 2005, atendiendo un pedido de la FENDUP, suprimió la reelección de autoridades para debilitar la fuerza de los operadores y clientelas. Por lo tanto, no estamos ante una improvisación sino ante una disyuntiva decisiva, ¿cambio o continuidad? El Presidente sabrá identificar el buen sentido de la historia.
La República
08-07-10

domingo, 20 de junio de 2010

DESGOBIERNO
EN SAN MARCOS
El mitin de un minúsculo grupo de estudiantes prosenderistas y tontos útiles que los secundaron pidiendo la liberación de los “presos políticos” y una amnistía para el máximo cabecilla terrorista Abimael Guzmán en San Marcos no sería en sí mismo preocupante si se tratase de un hecho aislado –no hay que olvidar que los alumnos de San Marcos son 30,000– pero en verdad es el indicio que ha permitido descubrir una realidad de escándalo.
Esta es la del caos y desgobierno que atenazan a la universidad decana de América como resultado de la pésima gestión del actual rector Luis Izquierdo, durante la cual los espacios democráticos y los avances académicos logrados durante la gestión del historiador Manuel Burga –anterior rector sanmarquino– han retrocedido o se han perdido, permitiendo nuevamente el establecimiento de bastiones de poder que escapan a todo control.
Es así como ha podido conocerse la toma del centro de cómputo de la universidad y la hegemonía que grupos prosenderistas ejercen sobre el comedor universitario o la residencia estudiantil, exactamente como en los tiempos en que la secta terrorista hacía lo que le venía en gana en el campus sanmarquino y había convertido cada muro en burda copia de los dazibaos de la China de Mao.
En circunstancias normales, correspondería al rectorado y a las autoridades de facultades y escuelas proceder a la expulsión de los elementos ajenos a la universidad, y a los propios grupos estudiantiles dar el combate político que se impone para derrotar a las minorías que intentan reflotar o reconstruir al grupo asesino que ocasionó 20 años de violencia, con la muerte de 69,000 peruanos y daños inmensos al país, pero el clima electoral que se vive en San Marcos dicta otra cosa.
Como en mayo del próximo año se va a elegir un nuevo rector, decanos y autoridades académicas, el doctor Izquierdo intenta dejar el poder a sectores afines y perpetuarse a través de ellos. Para conseguir su objetivo, no duda en plasmar alianzas con sectores radicales, incluidos los grupos prosenderistas, pequeños pero muy activos. Así se explica que, preguntado sobre el cuestionado mitin, responda que “no le consta” su orientación.
Todo indica que las cosas han llegado al límite en San Marcos y no pueden seguir tal cual. Es necesario frenar la maquinaria fraudulenta que Izquierdo ha instalado en complicidad con sectores que buscan mantener el status quo de su conveniencia y demandar que dé un paso al costado. Y también conminar al Congreso para que de una vez por todas apruebe la nueva ley universitaria que discute hace cuatro años. La actual multiplica autoridades y es causante del retraso de la universidad pública, incapaz de reconvertirse y además víctima del abandono del Estado, que le niega fondos y multiplica sedes irresponsablemente.
La República/Editorial
20-06-10

viernes, 18 de junio de 2010

Contra la corrupción violentista


1. Frente a los últimos acontecimientos ocurridos en la Facultad de Ciencias Sociales, grupos de interés extremistas quieren reducir la coyuntura caótica y de desgobierno de la Facultad y de la universidad a un simple debate entre candidatos. Nosotros planteamos que se trata principalmente de un debate de propuestas programáticas, de agendas académicas y profesionales, para la Facultad y el desarrollo universitario de San Marcos.

2. Como resultado de la mediocre gestión del grupo organizado alrededor del Frente Unido de Ciencias Sociales, la Facultad de Ciencias Sociales se encuentra actualmente en el total aislamiento académico y profesional. Ni participa de los debates intelectuales contemporáneos, ni aporta investigaciones serias al conocimiento científico del país. Esta crisis, que tiene más de 30 años, no importa en lo absoluto al grupo de docentes del Frente Unido de Ciencias Sociales. Por el contrario, buscan la continuidad de la mediocridad, la corrupción y el clientelismo; y quieren eludir sus directas responsabilidades históricas en toda esta situación de crisis generalizada.

3. De manera falsa y descarada, el grupo Frente Unido de Ciencias Sociales, liderado por el actual decano encargado Waldemar Espinoza y el ex decano Bernandino Ramírez (quien apoyó la nefasta intervención fujimorista el año 1995), dicen demostrar logros académicos, cuando estos son inexistentes o quizás, deben estar muy ocultos pues no están presentes a la vista de nadie. No tienen nada académico que demostrar y sólo caen en frases vacías como el falso debate entre “intersubjetivistas” y “objetivistas”, o entre “los iluminados” y “los verdaderos sanmarquinos”.

4. Lo más grave es que para lograr sus intereses grupales no dudan en establecer alianzas políticas oportunistas con grupos violentistas vinculados a Sendero Luminoso, a la matonería aprista y al fujimontesinismo aún presente. Esta triple alianza política sólo busca mantener intacto el status quo del clientelismo y la corrupción.

5. Por lo tanto denunciamos y rechazamos abiertamente esta triple alianza. Rechazamos las pretensiones de avance e infiltración perniciosa del vandalismo en el control corrupto de la universidad, las facultades y los gremios estudiantiles. La historia reciente de violencia y muerte en el país y su impacto nefasto en la universidad, exige de nosotros una denuncia directa de esta triple alianza política.

6. Por ello, invocamos a estudiantes y profesores a reflexionar sobre lo que acontece en la Facultad de Ciencias Sociales con la situación general de la Universidad, donde el rector Izquierdo y sus corruptos aliados tratan de perpetuarse en el poder tratando de designar decanos afines y sumisos a sus intereses corruptos y clientelistas.

7. Asimismo denunciamos la práctica demagógica del senderismo que se viene desarrollando en la Universidad, como la marcha del día 14 de junio, que lo único que busca es provocar la intervención del gobierno aprista y sus aliados, al igual que lo hicieron en 1995, bajo las ordenes del fujimontesinismo.

8. Finalmente hacemos un llamado a estudiantes y profesores a movilizarse para defender los fueros académicos de la facultad y la universidad. Nos encontramos en una encrucijada y es nuestra obligación como docentes de la Facultad de Ciencias Sociales pronunciarnos y actuar contra la violencia senderista, la matonería aprista, el fujimontesinismo, la corrupción, y el extremismo; y defender los fueros democráticos de la universidad.
Lima, 15 de junio de 2010.

Firma de los profesores:

Pedro Jacinto- Julio Mejía N. - Carlos Iván Degregori- Pablo Sandoval - Alicia Huamantinco - Jaime Ríos Burga - Ladislao Landa - Héctor Salazar Z. - María E. Mannarelli - Luis Montoya - Ananías Huamán- Custodio Arias - Humberto Rodríguez P.- Pilar Bardales- Nicolás Lynch- Mercedes Giesecke- Leticia Cáceres- Sinesio López- José Vegas Pozo- Norma Verástegui- César Germaná- Carlos Carcelén- Sulema Loayza- Guillermo Nugent- Miguel Alva- Juan Meléndez- Carolina Ortiz- Jorge Arnao- Luis Guillén Pastus- Zenón Vargas- Daniel Calagua- Roger Iziga- Manuel Dammert

miércoles, 16 de junio de 2010

LA HISTORIA
DE UNA TRAICIÓN


Nota de los editores.- El video lo dice todo. Un señor que juró y rejuró que iba a respetar el referendum estudiantil: votar por Humberto Campodónico Sánchez para decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Marcos, al final hizo todo lo contrario: sacó de la manga un nuevo candidato. Lo paradójico es que dicho representante estudiantil - por la minoría-, antes de su elección como consejero se había fotografiado al lado de Campodónico; y en la primera sesión frustrada (31 de mayo) fue el más radical de los consejeros estudiantiles, llegando a sacar unas cartulinas en las que se pedía el respeto al referendum. En la segunda sesión (12 de junio) sacó la garra. ¿Que pasó entre el 31 de mayo y el 12 de junio para que ese consejero cambie tan groseramente su decisión? Dicho señor y el MDD, que se sacó la lotería con ese voto -alcanzó un 10-10- cuando tenía perdida la elección ante Campodónico, le deben una explicación a la Facultad.

martes, 15 de junio de 2010

JULIO COTLER



Nelson Manrique

El doctorado honoris causa que la Pontificia Universidad Católica del Perú ha otorgado a Julio Cotler constituye un merecido reconocimiento a uno de nuestros intelectuales más influyentes, no sólo por la calidad de su producción sino por su coherencia personal y la integridad con que ha defendido sus convicciones a lo largo de una vida.

Es un problema arduo determinar en qué consiste el impacto social de la creación intelectual. Algunos piensan que esta debe medirse por la influencia que las ideas ejercen sobre quienes toman decisiones: los políticos. Pensando desde una perspectiva temporal más amplia, creo que la forma más elevada de influencia ejercida por un intelectual consiste en cambiar el sentido común dominante en un momento dado. Y es evidente que varios de los postulados que Cotler formuló, especialmente en su clásico libro Clase, Estado y Nación en el Perú, se han incorporado al sentido común histórico de los peruanos.

Existe una imagen de la producción intelectual –incluso la política– que la ve como el resultado de una reflexión distanciada, alejada de las contingencias de la incómoda realidad, preocupada ante todo por los problemas teóricos del quehacer académico. No es este el caso de Julio Cotler, a quien, como él mismo recuerda, el deseo de lograr la justicia social le nació muy tempranamente. Él, como hombre de su tiempo, no le huyó nunca al compromiso político, y desde muy temprano supo jugarse por las causas en las cuales creía.

Según recuerda Rodrigo Montoya en un interesante testimonio sobre la historia de San Marcos, la represión desatada por el golpe militar de Odría de octubre de 1948 golpeó a muchos jóvenes izquierdistas. Julio Cotler –que entonces estudiaba en San Marcos y militaba en la Juventud Comunista del Perú– fue castigado con la deportación a Huancayo. Otro importante miembro de su generación, Aníbal Quijano –también referente fundamental de la sociología peruana del siglo XX–, pasó algunos meses encarcelado por sus ideas (“San Marcos: el pulmón del Perú”. Quehacer Nº 154. Lima, mayo-junio de 2005). Las preocupaciones intelectuales de esa generación estuvieron pues desde un comienzo dictadas por una acuciante realidad marcada por la exclusión, la violencia y el empleo del poder para perpetuar órdenes sociales injustos (¿suena conocido?).

Un primer referente institucional fundamental de la actividad de Julio Cotler ha sido la enseñanza en San Marcos. El otro surgió en febrero 1964, cuando junto con un importante grupo de académicos fundó el Instituto de Estudios Peruanos, IEP. Ello no lo llevó a encerrarse en el quehacer académico. A comienzos de los setenta, bajo el gobierno militar de Velasco Alvarado, fundó, junto con Aníbal Quijano y un notable grupo de intelectuales, uno de los colectivos político intelectuales más interesantes de la historia del socialismo peruano, la revista Sociedad y Política. En este proyecto participaron, entre otros, Guillermo Rochabrún, Rodrigo Montoya, Heraclio Bonilla, César Germaná y Peri Paredes.

Sociedad y Política no le fue indiferente al régimen militar. Su crítica de izquierda le atrajo la represión, que incluyó la prisión y deportación de Quijano y Cotler (la explicación que dio Velasco de este abuso fue que ambos “se habían extralimitado en sus conceptos”). Fue durante su exilio en México que Cotler trabajó el que sería su libro más influyente: Clase, Estado y Nación… Su elaboración no fue, ciertamente, el resultado de una sesuda reflexión de gabinete sino el intento de aportar respuestas a los problemas que se planteaba un intelectual que apostaba por el cambio social en el Perú.

Cotler es conocido por su temperamento antidogmático, por su valor para opinar con independencia y por su apertura a las nuevas ideas. Su producción ha estado marcada por un permanente compromiso con el Perú. Más que saludar al oráculo que nunca cometió equivocaciones creo que debiéramos agradecerle su coherencia, su voluntad de ir más allá de los lugares comunes políticamente correctos de cada momento y su apuesta por un Perú justo y reconciliado consigo mismo.
La República
15-06-10