Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Mosquera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Mosquera. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de julio de 2010

EL LADO OSCURO
DE SAN MARCOS


Nota de los editores.- En pleno proceso de edición del artículo que a continuación les entregamos se ha conocido la decisión del Comité Electoral de San Marcos de anular la elección de Humberto Campodónico como decano de la Facultad de Ciencias Económicas. La vigencia del artículo está descontada.

Alberto Mosquera Moquillaza


Lo dijo un renombrado profesor sanmarquino que está esperando, al igual que Humberto Campodónico, la ratificación rectoral como autoridad recientemente elegida: existe un lado oscuro en San Marcos donde interactúan autoridades de diferente nivel, quienes obsesionados por afianzar su poder están boicoteando esas validaciones, exponiendo a las Facultades a la desestabilización y al caos administrativo, como está ocurriendo en la Facultad de Ciencias Económicas; o trayéndose abajo las elecciones, como ha ocurrido en la Facultad de Ciencias Sociales, donde el Comité Electoral ha anulado la elección del decano y la del director de la Unidad de Postgrado.

Un comunicado de la Facultad de Educación, suscrito por el decano y el director de la Unidad de Postgrado, publicado el pasado domingo 11 de julio en los principales diarios de la capital, ratifica esa aseveración. (1) En dicho documento se da a conocer la existencia de una pugna “por el control de la Asamblea Universitaria” que involucra – según se afirma en el documento-al propio Comité Electoral, cuya inacción de los últimos días estaría relacionada con el interés de ese lado oscuro por impedir la elección de la representación estudiantil ante la Escuela de Postgrado, con el fin de que la conformación de su Comité Directivo se haga sin estudiantes.Ese Comité Directivo debe elegir al director de dicha Escuela, que en uso de su derecho deberá formar parte de la Asamblea Universitaria que elegirá al nuevo Rector.

En espacios donde la correlación de fuerzas no está definida, como sucede en la Asamblea Universitaria, un voto para uno u otro sector, en este caso del director de la Escuela de Postgrado, resulta crucial,

Desde esa perspectiva, siendo los decanos miembros de la Asamblea Universitaria, las fuerzas de ese lado oscuro pretenden controlar al mayor número de ellos, particularmente aquellos que no son capaces de pensar con cabeza propia, para asegurar sus posiciones de poder y dirimir a su favor la pugna por el rectorado de la Universidad, aunque tengan que violentar la ley, el estatuto de la Universidad y el propio reglamento electoral. En este marco, donde las reciprocidades propias de la politiquería criolla están en el orden del día, Campodónico resulta un hueso duro de roer por su pensamiento crítico y principista, por lo que no resulta extraña la oposición a que se ratifique su elección como decano, aunque resulte patética la argumentación de sus opositores.

Veamos el caso. El MDD, que en la Facultad representa ese lado oscuro, ha lanzado la consigna: ¡No a la elección de decano con 5 profesores y 3 alumnos! Aparentemente es justa, pero realmente dicha elección es impecablemente legal. Primero, porque la norma explicita que después de dos sesiones frustradas por falta de quórum, la tercera se realiza con los asistentes, sean docentes o estudiantes porque la ley no hace distingos. La sesión del 2 de julio, donde se eligió a Campodónico como decano, contó con 12 asistentes, 7 estudiantes y 5 profesores. Segundo, la elección se realizó teniendo en cuenta la ley universitaria en lo que refiere representación estudiantil, sólo votaron 3 estudiantes para que la proporción, un tercio, no sea mayor al de los electores docentes, 5. Y tercero, la elección se efectuó porque ese era el mandato recibido a través de la resolución rectoral que nominó a Campodónico como decano encargado, antes de ser electo.

Lo que el MDD obvia es que si se llegó a esa situación – de acuerdo a lo reglamentado-de realizar la sesión del Consejo con los que llegaran a la sesión del 2 de julio es porque sus consejeros, desde la primera citación efectuada el 31 de mayo por el todavía decano Víctor Giudice, han boicoteado sistemáticamente las sesiones, ante la imposibilidad de ser mayoría (sólo cuentan con 8 votos) y de elegir al decano de su preferencia. En otras palabras, el MDD es minoría en el Consejo de Facultad y en el juego de mayorías y minorías propias de una democracia, estas últimas tienen que aceptar su rol de segundo orden, sean docentes o estudiantes, y buscar eso sí que el desempeño de la mayoría sea lo suficientemente tolerante como para llevar la fiesta en paz. Resulta por ello antidemocrático jugar al boicot para tratar de imponer, siendo minoría, criterios o decisiones que a través del voto no lo pueden hacer.(2)

Es más, un decano, en una sesión formalmente instalada puede ser elegido, o solamente por los docentes, como ocurrió años atrás con la elección de los profesores Hugo Lezama y Jorge Osorio, o por un voto mayoritariamente estudiantil, como fue la elección en el año 2007 del profesor Giudice, por quien votaron 7 estudiantes y 4 docentes. Esas elecciones fueron impecables, como lo ha sido la elección de Campodónico porque las sesiones se instalaron de acuerdo a ley, con el quórum correspondiente, en tanto que las elecciones del decano y del director de la Unidad de Postgrado se efectuaron respetando lo reglamentado.

La controversia como vemos no tiene un trasfondo legal, es política, pero política tal y como lo entiende ese lado oscuro, donde conceptos como democracia, legalidad, ética, se van llenando de acuerdo con sus intereses particulares. Se pretende así que el Comité Electoral busque la sinrazón en la elección de Campodónico para invalidarla, como lo ha hecho con la elección del decano en Ciencias Sociales, para forzar otra elección con candidatos “consensuales”. Para esta democracia envilecida no valen los votos ni las reglas de juego establecidas por ley, lo que importa son los arreglos por arriba, al margen de la decisión de los votantes.

¿Cómo contrarrestar esa antidemocracia? La pelea es de largo aliento, va más allá de lo ocurra en tal o cual Facultad, aunque en cada una de ellas deben sentarse las bases de lo que debe constituirse en un gran movimiento democrático por construir una Universidad que mire al futuro poniéndose al servicio – desde su propio quehacer académico- de las mejores causas de nuestro país. Las fuerzas sanas de San Marcos, verdaderamente comprometidas con la democracia universitaria deben en primer lugar sumar voluntades, poniendo por delante los puntos programáticos que los unan; y en segundo lugar, apoyándose en aquellas nuevas formas democráticas que van surgiendo en la lucha contra la antidemocracia – caso de las consultas estudiantiles- pasar a ganar la conciencia y la voluntad de las masas docentes, estudiantiles y de los propios trabajadores administrativos.
¿Excluye esa opción la lucha legal? No, la presupone. En la defensa de la institucionalidad y de la democracia universitaria esas fuerzas deben convertirse en los primeros abanderados de la normatividad vigente, denunciando todas y cada una de sus transgresiones, debiendo estar dispuestos - como está ocurriendo en algunas Facultades - a recurrir a instancias legales extrauniversitarias para impedir el avance de la antidemocracia.
_______________________
1. La propia representación estudiantil en un aviso publicado el 18 de julio, dio a conocer su "profunda preocupación por la existencia de indicios según los cuales se podría estar pretendiendo elegir al nuevo Director de la Escuela de Post Grado sin la participación de estudiantes, contraviniendo lo establecido por el Estatuto de nuestra Universidad"
2.- Contra Campodónico, además se esgrimen dos observaciones. La primera que es Ingeniero, como si en el pasado el Ingeniero Fausto Vinces Vélez no hubiera sido decano de la Facultad de Ciencias Económicas; y la segunda, que su grado de Magister no está revalidado. En este caso, se oculta que ese grado, de acuerdo a lo establecido por el artículo 318 del Estatuto de la Universidad está revalidado por San Marcos, que sobre el particular expidió la R.R. 00261-CR-97, del 20 de enero de 1997.

jueves, 8 de abril de 2010

¡FELIZ DÍA
DEL ECONOMISTA!

Jorge Manco Zaconetti

En principio debo felicitar a todos los economistas y profesores por el Día del Economista que se le celebra cada 8 de Abril. Lamentablemente la gestión actual, ya de salida, no tiene la más mínima perspectiva histórica en razón que fue nuestra Facultad la primera en América Latina la que se crea el 7 de abril de 1875, como una escisión de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con el nombre de Facultad de Ciencias Políticas y administrativas, donde por vez primera se imparten cursos de economía política de manera sistemática con cursos de finanzas públicas en el frustrado proyecto civilista de Manuel Pardo.

Así, el día 7 de abril pasado tuve la oportunidad de participar en una serie de conferencias celebrando la Semana del Economista, ciclo organizado por el Decano del Colegio de Economistas de Lima, bajo responsabilidad del economista sanmarquino César Bedón Rocha, reconocido profesional del ámbito de la gerencia y la economía energética.

Menciono esta participación pues el día de ayer estuvimos en la mesa varios egresados de la Facultad de Economía y profesionales ligados a nuestra casa de estudios. El ministro de Transporte y Comunicaciones Dr. Enrique Cornejo expuso sobre “Perú: El Futuro de las Comunicaciones en el Siglo XXI”, el actual ministro es profesor de la Facultad de Ciencias Administrativas. Participó también el Dr. Roger Arévalo, sanmarquino egresado de nuestra Facultad, ex vice ministro de minas, gerente de varias empresas, ex Presidente del Directorio de PetroPerú y reconocido consultor empresarial.

Tanto el Dr. Roger Arévalo como el suscrito tratamos el tema de la “Energía Como Palanca de Desarrollo”, donde se expuso los problemas relevantes para alcanzar la autonomía energética y el uso racional de los recursos energéticos.

Esta debiera ser una muestra de la presencia de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNMSM, donde el Decano del Colegio de Economistas de Lima y dos profesionales, Roger Arévalo y Jorge Manco fueron protagonistas en un tema de actualidad para nuestro país.

Ello también debiera demostrar la potencialidad que tiene nuestra Facultad que no aprovecha a los cientos de egresados y profesionales formados en nuestra casa de estudios que destacan todos los días en el Perú y el mundo. Por ello, soy uno de los varios profesores que apoyan la postulación del profesor Humberto Campodónico al decanato de nuestra Facultad.

Creemos que el colectivo que se pueda nuclear de profesores reconocidos y probos resulta fundamental para Salvar a Nuestra Facultad. En tal sentido comparto en gran parte el artículo del profesor Alberto Mosquera sobre los requisitos que debiera reunir el próximo decano de nuestra Facultad.

En su artículo el referido profesor señala que el aspirante debiera reunir dos condiciones en lo fundamental. Así escribe: “Ante este panorama, en el que la tarea de tareas es ¡salvar la Facultad! los candidatos, en especial el aspirante a decano, debería reunir dos cualidades fundamentales: solvencia académica y capacidad comprobada de gestión. La Facultad no puede exponerse a candidatos que solo sean producto de las compadrerías, de las ambiciones individuales o de una favorable correlación de fuerzas.”

Si bien las condiciones mencionadas son necesarias, habría que agregar una todavía más importante que se resume en la transparencia y “manos limpias para la administración”. En nuestra Facultad lamentablemente la ausencia de esta condición ha sido una traba para el desarrollo institucional, y ha creado espacios privilegiados de rentismo, privilegios sin respaldo académica ni institucional.

En nuestra Facultad existe una reserva moral importante y un conjunto de profesores que envidiaría cualquier universidad privada de prestigio. Su permanencia está más allá de los ridículos sueldos, es el “amor a la camiseta” lo que explica su permanencia. También hay de los otros, que difícilmente podrían desenvolverse en el mercado como economistas.

Por ello, es importante leer y debatir este artículo para no equivocarnos nuevamente.

miércoles, 18 de marzo de 2009

LOS MUERTOS
ENSEÑAN


Alberto Mosquera Moquillaza


¿Es necesario un Museo de la Memoria en el Perú? La derecha, sus gobernantes y sus pastores de almas, han dicho de mil maneras que no. Los sectores más lúcidos de la burguesía, la intelectualidad peruana progresista y los familiares de las víctimas de la guerra interna que vivió el Perú, han respondido afirmativamente. La estación terminal de la muestra fotográfica Yuyanapac (para recordar) debe ser la de un Museo, en una gran alameda en la que también estarán El ojo que llora de Lika Mutal y el Quipu de la memoria, creaciones todas que servirán para que los peruanos de todas las condiciones sociales recuerden y asimilen las lecciones que nos ha dejado la guerra interna que vivió el Perú y su secuela de miles de miles de muertos, de uno y otro lado.

Que los sectores conservadores y recalcitrantes de la burguesía peruana, y sus representantes políticos, lo mismo que sus ideólogos de turno, se opongan a que el gobierno alemán haga realidad el ofrecimiento de un donativo para la construcción de ese Museo, es algo que no debe llamar la atención. A esos sectores nunca les ha interesado la elaboración de una memoria histórica, muy por el contrario siempre han trabajado por la amnesia histórica, o en su defecto por la elaboración de imágenes falsas de los principales hechos que jalonaron la historia Patria. La verdad no les interesa, les resulta subversiva.

El tratamiento interesado y falaz que le han dado a lo que realmente ocurrió en la guerra con Chile es un excelente ejemplo. La guerra se perdió por la irresponsabilidad de quienes dirigían el país en esos aciagos momentos, enfrascados en llenarse los bolsillos con los ingresos del guano y del salitre, antes que en contruir realmente una nación. Por esto es que siempre han jugado más al chovinismo y al antichilenismo visceral, que a la formación de una verdadera conciencia histórica, que nos permita estar claros sobre los objetivos geopolíticos de un país por naturaleza expansionista.

Razón tenía el olvidado Manuel Gonzáles Prada cuando en un escrito sobre Miguel Graú dijo:

"En la guerra con Chile, no sólo derramamos la sangre, exhibimos la lepra. Se disculpa el encalle de una fragata con tripulacion novel i capitán atolondrado, se perdona la derrota de un ejército indisciplinado con jefes ineptos o cobardes, se concibe el amilanamiento de un pueblo por los continuos descalabros en mar i tierra; pero no se disculpa, no se perdona ni se concibe la reversión del orden moral, el completo desbarajuste de la vida pública, la danza macabra de polichinelas con disfraz de Alejandros y Césares"

Fueron éstas las razones por las que en su célebre discurso en el teatro Politeama (1888), ante decenas de escolares le puso el epitafio a quienes consideraba los verdaderos responsables del desastre de la guerra con Chile: ¡Qué vengan árboles nuevos a dar flores nuevas y frutas nuevas! ¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!

Volviendo al Museo de la Memoria, la derecha se opondrá siempre a su construcción, porque el recuerdo llevará inevitablemente de un lado, al enjuiciamiento de quienes se levantaron irracionalmente en armas; y de otro lado, al juzgamiento moral y político de aquellos sectores sociales que por acción y omisión, desde el gobierno del país, crearon las condiciones objetivas para que en el Perú de los 80 estallase una guerra como la que estamos comentando. Juzgamiento que conllevará al cuestionamiento de una democracia que en esa confrontación descendió a los mismos infiernos para apagar el fuego que ellos habían contribuido a encender.

domingo, 19 de octubre de 2008

CAMBIAR ALGO PARA
QUE NADA CAMBIE


ALBERTO MOSQUERA MOQUILLAZA


Se está recordando, en este año, los 80 años de haberse publicado, por primera vez, los 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana de José Carlos Mariátegui; que reunió, como lo señaló el autor, sus escritos en Mundial y Amauta sobre aspectos sustantivos de la realidad peruana. Uno de estos textos fue “El hecho económico en la historia peruana”, que apareció en Mundial el 14 de agosto de 1925, orientado a destacar la importancia del análisis de la trama económica de toda política, recusando de esta forma a quienes, en esos años, trataban de explicar la historia peruana de una manera romántica o novelesca, centrando siempre la atención, escribía el Amauta, en el protagonista, al margen de los intereses o pasiones que éste personaje podía presentar, y por tanto del análisis objetivo de la propia realidad económica y social.

Traigo a colación ese escrito de Mariátegui porque observo, en el examen de la presencia de Yehude Simon en el Gabinete remozado del Presidente García, justamente ese error de interpretación criticado por el autor de los 7 Ensayos; ya que al margen del análisis de la situación concreta se elucubran supuestas posibilidades de maniobra que tendría el flamante Premier para imponerle un ritmo diferente a la política económica trazada por el régimen. Se habla del pasado izquierdista de Simon, de su química con los sectores sociales olvidados o golpeados por el neoliberalismo, de sus éxitos en el gobierno regional de Lambayeque, de su vocación concertadora y de su pragmatismo; éstas tres últimas virtudes resaltadas por el propio Simon, los círculos gobernantes y los empresarios peruanos.

Todo esto puede ser cierto, como seguramente su buena voluntad y su espíritu humanitario. Pero lo que también es cierto es que el gobierno del Presidente García tiene sus coordenadas económicas y políticas ya trazadas, que responden a los intereses del gran capital nativo y de las transnacionales, que son precisamente los más interesados en que sustancialmente nada cambie; o en el peor de los casos – por ello es importante Simon – dispuestos a permitir que algo cambie, pero para que en lo fundamental nada varíe en la hoja de ruta magníficamente trazada por el Presidente García en sus escritos sobre el perro del hortelano.

Debemos recordar que nada sustancial ha ocurrido en el campo de la confrontación social, primer referente que hay que tener en cuenta, como para pensar, más o menos seriamente, que el gobierno del Presidente García vaya a cambiar el sentido de sus políticas neoliberales. Si se piensa que por el escándalo de los audios y el consiguiente remozamiento del gabinete ministerial, la hoja de ruta del régimen se modificará, olvidan el pasado reciente. La revelación de los vladivideos en los años de la dictadura fujimorista, ocasionó un verdadero terremoto político en el país, pero con todos sus efectos, en lo que atañe a modelo económico, nada cambió.

Crisis como las originadas por la difusión de los llamados petroaudios pueden originar remezones políticos, como el que efectivamente ha ocurrido, que obligan a los regímenes a cambiar de operadores – en este caso muy parcialmente- tratando de darle un matiz diferente al manejo de la cosa política; pero en tanto los encumbrados nuevos personajes no pongan en cuestión los fundamentos de la política económica, bienvenidos sean.

Por esto es que los principales círculos empresariales del país le han dado el visto bueno a Yehude. Pragmáticos como el Premier, no se hacen problemas con su pasado político. Al contrario, sabiendo de sus capacidades gubernamentales y concertadoras, están seguros de que garantizará la continuidad del modelo económico, sin dejar de lado – como lo ha manifestado el Presidente de ADEX- el tema social, vital en la actual coyuntura, en que se aproximan situaciones de conflicto, por las propias contradicciones del modelo- que ya habían ocasionado encontronazos con el gobierno por parte de las regiones o gremios como el de los médicos y docentes universitarios- así también por los efectos de la crisis del capitalismo norteamericano, que ya se están sintiendo en la economía peruana.

Si en esos sectores empresariales persistieran algunas dudas, el propio Simon se está encargado de despejarlas. Ante la CGTP acaba de anunciar que por el momento no será posible un aumento de sueldos ni un cambio en el modelo económico “porque es muy difícil cambiarlo de la noche a la mañana”; y ha revelado, además, que a los dirigentes de la misma Central les ha manifestado “que jamás, por más hombre de izquierda que sea, voy a permitir que se tomen carreteras porque el peso de la ley va a caer”.

La dureza de este lenguaje, contrasta con su actitud ante el impertérrito Ministro de Economía, quien según Simon “tiene mucha calidad humana y técnica”, y al que quiere llevar a las regiones de mayor pobreza para convencerlo de que hay que “repensar en los recortes presupuestales” para no generarse problemas.

Por esto, al empezar esta nota, recordábamos a Mariátegui, para justamente ir más allá de las buenas o malas voluntades de los personajes, de sus virtudes o defectos, y hallar en el entramado económico y político, en el caso de Yehude Simon, las posibilidades reales o no de sus márgenes de maniobra. Que habrán cambios, los habrá, como lo demuestran los nuevos aíres coloquiales que ha llevado al Gabinete, pero dadas las circunstancias concretas por las que atraviesa el país, esos cambios, aunque resulte paradójico, no conllevarán modificaciones fundamentales en el manejo de la economía peruana.

sábado, 20 de septiembre de 2008

TERTULIA VIRTUAL
-Sobre la Universidad-

Nota de los Editores.- Con una conversación en torno las palabras introductorias del Dr. Manuel Burga, ex Rector de la Universidad de San Marcos, a su último libro, abrimos esta sección de diálogos entre la docencia sanmarquina; espacio que estará a disposición de quienes consideren oportuno intercambiar ideas en relación a un tema universitario o no.

César Sanabria Montañez:

El libro de M. Burga ya se vende en la librería de la Universidad del Pacífico.

Al respecto, ¿ que lecciones aprendidas podemos extraer para la Facultad y para San Marcos?
Van algunas notas:

1. El liberalismo nos trajo el fenómeno de las Universidades de lucro. En casi todos los países de Latinoamérica, las denominadas “universidades cochera” (universidades patito o instituciones chatarra) crecieron y siguen creciendo, y es que la demanda de estudios universitarios de la población fue creciendo y las alternativas de las Universidades públicas o privadas, como ofertantes de los servicios educativos eran muy limitadas. Entonces, desde la perspectiva liberal, en el marco de un abandono de la universidad pública, se ha ido incorporando una legislación que permita cubrir esa demanda.

2.La "universidad cochera", se funda en el hecho que cualquier persona pueda convertir su cochera en universidad, sin espacios, sin equipos, sin bibliotecas, sin programas o planes estructurados, sin calidad, y a precios al alcance de los sectores medios y bajos de la población. En el tiempo algunas de estas universidades han crecido de tamaño y otras no, algunas tienen campus universitarios enormes como la UCV en Trujillo, Tarapoto, Pucallpa y otros lugares del país. Ha sido constante que un congresista sea el patrocinador de dichas universidades (antes el Congreso autorizaba el funcionamiento de estas universidades), ahora es un órgano de la ANR, entonces, cualquier hijo de vecino con algo de dinero o poder puede tener su universidad ( por ejemplo la Simón Bolívar, que por encargo de la ANR está siendo administrada por nuestro amigo Segundo Vargas; siendo dueños o aparecen como patrocinadores Enrique Cornejo y otros que conocemos). La constante de este tipo de universidades es evidentemente la escasa calidad de la enseñanza a bajos precios (universidad chatarra), no hay limitaciones para la admisión y está muy mal que el alumno se pierda en el “avance” de sus estudios.

3. Por otra parte el abandono de la Universidad Pública (UP) por parte del Estado, se da en base a dos aspectos medulares: 1) la educación no ha sido un objetivo central en la política del Estado, en ella se ubica la UP; además no debemos olvidar el Informe del Banco Mundial del año 1993, que señalaba que la prioridad de la inversión en educación debe estar centrada en los niños, en la etapa básica de su educación. En términos económicos es más rentable para el país invertir en los niños que en otro tipo de población, aunque en nuestro país, la inversión no se dio en ninguna de dichas poblaciones. 2) ante la persistente crisis universitaria (política, de dirección, de gestión, económica, de personas, de engarce con la sociedad –población y empresas- , de ideas, etc.), hay pocos incentivos para que quienes desarrollen la política pública, incluyan a la UP como un elemento dinamizador del desarrollo social y por tanto pensar siquiera en otorgarle recursos.


4. El cambio que se da en la UP de provincias, está alimentado por las externalidades que produce el canon, y es una buena oportunidad para planear y desarrollar capacidades e insertarse con los actores sociales; aunque tienen muchas limitaciones, pues sus clientes (actores) internos, tienen los mismos comportamientos que en la UNMSM: la búsqueda del facilismo académico (muchos están logrado sus grados de magíster y doctor en universidades chatarra nacionales o extranjeras), en el marco del dicho de todo para mis amigos y nada para los otros, el crecimiento del clientelismo, etc.


Andrés Huguet Polo:

Estimados:

Creo que, a pesar de que no se cuenta con la totalidad del libro de Manuel Burga (MB), el texto de sus "Palabras previas" introduce algunas tesis y pone en discusión algunos asuntos de interés centrales (sin perjuicio de otros, por cierto):

1. La pertinencia de una reflexión que los propios actores universitarios hagan sobre la relación Universidad - Sociedad (que comprende por lo menos: a) misión de la Universidad, b) situación y vigencia de la "reforma", c) relación con el Estado, d) relación con la sociedad civil nacional y regional y e) relaciòn con el mercado) f) recursos. En ese contexto MB, desde su posición personal, cree contar y busca aportar con una perspectiva especial para ver la Universidad, mirarla "foucaultiana" y clínicamente y en forma retrospectiva a partir de la terminada experiencia rectoral. Tal ejercicio que resulta interesante como invitación a imitar -precisamente para no caer en la condena de la ceguera o la imbecilidad tras el ejercicio del poder sobre lo que también alerta Foucault y que el autor ha recordado- debería correr paralelo con la constatación de que dicho espíritu reflexivo sobre la Universidad y su quehacer no es precisamente la práctica normal de los actores docentes universitarios y, sobre todo, de quienes buscan y asumen cargos directivos -a veces en forma compulsiva y permanente a lo largo de los años- lo que muestra más bien que pareciera predominar la sola inquietud por el logro personal más que el interés por el desarrollo institucional. Y, probablemente, ese rasgo deba apuntarse como uno de los factores internos importantes de la crisis de la universidad pública. De ahí que, a partir de esa constatación, resulta indispensable promover -casi como cruzada y como imperativo ante la crisis- la reflexión generalizada y sistemática sobre la propia situación del ambito universitario.¡Por cierto mucho más allá de los parámetros burocráticos de las llamadas evaluaciones de calidad o "autoevalaciones" para la certificación!, porque está descontado que no se busca el onanismo ni la autocomplacencia.

2. MB llama la atención sobre el crecimiento y predominancia ya de la universidad privada de lucro, con su población, recursos, intereses y motivaciones por encima y en desmedro de la universidad pública, siendo las universidades públicas metropolitanas (y dentro de ello San Marcos, en primer lugar) las más perjudicadas por ese desbalance producido "silenciosamente" por obra del mercado y la propia dinámica de la sociedad civil. Agregado ello a la ofensiva del Estado que recorta recursos y promueve "certificaciones de calidad" (a la postre insuficientes), se configura una suerte de callejón sin salida si no una situación realmente dramática para la universidad pública y San Marcos dentro de ella, descolocada frente a la sociedad, desarticulada de las necesidades de sectores concretos, masificada y sin recursos y con muy débiles condiciones de calidad para competir con lo que producen universidades privadas de calidad (no de lucro), remitida a ser fábrica de profesionales relegados por la preferencia que el mercado haría de lo que egrese de las cada vez más numerosas universidades de lucro. Sin dejar de lado, por cierto las precarias gestiones administrativas y de gobierno (cf. como ejemplo supino el asunto del cerco de Ciudad Universitaria y el conflicto con la Municipalidad de Lima). A ello debe agregarse el espíritu castrado y mercantilizado de la población estudiantil y que dejó definitivamente el temperamento contestatario y radical, parcialmente propositivo, que caracterizó a las décadas anteriores, incapaz hasta el momento de plantear alternativas. Sólo para resaltar, en atención a su anterior rol protagónico, lo que aqueja a este estamento y que, sin duda, no le es privativo.

Frente a este punto -si es que es el medular o de los más relevantes- ¿qué hacer? Ese es el tema. ¡He ahí el detalle!

3. MB resalta la importancia de construir "el poder de la ciencia"(dicho de Cardozo de Chiclayo), basándose en las inquietudes y expresiones de actores universitarios regionales. ¿Cual es la relaciòn de los intelectuales universitarios con la "clase política"? Burga parece tratar en su libro las potencialidades de la universidad regional como otro de los aspectos principales de lo que llama la reforma silenciosa. Los recursos con que cuentan las regiones suministran una oportunidad excepcional. Sin desmerecer la importancia de ellos, probablemente el aspecto medular reside en la posibilidad de vinculaciòn concreta y en términos de intercambio permanente de esas instituciones con las necesidades de un entorno social específico, investigando a partir de necesidades y requerimientos específicos, como también dando luz sobre cómo develar los problemas trascendentes de esas poblaciones. Seguramente, en el contexto regional, eso efectivamente es ya no sólo posible y, hoy, una oportunidad excepcional. Pero ello no está vedado -aunque hay que reconocer que también ahí una nueva competencia le dificulta el camino- a las universidades publicas "metropolitanas" y particularmente a San Marcos. Nuevamente resulta tema central de discusión ¿qué hacer a este respecto y frente a ese reto? O, en todo caso ¿cuál sería el quehacer particular de San Marcos en este nuevo contexto?

La lectura del libro y los comentarios y criticas que suscite -predominantemente ad literam y no ad hominem- seguramente serán de utilidad.


P.D.:¿Y por qué no se organiza un intercambio público, con panelistas, sobre el libro? Y sobre otros que se produzcan sobre el tema.

Alberto Mosquera Moquillaza:

Estimados:

Desde antes que salga a luz el libro de Burga habíamos estado cruzando ideas con algunos colegas sobre el tema de la Universidad. Una de éstas era por ejemplo el de la necesidad de contar, a nivel general y particular, con los Planes Estratégicos institucionales. En la Facultad los hubo, y existe otro- el último- elaborado durante la gestión de ESTRADE pero no aplicado, mucho menos discutido porque está durmiendo el sueño de los justos.

Por su parte San Marcos acaba de dar a conocer que ya cuenta con el suyo para el periodo 2007-2011, documento que se ha elaborado en función de los Lineamientos de Plan de Gestión y Gobernabilidad Institucional de la UNMSM, aprobados con anterioridad.

Con estos planes sucede lo siguiente. En primer lugar, se enmarcan dentro del cumplimiento de la Ley 28411, Ley General del Presupuesto, y debe ser concordante con el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (PEDN) y los Planes Estratégicos Multinanuales, y, son considerados como herramientas de gestión para el manejo de los recursos presupuestales. Lo cual, considero es coherente en tanto que San Marcos no es una isla y debe responder, formalmente vistas las cosas, a lo que la ley dispone.

Pero, lo negativo es que en la mayoría de casos, con toda la importancia que dichos planes tienen, sin embargo no son tomados en cuenta salvo para las formalidades del caso. Les decía hace algunos días que los encargados del trabajo de impulso de la autoevaluación en San Marcos ni saben de la existencia de tales planes.

Lo segundo es con todo lo que pueden significar dichos planes estratégicos para la discusión y movilización de estudiantes, docentes y trabajadores administrativos en función de un norte común, o de la gestión en si - le da racionalidad al gasto-, no pueden sin embargo confundirse con la obligación ética de que la Universidad pueda contar con lo que podríamos llamar una Agenda Social propia, elaborada en uso de su autonomía, y que le permita diseñar su estrategia de vinculación con los intereses de fondo del país.

Al respecto es bueno recordar que el Estatuto de San Marcos en su artículo 1º dice que San Marcos tiene "una definida orientación Nacional y democrática, comprometida con la transformación de la sociedad". Sin menoscabo de ubicar el texto en el contexto en el que fue redactado, considero de mucha trascendencia recoger el espíritu del enunciado y la propia letra como un derrotero para los tiempos actuales, aunque habrá que dotarlos - con la experiencia acumulada- de una sangre y una carne que expresen los desafíos del presente.

Hugo Lezama Coca:

Estimados:

No se puede todavia tener una visión del libro que aun no se encuentra en circulación, pero veo que puede ser materia de discusión sobre nuestra alma mater. Es cierto que los recursos propios pasaron a ser la gran tarea de la Universidad, pues ante la desidia del Estado y sus gobernantes caimos en la trampa de salvarla generando recursos que muchas universidades lo hacen, pero descuidando las tareas que bien apunta Alberto.

Alberto Mosquera Moquillaza:

Busqué esta tarde el libro de Burga. Me dijeron que como sucede con todos los libros recién editados, habrá que esperar algunos días hasta que aparezca en librerías. Sin embargo, el texto que nos envía Andrés me permite exponer algunas ideas iniciales sobre San Marcos, la universidad pública y su función social.

Estoy convencido que San Marcos anda desbrujulada en cuanto a la función social que debe cumplir. La modernización a la que hemos asistido en los últimos 12 o 13 años, con toda la importancia que ha tenido, nos ha apartado de esa función social, que a mi juicio no es otra que la de contribuir a lo que Basadre denominaba cumplimiento de la promesa de la vida peruana, o que otros llama Proyecto Nacional de Desarrollo.

La modernización a la que me refiero nos ha hecho pisar el palito de la mercantilización de la Universidad, de sus servicios internos y externos, haciendo de esta tarea - en la desesperación por los recursos propios- prioridad de prioridades, habiendo puesto todos los huevos en la misma canasta: pre grado, post grado, investigación, extensión universitaria, etcétera.

Es cierto que se perfilaron algunas responsabilidades de primer orden, por ejemplo la investigación científica, impulsándose proyectos, apoyos financieros, premios de estímulo, revistas, etcétera, pero todas ellas como resultados de esfuerzos desconectados de una estrategia de vinculación con los sectores sociales interesados en contar con una Universidad que le preste oidos a sus aspiraciones y demandas. Los talleres de investigación, por ejemplo, respondían a las visiones de los investigadores, pero nadie investigaba al investigador, como solía decir Alvaro Mendoza, para observar si sus inquietudes correspondían a las necesidades de fondo del país.

La gestión de Burga no escapa a esa realidad. Es cierto que tuvo una visión de mayor contenido académico e intelectual que la de sus predecesores, pero no pudo o no supo en su momento aprovechar la autonomía de la Universidad para encuadrar a ésta en la discusión de una agenda que tuviera como eje la determinación, previa discusión de arriba hacia abajo y viceversa, de la función social de nuestra Casa de Estudios. En este curso, San Marcos se ha deslegitimado ante la opinión pública.

(Tan marcada estuvo la idea de la búsqueda de recursos que la gestión de Burga mantuvo vigente el aporte, si no me equivoco del 20% de los recursos propios generados por las Facultades, para la Administración Central. Y se tuvo que dar una gran batalla para reducir ese aporte)