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jueves, 7 de mayo de 2009

RECONOCIMIENTO AL MÉRITO
CIENTÍFICO
En el marco de los actos conmemorativos por el 458º Aniversario de la fundación de la Universidad de San Marcos, el Vicerrectorado de Investigación de dicha Casa de Estudios, premiará al Dr. Hugo Lezama Coca, ex Decano de la Facultad de Ciencias Económicas, por haber sido considerado el investigador más destacado de su Unidad Académica durante el año 2008.
El Dr. Lezama, miembro del Instituto de Investigaciones Económicas, es un reconocido investigador de la deuda externa peruana, que hizo sus estudios de Pregrado en la Facultad de la que fue Decano, y los de Posgrado en la Universidad de Budapest, Hungría.
Se ha desempeñado también como funcionario del Ministerio de Economía y Finanzas,donde estuvo a cargo de la Dirección General de Crédito Público, para luego desempeñarse como Asesor del Banco Interandino y asesor externo de otras empresas financieras.
Asimismo, el Dr. Lezama ha sido Director de la Revista de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Marcos y colaborador del diario Síntesis; siendo autor del libro Deuda Externa Peruana 1969-2004 ¿Atrapados sin salida? y del trabajo La Deuda Pública Externa, 1969-1998, publicado en Per cápita, boletín de su Facultad; y coautor, con otros profesores, de Días con Huella y Bitácora Académica, compendios de crónicas sobre el desenvolvimiento de la economía peruana hasta el año 2002.
El acto de reconocimiento al Dr Lezama y a otros investigadores sanmarquinos se efectuará mañana viernes 8 de mayo a las 17.00 horas en el auditorio Rosa Alarco Larrabure, en la sede central de la Universidad, en la Ciudad Universitaria.

lunes, 15 de diciembre de 2008


Política económica
GRAN DILEMA
HUGO LEZAMA COCA

Si hay algo que la crisis internacional ha desnudado es la orfandad del modelo y de las políticas que el neoliberalismo plasmó desde finales de los 80 en América Latina y un poco más tarde en el Perú; la creencia del mercado como único hacedor de las decisiones de los agentes económicos, y sobre cuya base se construyeron ideas, actitudes y decisiones que pensando en la modernidad de la economía sólo acarreó fortunas para los que aprovecharon esta ola, y la eterna postergación para los de siempre, los de abajo, la gran masa que una una vez más vio cortadas sus aspiraciones de tener una vida mejor.

Se ha hablado, en esta hora crucial para el modelo neoliberal, de las innumerables razones de esta debacle mundial: el poco control del sector financiero, la escasa participación del sector público, la avaricia de los sectores privilegiados, etcétera, soslayándose que ahí precisamente se encuentra el nudo gordiano del modelo neoliberal: limitada capacidad del estado, manos libres para crear riqueza, y sobre todo facilidades y libertades para la inversión, particularmente de aquella que valiéndose de esas prerrogativas se situó en aquellos sectores tradicionales, que le han permitido ganancias extraordinarias con el menor esfuerzo en costos y tributación.

Ahora que la crisis arremete y se ven menores ganancias, con todo el desparpajo del mundo, estos neoliberales reclaman la participación del Estado, y no ven ningún problema en que se apliquen medidas económicas keynesianas, que originarán que el Estado gaste los pocos ahorros que le permitió el auge, y no las ganancias extraordinarias del sector privado. Francamente patético, a todo ello se oponían cuando la economía estaba de subida.

Pero lo que es bueno para economías ordenadas y con mayor poder económico como las desarrolladas no necesariamente puede serlo para economías como la peruana. Aquí la política keynesiana necesariamente debe de contar con recursos que pueden obtenerse de la tributación o del endeudamiento público y también de la emisión inorgánica. En el primer caso, los recursos se van a ver seriamente mermados por la caída de las exportaciones, que de todas maneras se dará de una manera importante, sino revisemos como ha caído el cobre, que ha pasado de US $ 4 la libra a un poco menos de US $ 1.4, con efectos negativos en la producción interna, especialmente en los sectores de construcción y comercio, pilares que sustentaron el crecimiento durante los últimos años.

En el segundo caso parece que es la opción más sugestiva y atrayente para este gobierno. Lo que parece raro es que las autoridades peruanas prefieran hacer un tour por los otrora paraísos financieros, dentro de ellos el de Dubai, y no quiera recurrir a los organismos internacionales para solicitarles prestamos externos, que según se sabe, por boca de ellos mismos, ya tienen varias solicitudes de nuestros vecinos latinoamericanos, ¿o serán recursos adicionales? Porque el que si sabe que faltarán recursos a la economía nacional es el actual Ministro de Economía y Finanzas quien seguramente advertido por su alma mater quiere curarse en salud.

Pero esta opción, la de los préstamos, al final nos dejará endeudados hasta el cuello. De nada habrán valido los pagos excesivos de Fujimori, el pago puntual y rabioso de Toledo, para ahora, con García, caer nuevamente en una vorágine de una deuda alta y una economía que no se sabe si saldrá airosa de esta crisis. Bueno, y el tercero - el de la emisión inorgánica- lo he puesto para recordar los aciagos días del primer gobierno de García: pensamos que no se puede chocar dos veces con la misma piedra, pero nunca se sabe.

Aplicar políticas keynesianas en el país no significan un gran alivio ni tampoco una solución a los problemas del país. No es posible que se siga pensando en una cultura exportadora en medio de esta crisis y se hable adicionalmente de un programa de anticrisis con recursos del gobierno central y no se hable de qué hacemos como país, no se pone en tela de juicio el modelo económico implementado, qué medidas debemos adoptar para solucionar los graves problemas que nos van a seguir afectando, de cómo incentivamos la producción interna y fundamentalmente la agricultura, sin tener que mirar al exterior, cómo incentivamos la inversión nacional y propiciamos un mayor nivel de empleo.
En otras palabras ¿cuál debe de ser el modelo de crecimiento que debemos de implementar para superar esta crisis, que por estar vinculado con mayor énfasis al sector externo nos va a golpear con mayor dureza? El resto es mantener las cosas como están.

domingo, 5 de octubre de 2008

CRISIS Y DEUDA EXTERNA

HUGO LEZAMA COCA

La declaración del nuevo ministro de Economía y Finanzas sobre la no continuación de la reducción del stock de la deuda pública externa mediante la cancelación anticipada con los llamados bonos soberanos, ha vuelto a poner sobre el tapete el tema de la deuda externa. ¿Qué ha sucedido con la exitosa gestión que hizo pensar que la deuda pública ya no era un problema en la economía peruana? ¿Ve acaso el ministro un panorama poco optimista con el pago del servicio si arrecia con la fuerza de un tsunami el nuevo crack americano? ¿Deja de lado la estrategia que con mucho marketing implantaron los antiguos funcionarios del ministerio del jirón Junin?

Recordemos cual fue la estrategia que implantaron aquellos funcionarios del MEF, cuya sapiencia era más académica que la de haber trajinado por el sector público. Partían del hecho de fortalecer el sistema financiero nacional, y para ello que mejor que sesgar la demanda de financiamiento del sector público hacia el mercado interno, con ello además apuntaban a dos objetivos: atenuar el riesgo cambiario y lograr un financiamiento a plazos mayores, principalmente a través de los bonos soberanos

¿Se logró algo de ellos? Creo que sí. Según publicaciones del BCR del Perú, la deuda pública en moneda extranjera pasó de los primeros años de la década del 2000 de más del 80% a un poco más del 75% en el año 2007. Lo mismo pasó con los plazos, que lograron extenderse, principalmente en la deuda interna, gracias a los bonos soberanos. Esta deuda pasó de 3.5 años de vida a 10.7 años entre los años 2002 a 2007.

Estos resultados favorables se complementaron muy bien con los éxitos que la economía nacional experimentó en los últimos años.

El crecimiento del PBI que pasó de los US $ 54 000 millones a principios de la década a cerca de los US $ 100 000 millones en el últimos años; acompañado por el también espectacular crecimiento de las exportaciones peruanas que crecieron de US $ 7 000 millones en el 2000 a US $ 25 000 millones en el año 2007, y por supuesto que con tamaños crecimientos, todos los ratios que se utilizan para medir el impacto de la deuda en la economía nacional descendieron bruscamente. Los más usados DPE/PBI de 36 % en el 2000 a 23 % en el 2006 y el SDE/X que descendió de 31 % a 10 % en el mismo periodo.

Sin embargo, ¿Cuales son las cifras que respaldan estos ratios tan favorables y manejables que nunca se habían presentado en la economía nacional? ¿Qué es lo que ha pasado realmente con el stock de la deuda externa? Para tomar sólo los años en que se acentúa el crecimiento de la economía nacional diremos que del 2004 al 2007 la deuda pública externa descendió de US $ 24 466 a US $ 20 081 millones, que en términos relativos significa un descenso del 18 % en ese periodo. En este lapso, se llevaron a cabo las mayores recompras de deuda externa tanto de los bonos Brady así como algunos países del Club de París y un proveedor japonés, Japeco.

Pero este descenso en el ámbito externo tuvo su contrapartida en el crecimiento de la deuda pública interna que en ese mismo periodo pasó en términos de dólares americanos de US $ 6 439 a US $ 9 290 millones en el 2007, un crecimiento de más de 40 % . Nos imaginamos que este resultado estaba entre los planes del equipo que proyectó la estrategia de fortalecer el mercado interno con una economía creciente, y con las perspectivas de un mercado global en alza acelerada con la firma de tratados de libre comercio con países como EEUU de Norteamérica, Canadá, Singapur y otros; sin imaginar que la crisis estadounidense podría poner en peligro la estabilidad del sistema financiero nacional y por ende convertir la deuda pública en una bomba que podría estallar en cualquier momento.

Pero los logros que hemos mencionado también tienen su costo, además del crecimiento espectacular de la deuda interna, y nos estamos refiriendo al servicio de deuda externa que hemos cancelado durante el mismo periodo,que totaliza nada menos que US $ 16 851 millones; si lo comparamos con la rebaja del stock de deuda que se ha dado en ese periodo, de US $ 4 385 comprobaremos que esta rebaja nos ha costado pagar 4 veces ese monto. Y debemos preocuparnos más sí la proyección del servicio realizada por el MEF para el periodo 2008 – 2011 alcanza la suma de US $ 9 283 millones.

Por ello resulta preocupante la posición del ministro sobre las recompras y los reperfilamientos que se han dado y que él propugna no continuar. ¿Es miedo o prudencia ante la crisis internacional o la confirmación de que la estrategia anterior ha sido poco convincente para las finazas públicas? Sin embargo, en ambas situaciones la deuda pública, que comprende la interna y la externa debe de ser un dolor de cabeza sí a pesar de lo blindado que dicen que está la economía, empiezan a flaquear nuestras finanzas públicas. Pero lo que si podemos afirmar es que bastante caro nos está costando que la gente se olvide del peligro de la deuda pública.


Notas
Memoria anual BCR del Perú 2005
MEF, pagina Web
BCR pagina Web

sábado, 20 de septiembre de 2008

TERTULIA VIRTUAL
-Sobre la Universidad-

Nota de los Editores.- Con una conversación en torno las palabras introductorias del Dr. Manuel Burga, ex Rector de la Universidad de San Marcos, a su último libro, abrimos esta sección de diálogos entre la docencia sanmarquina; espacio que estará a disposición de quienes consideren oportuno intercambiar ideas en relación a un tema universitario o no.

César Sanabria Montañez:

El libro de M. Burga ya se vende en la librería de la Universidad del Pacífico.

Al respecto, ¿ que lecciones aprendidas podemos extraer para la Facultad y para San Marcos?
Van algunas notas:

1. El liberalismo nos trajo el fenómeno de las Universidades de lucro. En casi todos los países de Latinoamérica, las denominadas “universidades cochera” (universidades patito o instituciones chatarra) crecieron y siguen creciendo, y es que la demanda de estudios universitarios de la población fue creciendo y las alternativas de las Universidades públicas o privadas, como ofertantes de los servicios educativos eran muy limitadas. Entonces, desde la perspectiva liberal, en el marco de un abandono de la universidad pública, se ha ido incorporando una legislación que permita cubrir esa demanda.

2.La "universidad cochera", se funda en el hecho que cualquier persona pueda convertir su cochera en universidad, sin espacios, sin equipos, sin bibliotecas, sin programas o planes estructurados, sin calidad, y a precios al alcance de los sectores medios y bajos de la población. En el tiempo algunas de estas universidades han crecido de tamaño y otras no, algunas tienen campus universitarios enormes como la UCV en Trujillo, Tarapoto, Pucallpa y otros lugares del país. Ha sido constante que un congresista sea el patrocinador de dichas universidades (antes el Congreso autorizaba el funcionamiento de estas universidades), ahora es un órgano de la ANR, entonces, cualquier hijo de vecino con algo de dinero o poder puede tener su universidad ( por ejemplo la Simón Bolívar, que por encargo de la ANR está siendo administrada por nuestro amigo Segundo Vargas; siendo dueños o aparecen como patrocinadores Enrique Cornejo y otros que conocemos). La constante de este tipo de universidades es evidentemente la escasa calidad de la enseñanza a bajos precios (universidad chatarra), no hay limitaciones para la admisión y está muy mal que el alumno se pierda en el “avance” de sus estudios.

3. Por otra parte el abandono de la Universidad Pública (UP) por parte del Estado, se da en base a dos aspectos medulares: 1) la educación no ha sido un objetivo central en la política del Estado, en ella se ubica la UP; además no debemos olvidar el Informe del Banco Mundial del año 1993, que señalaba que la prioridad de la inversión en educación debe estar centrada en los niños, en la etapa básica de su educación. En términos económicos es más rentable para el país invertir en los niños que en otro tipo de población, aunque en nuestro país, la inversión no se dio en ninguna de dichas poblaciones. 2) ante la persistente crisis universitaria (política, de dirección, de gestión, económica, de personas, de engarce con la sociedad –población y empresas- , de ideas, etc.), hay pocos incentivos para que quienes desarrollen la política pública, incluyan a la UP como un elemento dinamizador del desarrollo social y por tanto pensar siquiera en otorgarle recursos.


4. El cambio que se da en la UP de provincias, está alimentado por las externalidades que produce el canon, y es una buena oportunidad para planear y desarrollar capacidades e insertarse con los actores sociales; aunque tienen muchas limitaciones, pues sus clientes (actores) internos, tienen los mismos comportamientos que en la UNMSM: la búsqueda del facilismo académico (muchos están logrado sus grados de magíster y doctor en universidades chatarra nacionales o extranjeras), en el marco del dicho de todo para mis amigos y nada para los otros, el crecimiento del clientelismo, etc.


Andrés Huguet Polo:

Estimados:

Creo que, a pesar de que no se cuenta con la totalidad del libro de Manuel Burga (MB), el texto de sus "Palabras previas" introduce algunas tesis y pone en discusión algunos asuntos de interés centrales (sin perjuicio de otros, por cierto):

1. La pertinencia de una reflexión que los propios actores universitarios hagan sobre la relación Universidad - Sociedad (que comprende por lo menos: a) misión de la Universidad, b) situación y vigencia de la "reforma", c) relación con el Estado, d) relación con la sociedad civil nacional y regional y e) relaciòn con el mercado) f) recursos. En ese contexto MB, desde su posición personal, cree contar y busca aportar con una perspectiva especial para ver la Universidad, mirarla "foucaultiana" y clínicamente y en forma retrospectiva a partir de la terminada experiencia rectoral. Tal ejercicio que resulta interesante como invitación a imitar -precisamente para no caer en la condena de la ceguera o la imbecilidad tras el ejercicio del poder sobre lo que también alerta Foucault y que el autor ha recordado- debería correr paralelo con la constatación de que dicho espíritu reflexivo sobre la Universidad y su quehacer no es precisamente la práctica normal de los actores docentes universitarios y, sobre todo, de quienes buscan y asumen cargos directivos -a veces en forma compulsiva y permanente a lo largo de los años- lo que muestra más bien que pareciera predominar la sola inquietud por el logro personal más que el interés por el desarrollo institucional. Y, probablemente, ese rasgo deba apuntarse como uno de los factores internos importantes de la crisis de la universidad pública. De ahí que, a partir de esa constatación, resulta indispensable promover -casi como cruzada y como imperativo ante la crisis- la reflexión generalizada y sistemática sobre la propia situación del ambito universitario.¡Por cierto mucho más allá de los parámetros burocráticos de las llamadas evaluaciones de calidad o "autoevalaciones" para la certificación!, porque está descontado que no se busca el onanismo ni la autocomplacencia.

2. MB llama la atención sobre el crecimiento y predominancia ya de la universidad privada de lucro, con su población, recursos, intereses y motivaciones por encima y en desmedro de la universidad pública, siendo las universidades públicas metropolitanas (y dentro de ello San Marcos, en primer lugar) las más perjudicadas por ese desbalance producido "silenciosamente" por obra del mercado y la propia dinámica de la sociedad civil. Agregado ello a la ofensiva del Estado que recorta recursos y promueve "certificaciones de calidad" (a la postre insuficientes), se configura una suerte de callejón sin salida si no una situación realmente dramática para la universidad pública y San Marcos dentro de ella, descolocada frente a la sociedad, desarticulada de las necesidades de sectores concretos, masificada y sin recursos y con muy débiles condiciones de calidad para competir con lo que producen universidades privadas de calidad (no de lucro), remitida a ser fábrica de profesionales relegados por la preferencia que el mercado haría de lo que egrese de las cada vez más numerosas universidades de lucro. Sin dejar de lado, por cierto las precarias gestiones administrativas y de gobierno (cf. como ejemplo supino el asunto del cerco de Ciudad Universitaria y el conflicto con la Municipalidad de Lima). A ello debe agregarse el espíritu castrado y mercantilizado de la población estudiantil y que dejó definitivamente el temperamento contestatario y radical, parcialmente propositivo, que caracterizó a las décadas anteriores, incapaz hasta el momento de plantear alternativas. Sólo para resaltar, en atención a su anterior rol protagónico, lo que aqueja a este estamento y que, sin duda, no le es privativo.

Frente a este punto -si es que es el medular o de los más relevantes- ¿qué hacer? Ese es el tema. ¡He ahí el detalle!

3. MB resalta la importancia de construir "el poder de la ciencia"(dicho de Cardozo de Chiclayo), basándose en las inquietudes y expresiones de actores universitarios regionales. ¿Cual es la relaciòn de los intelectuales universitarios con la "clase política"? Burga parece tratar en su libro las potencialidades de la universidad regional como otro de los aspectos principales de lo que llama la reforma silenciosa. Los recursos con que cuentan las regiones suministran una oportunidad excepcional. Sin desmerecer la importancia de ellos, probablemente el aspecto medular reside en la posibilidad de vinculaciòn concreta y en términos de intercambio permanente de esas instituciones con las necesidades de un entorno social específico, investigando a partir de necesidades y requerimientos específicos, como también dando luz sobre cómo develar los problemas trascendentes de esas poblaciones. Seguramente, en el contexto regional, eso efectivamente es ya no sólo posible y, hoy, una oportunidad excepcional. Pero ello no está vedado -aunque hay que reconocer que también ahí una nueva competencia le dificulta el camino- a las universidades publicas "metropolitanas" y particularmente a San Marcos. Nuevamente resulta tema central de discusión ¿qué hacer a este respecto y frente a ese reto? O, en todo caso ¿cuál sería el quehacer particular de San Marcos en este nuevo contexto?

La lectura del libro y los comentarios y criticas que suscite -predominantemente ad literam y no ad hominem- seguramente serán de utilidad.


P.D.:¿Y por qué no se organiza un intercambio público, con panelistas, sobre el libro? Y sobre otros que se produzcan sobre el tema.

Alberto Mosquera Moquillaza:

Estimados:

Desde antes que salga a luz el libro de Burga habíamos estado cruzando ideas con algunos colegas sobre el tema de la Universidad. Una de éstas era por ejemplo el de la necesidad de contar, a nivel general y particular, con los Planes Estratégicos institucionales. En la Facultad los hubo, y existe otro- el último- elaborado durante la gestión de ESTRADE pero no aplicado, mucho menos discutido porque está durmiendo el sueño de los justos.

Por su parte San Marcos acaba de dar a conocer que ya cuenta con el suyo para el periodo 2007-2011, documento que se ha elaborado en función de los Lineamientos de Plan de Gestión y Gobernabilidad Institucional de la UNMSM, aprobados con anterioridad.

Con estos planes sucede lo siguiente. En primer lugar, se enmarcan dentro del cumplimiento de la Ley 28411, Ley General del Presupuesto, y debe ser concordante con el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (PEDN) y los Planes Estratégicos Multinanuales, y, son considerados como herramientas de gestión para el manejo de los recursos presupuestales. Lo cual, considero es coherente en tanto que San Marcos no es una isla y debe responder, formalmente vistas las cosas, a lo que la ley dispone.

Pero, lo negativo es que en la mayoría de casos, con toda la importancia que dichos planes tienen, sin embargo no son tomados en cuenta salvo para las formalidades del caso. Les decía hace algunos días que los encargados del trabajo de impulso de la autoevaluación en San Marcos ni saben de la existencia de tales planes.

Lo segundo es con todo lo que pueden significar dichos planes estratégicos para la discusión y movilización de estudiantes, docentes y trabajadores administrativos en función de un norte común, o de la gestión en si - le da racionalidad al gasto-, no pueden sin embargo confundirse con la obligación ética de que la Universidad pueda contar con lo que podríamos llamar una Agenda Social propia, elaborada en uso de su autonomía, y que le permita diseñar su estrategia de vinculación con los intereses de fondo del país.

Al respecto es bueno recordar que el Estatuto de San Marcos en su artículo 1º dice que San Marcos tiene "una definida orientación Nacional y democrática, comprometida con la transformación de la sociedad". Sin menoscabo de ubicar el texto en el contexto en el que fue redactado, considero de mucha trascendencia recoger el espíritu del enunciado y la propia letra como un derrotero para los tiempos actuales, aunque habrá que dotarlos - con la experiencia acumulada- de una sangre y una carne que expresen los desafíos del presente.

Hugo Lezama Coca:

Estimados:

No se puede todavia tener una visión del libro que aun no se encuentra en circulación, pero veo que puede ser materia de discusión sobre nuestra alma mater. Es cierto que los recursos propios pasaron a ser la gran tarea de la Universidad, pues ante la desidia del Estado y sus gobernantes caimos en la trampa de salvarla generando recursos que muchas universidades lo hacen, pero descuidando las tareas que bien apunta Alberto.

Alberto Mosquera Moquillaza:

Busqué esta tarde el libro de Burga. Me dijeron que como sucede con todos los libros recién editados, habrá que esperar algunos días hasta que aparezca en librerías. Sin embargo, el texto que nos envía Andrés me permite exponer algunas ideas iniciales sobre San Marcos, la universidad pública y su función social.

Estoy convencido que San Marcos anda desbrujulada en cuanto a la función social que debe cumplir. La modernización a la que hemos asistido en los últimos 12 o 13 años, con toda la importancia que ha tenido, nos ha apartado de esa función social, que a mi juicio no es otra que la de contribuir a lo que Basadre denominaba cumplimiento de la promesa de la vida peruana, o que otros llama Proyecto Nacional de Desarrollo.

La modernización a la que me refiero nos ha hecho pisar el palito de la mercantilización de la Universidad, de sus servicios internos y externos, haciendo de esta tarea - en la desesperación por los recursos propios- prioridad de prioridades, habiendo puesto todos los huevos en la misma canasta: pre grado, post grado, investigación, extensión universitaria, etcétera.

Es cierto que se perfilaron algunas responsabilidades de primer orden, por ejemplo la investigación científica, impulsándose proyectos, apoyos financieros, premios de estímulo, revistas, etcétera, pero todas ellas como resultados de esfuerzos desconectados de una estrategia de vinculación con los sectores sociales interesados en contar con una Universidad que le preste oidos a sus aspiraciones y demandas. Los talleres de investigación, por ejemplo, respondían a las visiones de los investigadores, pero nadie investigaba al investigador, como solía decir Alvaro Mendoza, para observar si sus inquietudes correspondían a las necesidades de fondo del país.

La gestión de Burga no escapa a esa realidad. Es cierto que tuvo una visión de mayor contenido académico e intelectual que la de sus predecesores, pero no pudo o no supo en su momento aprovechar la autonomía de la Universidad para encuadrar a ésta en la discusión de una agenda que tuviera como eje la determinación, previa discusión de arriba hacia abajo y viceversa, de la función social de nuestra Casa de Estudios. En este curso, San Marcos se ha deslegitimado ante la opinión pública.

(Tan marcada estuvo la idea de la búsqueda de recursos que la gestión de Burga mantuvo vigente el aporte, si no me equivoco del 20% de los recursos propios generados por las Facultades, para la Administración Central. Y se tuvo que dar una gran batalla para reducir ese aporte)