lunes, 8 de diciembre de 2008

REGRESO AL
KEYNESIANISMO

(Análisis del plan de 11.000 millones de euros
del Gobierno español)

Rubén Sancho


El Consejo de Ministros ha aprobado en su reunión de hoy el plan avanzado ya por el Presidente Zapatero en su comparecencia ante el Parlamento en el día de ayer, un plan que pretende atacar de raíz el principal problema diferenciador con el resto de países de nuestro entorno más cercano, como es el del desempleo, el cuál está alcanzando ya cifras inadmisibles.

El plan prevee una inyección económica de 11.000 millones de euros, de los que destacan los 8.000 millones que serán destinados para las corporaciones locales, con el objetivo de que éstas liciten obra nueva, consiguiendo, con ello, crear empleo, ya que obligarán a las empresas concesionarias a contratar trabajadores desempleados.

Bien, hasta ahí los hechos, ahora veamos el análisis. ¿Qué significa este plan? Pues una evidente reafirmación de las teorías económicas de John Maynard Keynes, el economista más influyente en el siglo XX, con permiso de Marx.

Keynes fue el ideólogo de la política económica que sacó a los Estados Unidos de su ‘Gran Depresión’ de los años 30. Gracias a él, y a la confianza que Roosevelt depositó en sus teorías, el país norteamericano solventó su crisis.

Después, con el paso de los años, sus teorías han sido repudiadas por vedar, en cierto modo, la libertad del libre mercado y todo aquél que defendía su pensamiento era apartado de los círculos ‘bienpensantes’.

Sus teorías son amplias y complejas, y éste no es ni el lugar ni el momento para debatirlas, pero sí que podemos extraer una pequeña porción de las mismas, para que podamos comprobar el claro paralelismo entre lo que él promulgaba y el plan aprobado en el día de hoy.

Keynes defendía la benignidad de la inversión del Estado en obra pública, bajo la idea de incentivar la inciativa privada, a través de las concesiones, y, con ello, disminuir el número de desempleados, aumentando, por tanto, la masa trabajadora, los cuáles, al disponer de una renta más o menos fija y un futuro cierto pasaban a convertirse en demanda efectiva de las empresas, es decir, que podían comprar los productos de las empresas, y éstas al ver incrementada su demanda contrataban a más trabajadores y así seguía el círculo.

Pues bien, esta idea es la que subyace del plan de Zapatero.

Y, ¿por qué es mejor la inversión en obra pública que la reducción de impuestos a las empresas promulgada por el Partido Popular?

El Partido Popular parte de un error de diagnosis. Ellos creen, o quieren creer, que las empresas, al verse con más dinero debido a la reducción impositiva, dedicarán ese exceso de liquidez a nuevas inversiones. Pero éso es un error de concepto, porque, como bien avisaba el propio

Keynes, la inversión de las empresas no depende del dinero que tengan, o del dinero que hayan ahorrado, sino de las expectativas, y en la actualidad no pasan por su mejor momento.

Por ello, aunque se produjera una ingente reducción de la tasa impositiva que grava a las empresas, ésto no garantizaría que realizaran nueva inversión, creando, por consiguiente, nuevos empleos. Lo que sí lo garantiza, en cambio, es la inversión en obra pública.

Entonces, y como seguidor declarado de las teorías de Keynes, no puedo por más que felicitar al gobierno por su plan y mantenerme a la expectativa para poder valorar su implantación, la cuál marcará, en definitiva, la diferencia entre que sea un plan efectivo, o no.

El Libre pensador
28-11-08

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