martes, 24 de noviembre de 2009


¿Cómo es?
¿Cuánto hay?

Zenón Depaz

El mismísimo Secretario General del partido gobernante; una ex ministra de Educación y prominente dirigente del mismo partido; así como otros parlamentarios, también de ese partido, integrantes de la Comisión de Educación del Congreso de la República, viajan orondos por el mundo, financiados por una institución de reputación a estas alturas más que dudosa, que denominándose universitaria (no habiendo sido autorizada para ello por el CONAFU), y funcionando gracias a una acción de amparo favorecida por el corrupto juez fujimorista Percy Escobar, propagandiza impúdicamente decenas de filiales igualmente no autorizadas,… y luego preguntan, ¿hay algún conflicto funcional en ello?
Otro congresista, también del APRA, con amplia experiencia en favorecer gananciosos tráficos de tierras, “facilita” donaciones de terrenos urbanos para esa misma “universidad”, de la que luego su esposa resulta socia,… y luego invita a quien quiera a que le abra un proceso judicial por ello, con la seguridad de quien sabe tener la impunidad garantizada.
Otro congresista (esto ya parece letanía), del mismo partido, que junto a actuales ministros y viceministros, también -para variar- de aquel partido, lo primero que hizo tras instalarse este gobierno fue crear su propia universidad privada, “con fines de lucro” (denominada Simón Bolívar, para afrenta del Libertador, ¿o para castigo de Chávez?), tramita en el Congreso, con celeridad digna de mejores causas, atribuciones del CONAFU que favorecen su propio negocio y el de sus “asesorados” de Alas Peruanas, amén de otras “universidades” mafiosas, también creadas “con fines de lucro”.
Otro más, igualmente congresista, ¿adivinan de qué partido?, tristemente famoso por negar a su hijita puesto que era “gordita”, alquila bienes inmuebles, ¿adivinan a qué “universidad”?, y funge, además, de vicerrector de la misma. Una más, también congresista, y también del supradicho partido, ex presidenta de la Subcomisión de Educación Superior, no quiso ser menos e igualmente alquila locales a la misma “universidad”. Al pedírsele una justificación de ello, dio ante cámaras una lección de sabiduría: “¿de qué otro modo –preguntó a la reportera– podemos conocer mejor la realidad universitaria?”… Bingo! Dio en el clavo. No podría haber mejor modo de conocer, no sólo la triste realidad universitaria en nuestro país, signada por el abandono estatal, sino a los directos responsables de ello, para quienes la autonomía universitaria significa, en el caso de las universidades públicas, “son autónomas; arréglense como puedan”; y, en el caso de las privadas: “hagan lo que les dé la gana, pero… ¿cómo es?”. He ahí la política de Estado actual para la Educación Superior.

La Primera
24 de noviembre de 2009

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