jueves, 11 de junio de 2009

IMPULSEMOS LA MODERNIDAD
APOYEMOS LA LUCHA AMAZÓNICA


José Oscátegui

Muchos recordamos el infausto artículo “El síndrome del perro del hortelano” del presidente García, en octubre del 2007:“El primer recurso es la Amazonía. Tiene 63 millones de hectáreas y lluvia abundante..... Para que haya inversión se necesita propiedad segura, pero hemos caído en el engaño de entregar pequeños lotes de terreno a familias pobres que no tienen un centavo para invertir..... existen verdaderas comunidades campesinas, pero también comunidades artificiales..… en vez de poner en valor sus cerros y tierras, alquilándolas, transándolas porque si son improductivas para ellos, sí serían productivas con un alto nivel de inversión o de conocimientos que traiga un nuevo comprador…”.

El diagnóstico presidencial y el diseño de la “solución” fueron hechos hace casi dos años, lo que ocurrió en el intermedio fue el desarrollo de la legislación que podría convertir en legal la expoliación a las comunidades indígenas. El pretexto fue el llamado TLC con EEUU. Tanto la “solución” presidencial a la pobreza indígena como el TLC fueron presentados como condición necesaria para el ingreso del Perú a la modernidad. Nada más equivocado. Ni el TLC ni el despojo, directamente o vía mercado, de sus tierras a los indígenas son muestra de modernidad sino todo lo contrario.

El desarrollo económico “a lo García”

La experiencia peruana con el desarrollo del mercado “a lo García” puede observarse en los resultados de la explotación minera desde la colonia. La minería de mercurio en Huancavelica, explotada desde el siglo XVII, no ha producido ni riqueza, ni progreso, ni bienestar en ningún lugar de esa región. Tampoco lo hizo en Pasco la explotación de la Cerro de Pasco Corporation, que solo extinguió los pastos y la ganadería campesina. Esta región es una de las más pobres del país. En tiempos más recientes, la explotación de hierro en Marcona tampoco produjo riqueza alguna en Ica. Podríamos generalizar diciendo que ese modelo de desarrollo no ha producido riqueza ni para las regiones ni para las mayorías del país. El modelo de García es el mismo de Fujimori, es el modelo neoliberal.

El desarrollo, el rol del Estado y la modernidad
Tal como lo muestran las experiencias recientes de desarrollo en sociedades atrasadas (como la experiencia alemana en el siglo XIX, la experiencia asiática desde mediados del siglo XX, y hasta la chilena), el Estado tiene que ser un promotor y organizador del desarrollo. En primer lugar, debe garantizar que todos los habitantes sean ciudadanos (pero ni siquiera esto se cumple en el caso de la población indígena amazónica). En segundo lugar, la modernidad exige que el Estado asegure servicios como la educación de calidad para toda la población, servicios de salud y seguridad ciudadana (nada de lo cual existe en cantidad suficiente en nuestro país, ni siquiera para la población urbana). En tercer lugar, para promover el funcionamiento y desarrollo del mercado, el Estado debe regularlo.

La desconfianza de las comunidades nativas se basa en que nuestro Estado, raquítico e intencionalmente debilitado por los fundamentalistas del libre mercado, no cumple con ninguna de estas funciones. El Estado actual, manejado por el gobierno de García, no recauda los tributos que debería recaudar (pide óbolos) y en vez de redistribuir ingreso, facilita su concentración.La lucha de los nativos y de toda la población amazónica es, como en Majaz, por impedir la concentración de la propiedad y la riqueza en pocas manos, sean estas nacionales o transnacionales. Por esto, esta lucha es democratizadora y debilita los soportes de los que promueven la concentración de la riqueza en un extremo y la miseria en el otro, con el pretexto de la modernidad y el libre mercado.

(*)El autor condena los asesinatos de policías y civiles y se une al pedido de una Comisión Independiente que investigue estos hechos.

La República
11-06-09

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