domingo, 2 de noviembre de 2008

Ecuador
PROPONE VIRAJE
ECOSOCIAL

Gerhard Dizger
Sin duda, Rafael Correa se convirtió en protagonista destacado de la Cumbre(1). Después de una breve alusión a la predominación del afán de lucro sobre los valores de la solidaridad, el dinámico presidente del Ecuador habló sobre una “nueva arquitectura financiera regional” y un “concepto de la contaminación evitada”. Su discurso en la plenaria fue uno de los más propositivos.

Correa, un católico de izquierda de 45 años, lidera en su país una “revolución ciudadana”, desde principios de 2007. En septiembre, el gobierno y los movimientos sociales - que mantienen una relación bastante conflictiva - lograron un contundente respaldo de la población para su nueva Constitución, probablemente la más innovadora en América Latina.

Por ejemplo, por primera vez en el mundo, la naturaleza es considerada como “sujeto de derechos”. “Si la Justicia Social fue el eje de las luchas sociales en el siglo 20, los conflictos ambientales lo serán en el siglo 21″, dice Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea Consituyente y uno de los pioneros en el debate socioambiental latinoamericano.

Antes de una recepción en la embajada del Ecuador en San Salvador, Correa volvió a esgrimir las grandes líneas de su proyecto ecológico. Su énfasis fue netamente socioeconómico: “Al convertir a los países del Sur en exportadores de servicios ambientales, se podría dar un cambio revolucionario en los intercambios internacionales”, manifestó. “Habría que compensar los países que evitan la contaminación, y esto también revolucionaría las políticas energéticas – y sería un acto de justicia económica”.

El presidente ecuatoriano espera que la propuesta tendrá “inmensas implicaciones. América Latina finalmente tendría su justa compensación por los invalorables servicios que está suministrando para la vida en todo el planeta, sin tener que recurrir a cooperación o caridades”.

El proyecto piloto que Correa ya presentó en la ONU y en la Organización de Países Exportadores de Petróleo es la iniciativa Yasuní-ITT. Se trata de una propuesta desarrollada por ONGs ambientalistas en Quito, para evitar la explotación de petróleo en el parque nacional Yasuní, en la Amazonía ecuatoriana.

Según el gobierno, la propuesta consiste en mantener el crudo del proyecto ITT en el subsuelo indefinidamente, siempre que en un esfuerzo conjunto con la comunidad internacional se compense al Ecuador al menos con el cincuenta por ciento de los ingresos que se recibirían en el caso de que el campo petrolero fuera explotado. Ecuador por su parte renuncia a cerca de mil millones de barriles de crudo pesado del campo ITT, se compromete a mantener cerca de 432 millones de dióxido de carbono en el subsuelo y se compromete a transformar ese capital natural en un capital financiero que le permita impulsar un cambio energético a pequeña escala.

Inicialmente, Ecuador manejó el dato de 300 millones de dólares anuales que empresas y gobiernos de los países industrializados o ciudadanos deberían aportar. Aunque la iniciativa había recibido varias declaraciones de apoyo, poco dinero fue liberado. “Era como pedir un favor”, contó la canciller María Isabel Salvador a Terra Magazine.

“Por eso, le hemos dado un giro al proyecto, que ahora ya está consolidado. Queremos que se reconozcan esos ‘bonos de garantía Yasuní’ como bonos REDD (Reduciendo Emisiones causadas por Deforestación), del proceso pos-Kyoto”, dijo la canciller, reconociendo, sin embargo, que “en temas ambientales, nuestro gobierno es bastante pragmático”.

(1)Se refiere a la XVIII Cumbre Iberoamericana 2008, recientemente celebrada en El Salvador.

Terra magazine
31-10-08

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