sábado, 18 de octubre de 2008

LUCRO:
ENEMIGO NÚMERO UNO
(Entrevista a Marcel Claudee)
Daniela Estrada
La debacle financiera global es una prueba de que el capitalismo "está más vivo que nunca" y sólo se le pondría freno con políticas que extingan toda forma de lucro o con el fin de la vida sobre la Tierra, sentencia el chileno Marcel Claude, profesor y activista.
La inminente recesión mundial puede reducir la presión sobre los recursos naturales, a causa de una menor producción, pero también puede relajar las prácticas de protección ambiental, advierte Claude, cuyo informe sobre la desaparición en dos décadas de los bosques autóctonos de su país causó considerable revuelo en 1995, cuando era un calificado técnico del Banco Central.La burbuja especulativa del sector hipotecario de Estados Unidos sólo fue el detonante.
Una explicación más profunda es la declinación de la "economía real", porque los Estados han permitido la concentración de la propiedad y el aumento de la desigualdad y la pobreza en favor de la progresión de la "economía financiera", afirma Claude en este diálogo con Tierramérica.
Magíster en economía de la Universidad de Chile y candidato a doctor de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, Claude es profesor en tres altas casas de estudio de su país y tiene una amplia trayectoria como activista ecologista.En 2006, ganó un litigio contra el Estado chileno en la Corte Interamericana de Derechos Humanos por acceso a la información pública y enfrentó con éxito una querella judicial por denunciar conflictos de intereses en la discusión de la Ley de Pesca.
TIERRAMÉRICA: Hoy todo el mundo teoriza sobre el capitalismo a propósito de la crisis financiera global. ¿Qué entiende usted por capitalismo?
MARCEL CLAUDE: Menos mal que la gente está volviendo a hablar del capitalismo. Sólo se hablaba de la globalización, del neoliberalismo. Pero el capitalismo existe, está más vivo que nunca y seguirá vivo por mucho tiempo. La actual crisis es una muestra de ello. El capitalismo construyó una tremenda capacidad de desarrollar su razón de ser: el lucro. La esencia del capitalismo no es la propiedad privada, aunque a veces ésta ejerce como instrumento legal para materializar el lucro, ni son los gobiernos de derecha. El capitalismo es la búsqueda de la utilidad, de la tasa de ganancia. Lo que mueve al capitalismo son dos pecados capitales: la avaricia y la codicia. No son virtudes humanas como la solidaridad, la justicia, la verdad y el amor.Todas las instituciones capitalistas tienden a favorecer esto. Si la propiedad privada promueve el lucro, bien; si no, se pasa por encima de ella. Lo mismo sucede con la constitución política del Estado o el sistema de regulación financiera.El problema es que el lucro siempre se obtiene sobre la base de la explotación. Siempre se trata de obtener una riqueza que está en otro lado. Y las fuentes de esa riqueza son dos: el trabajo de la humanidad y la productividad de los ecosistemas naturales.El capitalista sostiene que la actividad productiva "crea" riqueza, pero simplemente hay una "conversión", una "transformación" de riqueza, que viene fundamentalmente de la naturaleza. La riqueza es la productividad biológica de los ecosistemas naturales. El capitalismo es una intervención brutal, mefistofélica, de los sistemas vitales, los cuales se convierten en productos económicos por la necesidad de sostener la vida humana. Pero como los capitalistas controlan todo el proceso productivo terminan apropiándose de esos derechos de vida.
TIERRAMÉRICA: ¿Qué efectos pueden tener las actuales turbulencias en la reproducción del capitalismo? ¿Pasaremos a otra fase o estamos cerca de su fin?
MC: Mientras haya fin de lucro habrá capitalismo. Como la avaricia y ambición siempre existirán, la manera de que el lucro no sea determinante es regularlo, hacer que en la definición de las políticas de Estado otros valores tengan mayor preponderancia. El otro factor posible de destrucción del capitalismo es la desaparición de toda vida sobre el planeta. En el mejor de los casos, podríamos avanzar hacia una fase más responsable. Si es que no lo impiden las grandes corporaciones multinacionales y los influyentes hombres de negocios. Cuarenta por ciento del producto interno bruto (PIB) mundial está en manos de 200 multinacionales. Que pasemos a otra fase dependerá de la magnitud de la crisis y de que los Estados puedan ordenarla y recuperarla, cosa que me parece difícil.
TIERRAMÉRICA: ¿Quiénes serán los principales perjudicados?
MC: Siempre son los pobres. Los Estados han privilegiado sostener al sistema financiero con recursos provenientes de los contribuyentes, con lo cual debilitan su capacidad de generar empleo, expandir la economía y hacer frente a los problemas sociales. Están prefiriendo dejar de gastar en educación, salud, infraestructura e investigación. Esto significará una menor actividad económica, aumento del desempleo y caída de la demanda. Puede que disminuya la presión sobre los recursos naturales, por la menor producción, pero también que se relajen las prácticas de protección ambiental, para hacer factibles otros proyectos.
TIERRAMÉRICA: Si el capitalismo no es sustentable, ¿cuál es la alternativa?
MC: Hasta ahora nadie ha construido una alternativa y no sé si será necesario. No se puede cambiar un sistema de un día para otro, pero sí se puede intervenir de forma políticamente decidida. Las políticas estatales deberían orientarse prácticamente a extinguir toda forma de lucro. Porque entiendo al lucro como aquella ganancia que no proviene de tu trabajo. Las políticas de Estado deberían orientarse a una sociedad fundada en el trabajo. Hoy no hay correspondencia entre la riqueza de algunos hombres y su trabajo. Los Estados deberían construir un orden económico, político y social sustentado en el trabajo. El lucro es el enemigo número uno de la sociedad y del ambiente, es veneno y el opio de los pueblos. La lógica del capital es la acumulación y la lógica del trabajo es la subsistencia, el mantenimiento de la vida, que es más funcional con la naturaleza
Tierra América

No hay comentarios: